LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

10 claves globales de la Era Brexit-Trump

El cambio que hemos vivido en el último año (Brexit y Trump) es tan importante en términos históricos como la caída del Muro de Berlín. Solo que esta vez el desarrollo de las consecuencias será aun más rápido.

En menos de un año nuestro mundo ha cambiado radicalmente. Lo hará aun más. Las consecuencias del Brexit y la presidencia de Trump están siedo tan profundas como las de la caída del Muro de Berlín. Y se están diseminando más rápidamente.

Lo primero que hay que decir es que no es el punto y final de la globalización, sino del «globalismo». El grueso de la globalización financiera no está en entredicho. EEUU y GB no se bajan del carro, salen del multilateralismo que es muy distinto. No ponen en cuestión el sistema global y sus desigualdades, ponen en cuestión lo que obtienen de ellas. Quieren obtener más rentas externas para paliar desigualdades internas.

No es final de la globalización sino del «globalismo». No para la globalización financiera sino el multilateralismo

Lo segundo que la «renacionalización» de conversaciones, instituciones e intereses no va a moderar la descomposición social e institucional global, sino a agravarla. Al final la descomposición no es sino un «sálvese quien pueda» y vamos a tener mucho de eso en la política internacional. La vieja lógica «amigo-enemigo» se está reinterpretando en términos de balanza comercial y eso en sí, es un verdadero terremoto. Pero hay más: en una concepción de las relaciones internacionales ajena al multilateralismo el objetivo no es ya mantener y liderar un grupo hegemónico de estados sino un equilibro favorable en cada momento con cada uno de los demás. Y en un mundo de coaliciones instantáneas y frágiles los ajustes de cuentas son inmediatos.

Ya no se trata de sostener coaliciones de estados sino de tener alianzas provechosas en cada momento y con cada uno

El modelo de «coalición internacional» que ha funcionado hasta ahora nació de la creada por Bush padre para conquistar Kuwait en la primera guerra del Golfo. La coalición sirvió a EEUU para constreñir las tendencias centrífugas de las potencias europeas tras la caída del Muro de Berlín. Los europeos entraron en un papel subalterno, unos con tropas y otros pagando, tras los mohines de rigor. Pero una vez dentro Francia y Alemania, se dedicaron a poner palitos en la rueda del «aliado americano» y utilizar los tropiezos de este para negociar sus intereses en otros ámbitos. Un modelo de relación que ha funcionado hasta ahora para casi todas las potencias regionales (Turquía, Israel, Arabia Saudí, México, Indonesia, India…) y que ha sido idealizado y glorificado por las series estadounidenses desde «El Ala Oeste» a «Madam Secretary». Un modelo que la semana pasada se dio por finiquitado cuando Trump ordenó bombardear un aeródromo desde donde operaban bombarderos rusos y sirios. Ajuste de cuentas inmediato, reequilibrio instantáneo. Bienvenida, Madam Secretary, a un mundo de «Designated Survivor».

El bombardeo de Siria marca el fin del modelo de «coalición internacional» que Bush padre llamó Nuevo Orden Mundial

Y esto no solo aplica a los grupos de estados articulados por EEUU. Es muy poco probable que volvamos a ver en un tiempo algo parecido a la ALBA bolivariana o al peso político que insinuó la alianza de estados turcófonos. El multilateralismo se acaba cuando desaparece el horizonte de una integración económica que nunca hace a todos ganadores en cada lugar. Y si aplicamos eso a Suramérica significa, como en tantos lugares, volver a los ochenta: fin del horizonte integracionista, tensiones cuando no crisis del modelo exportador y por tanto de divisa, aun más pérdida de peso internacional de la sufrida los últimos años y búsqueda de modelos endógenos de desarrollo. Es decir, una nueva oleada de renacionalización de la política continental y de la conversación política que va a abrir la puerta a una competencia de y por aliados internacionales país por país en peores condiciones que las actuales.

Surámerica se va a «renacionalizar» aun más y convertirse en campo de batalla de y por capitales internacionales

Suramérica no será sin embargo la única en salir perdiendo con el nuevo juego. En general lo harán todos los discursos globalistas y todo lo asociado a ellos. Empezando, aunque parezca paradójico, por los nacionalismos y regionalismos locales. Tuvieron un acomodo indiscutible en la erosión «por arriba» del estado nación. Pero es muy posible que ahora, cuando los grandes estados se refuercen también lo hagan «hacia abajo» y no siempre dulcemente. Es lo que temen los nacionalistas escoceses y norirlandenses, los activistas chiapatecas y por supuesto, los movimientos regionalistas corsos y guayaneses. Otros, como los otrora independentistas kanacos, parecen haber optado por esperar tiempos mejores. El nuevo mundo no es un lugar para las redes, las federaciones y los compromisos a largo plazo. Es un mundo binario donde el paraguas del estado nacional va a hacerse omnipresente.

Todo lo ligado al «globalismo» va a sufrir, comenzando por autonomías regionales y nacionalismos locales

También veremos cambios en los movimientos sociales y políticos. Irán más allá del fin de un progresismo limitado a las coordenadas del radicalismo democrático anglosajón. A fin de cuentas, en los propios EEUU la nueva izquierda emergente recupera el discurso socioeconómico para superar el clasismo implícito en los discursos postmodernos basados en género, sexo y raza.

La izq. postmoderna basada en «identidades» está perdiendo peso por su incapacidad para encauzar el conflicto social

En un mundo renacionalizado, sin perspectivas de gobernanza global consensual, el ecologismo globalista tiene muchas papeletas para convertirse en un nuevo esperantismo sin opciones de influencia: una buena idea para un mundo que no está a la altura y a la que, a la hora de la verdad, nadie hace caso. Por supuesto puede volver a un estatuto pre-1989, ligado al conservacionismo y al albur del interés, variable en cada momento, de las políticas públicas nacionales por la autonomía energética. Pero como movimiento global y globalizador, ligado al cambio climático y al multilateralismo, no cabe duda de que va a sufrir.

El ecologismo ligado al cambio climático perderá el marco institucional desde el que poder influir

Eso si, si sirve de consuelo, hay otros discursos que caerán en influencia. Para empezar el del startupismo de Silicon Valley, que ha servido de molde para la ideología europea del «emprendedurismo». No desaparece ni mucho menos la causa que lo engendró: sigue habiendo y habrá aun más masas de capital desocupadas buscando «el siguiente unicornio». Pero los «unicornios» -empresas que pasan de la inexistencia a una valoración de más de mil millones de dólares- son globales o no son. Y eso va a estar cada vez más difícil. Incluso para las norteamericanas.

El startupismo a lo Silicon Valley será difícil de sostener en un mundo donde los «unicornios» serán raros

La previsible crisis del «startupismo» va a ser extensiva en general a los productos, ideas y posicionamientos basados en TICs. La recentralización sufrida por la web en los últimos diez años no ha ocurrido en balde. Las etiquetas de «lo que viene» -Inteligencia Artificial, Big Data, etc.- hace tiempo que están ya en el terreno de las grandes organizaciones con acceso a capitales masivos. Ni las nuevas innovaciones van a ser asequibles a pequeños grupos de «hackers» -por lo que su utilización social será en principio difícil- ni va a ser tan fácil que la innovación se propague desde países periféricos. En un mundo de fronteras «duras», cada vez habrá menos casos de éxito global fuera de los grandes estados. Por lo mismo, lo TIC está dejando ya de ser «cool» y asociarse al cambio, a lo moderno o a lo joven. Los productos que marcarán época vendrán del mundo que empezó a dibujarse con la cerveza artesana, la gastronomía y otras industrias pequeñas: casi siempre cosas «de toda la vida», tangibles, pero generadoras de empleo y partiendo de la pequeña escala.

Los productos que marcarán época serán tangibles, generarán empleo y estarán hechos a pequeña escala

En la misma lógica operará la relación con el espacio. Si en teoría era poco relevante en el mundo de las redes y la globalización, y aun así ganó peso a través de centros sociales, coworkings y huertos en los últimos años, en un mundo de conversaciones renacionalizadas y espacios locales, será cada vez más importante. Veremos renacer y reinventarse a la sede partidaria, el ateneo, la universidad popular y hasta la sede corporativa.

Veremos renacer y reinventarse a la sede partidaria, el ateneo, la universidad popular y hasta la sede corporativa

La historia no se repite y si lo hace, decía Marx, era como farsa. Pero la verdad es que la vuelta a un mundo de espacios nacionales cerrados, oportunidades desiguales y concentradas y capitales nacionales fuertes tiene poca pinta de ser divertida, no digamos ya liberadora o simplemente fácil. El resultado de la descomposición social e institucional ha sido… más descomposición. Va a ser una época difícil con momentos de desarrollo económico local, siempre hipotecado por un entorno global frágil y cada vez más concentrado en unos pocos grandes agentes. Bajo las nuevas reglas, aun más adversas, tendremos que inventar nuevas herramientas.

Bajo reglas adversas, tendremos que inventar nuevas herramientas en un entorno frágil y casi siempre claustrofóbico

«10 claves globales de la Era Brexit-Trump» recibió 9 desde que se publicó el lunes 10 de abril de 2017 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Jordi López dice:

    Si, como decía @litox , desolador… si bien ¿ cuantos vislumbremos el neblinoso panorama que nos rodea, antes encontraremos los nuevos caminos ?

  2. Jordi López dice:

    Si, como decía @litox , desolador… si bien ¿ cuanto antes vislumbremos el neblinoso panorama que nos rodea, antes encontraremos los nuevos caminos ?
    ¿ … “lo comunero”, y la abundancia … en tiempos “de guerra” ?

    • @litox @jordila, no va a ser fácil: vuelve lo sólido, los espacios físicos primarán sobre los relacionales, lo tangible sobre lo intangible, lo cohesivo -pero también el encuadramiento- sobre la red, lo nacional sobre lo transnacional. En muchos sentidos es una vuelta atrás. Tampoco ha ha sido cosa de un día. Llevamos diez años de recentralización de la web, que ha sido en buena medida renacionalización de las conversaciones también y sin ella no habríamos tenido un Trump por ejemplo.

      A los indianos nos toca una nueva reinvención profunda. Parte del camino lo tenemos hecho gracias a esa vieja costumbre de leer el mundo y experimentar las consecuencias en nosotros mismos.

      Pero hay una parte dura pendiente y va a ser dolorosa: aceptar que la tangibilidad que nos va a exigir tanto el mercado (en los productos) como la sociedad (en los espacios, que ya no pueden ser solo virtuales) implica capital. Porque lo común a todas estas cosas es que el capital retoma protagonismo sobre el trabajo y el ingenio.

      Por eso lo que viene exige inventiva, preguntarse por ejemplo, como podemos crear herramientas de financiación a partir de lo que tenemos y sin entrar a depender de créditos y demás. Preguntarnos cómo podemos ir más allá del blog en la comunicación, haciéndola más tangible, más material. Si no nos dejamos llevar por la melancolía, aceptamos que la realidad ha cambiado y lo tomamos como el próximo reto hacker, responder a estas cosas puede ser apasionante 😀

  3. Jordi López dice:

    @david … me repito si digo que la experiencia indiana en particular, y de las comunidades del software libre en general actúan como faros, entre tanta niebla … A navegar.
    @litox

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] Y de hecho fue tan inmediata como sorprendente: poco más de un mes después de la publicación del Manifiesto, el referendum del Brexit cambia radicalmente el mapa global. Le seguirá el triunfo de Trump en noviembre. Los cambios empiezan a sucederse a toda velocidad: los discursos postmodernos hacen aguas, la geopolítica cambia las líneas y criterios de alianza establecidos desde la guerra mundial… pronto nos damos cuenta de que estamos ante un cambio de profundidad similar al abierto en 1989 con la caída del Muro del Berlín. […]

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.