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Abundancia es el fin de las divisiones productivas

Una sociedad de la abundancia es una sociedad en la que lo productivo no está separado de la investigación, la conversación y el conocimiento como si fueran mundos distintos y el conocimiento mismo no está escindido en saberes profesionalizados y mercantilizados. Es una sociedad donde la comunidad es directamente productiva, sin divisiones.

fabrica de utopiasLa cultura en la que fuimos criados es el producto de milenios de escasez. Por eso nos es más fácil imaginar una sociedad de la abundancia como negación de buena parte de lo que conocemos y damos por sentado que como afirmación de un proyecto cuyos elementos están al alcance de nuestra mano. Sin embargo, el desarrollo sin precedentes de la productividad durante los últimos doscientos años, la eclosión de las redes distribuidas y las primeras experiencias sociales de abundancia en Internet, han empezado a mostrar claramente esbozos del mundo posible en el presente. Hoy, imaginar la sociedad de la abundancia es, en cada vez más campos, llevar el presente, un presente radicalmente diferente del de los orígenes del industrialismo, al límite.

La división del trabajo

Fabrica-FordUn ejemplo especialmente interesante es la división del trabajo. En la Economía clásica, empezando por Adam Smith y su famoso ejemplo de la producción de alfileres, la especialización se entiende como parte del esfuerzo social por la mejora de la productividad. Es decir, como parte del camino hacia la abundancia. Dividir el trabajo en tareas precisas y sustituir a personas por máquinas conforme el desarrollo tecnológico lo hacía posible, fue el corazón de la revolución industrial que transformó el mundo entre los siglos XVIII y XX.

De la manufactura a la fábrica robótica, la especialización de tareas no solo revolucionó la productividad sino que alentó la especialización de saberes, y del mismo modo que nunca se había podido producir tanto, tampoco nunca antes se había desarrollado tanto el conocimiento.

falansterio de uginePero con el desarrollo de los servicios y la incorporación masiva de las tecnologías de la información, el conocimiento se convierte en herramienta directa de la producción en una escala nueva. Los procesos de producción se confunden con los de comercialización y comunicación. Las empresas comienzan a demandar personas con algo más que una especialidad. Lo que hasta entonces había estado reservada a ingenieros y unos pocos técnicos, se multiplica por todos los saberes que las nuevas industrias entienden enlazan sus cada vez más sofisticadas herramientas y productos. En un principio esta tendencia, a la que Juan Urrutia llamó el pluriespecialismo, aparece sobre todo en el nuevo sector tecnológico que se consolida desde los setenta.

Pero la industria de la innovación ligada a la informática personal primero y a Internet después, es una industria muy particular: en EEUU sus pioneros están influidos abiertamente por las lecturas sesentayochistas de la abundancia, en Europa por una nueva ética del trabajo centrada en el conocimiento que pronto se expresará en el software libre. En una fecha tan temprana como 1984, el escritor Bruce Sterling describe en su novela «Islas en la red» el siguiente diálogo lleno de reminiscencias de los relatos clásicos de la sociedad abundancia:

islas en la red-¿… una especie de directora de hotel?
-En Rizome no tenemos puestos de trabajo, doctor Razak. Sólo cosas que hacer y personas que las hacen.
-Mis estimados colegas del Partido de Innovación Popular podrían llamar a esto ineficiente.
-Bueno, nuestra idea de la eficiencia tiene más que ver con la realización personal que con, hum, las posesiones materiales
-Tengo entendido que un amplio número de empleados de Rizome no trabajan en absoluto.
-Bueno, nos ocupamos de los nuestros. Por supuesto mucha parte de esta actividad se haya fuera de la economía del dinero. Una economía invisible que no es cuantificable en dólares.
-En ecus, querrá decir
-Sí, lo siento. Como el trabajo del hogar: ustedes no pagan ningún dinero por hacerlo, pero así es como sobrevive la familia, ¿no? Sólo porque no sea un banco no quiere decir que no exista. Un inciso, no somos empleados de, sino asociados.
-En otras palabras, su línea de fondo es alegría lúdica antes que beneficio. Han reemplazado ustedes el trabajo, el humillante espectro de la producción forzada, por una serie de variados pasatiempos como juegos. Y reemplazado la motivación de la codicia con una red de lazos sociales, reforzados por una estructura electiva de poder.
-Sí, creo que sí…, si comprendo sus definiciones.
-¿Cuánto tiempo transcurrirá hasta que eliminen enteramente el trabajo?

Lo que hace esta escena especialmente interesante es que el personaje interrogado es miembro de una comunidad igualitaria transnacional. La intuición de Sterling aúna tecnologías entonces apenas esbozadas -de hecho en la novela no se usa Internet sino una suerte de híbrido del fax y el correo electrónico- con la herencia cooperativa y los valores comunitarios ensalzados en el sesentayocho americano.

Las tendencias del siglo XXI

mariadbLa profecía corresponderá en apenas una década con la realidad naciente de la primera industria ligada a la abundancia: el software libre. Ligadas a ella aparecen las primeras empresas que rompen con la jerarquización obsesiva de la empresa industrial. Como argumenta en 2000 Pekka Himanen en su famoso ensayo sobre la ética hacker, en las industrias del conocimiento el trabajo en equipos autogestionados es, sencillamente, más productivo. Además, en ese momento Internet ya está reestructurando las formas de relación. Los hackers, acostumbrados a la igualdad en la conversación y al trabajo en red como iguales, ensayarán formas de organización «planas» basadas en la conversación entre individuos «pluriespecializados». Además, al calcar redes de relaciones entre pares que se dan en un espacio conversacional, tenderán a ser transnacionales, limitadas si acaso por las fronteras de la lengua.

falansterioEste incipiente movimiento no quedará en el mundo del software: la consultoría, la edición digital, el diseño gráfico, y en general todos los servicios que primero pasan a comercializarse directamente a través de Internet, son el punto de partida natural de estos primeros experimentos de comunidades transnacionales de pluriespecialistas, pero no su lugar de llegada. El desarrollo de la productividad y las nuevas formas llegará al mundo industrial en su forma más radical como «economía directa»: pequeños grupos de amigos diseñan productos, los financian con preventas y crowdsourcing dentro de comunidades de afinidad, los mandan fabricar en la vieja industria reconvertida en «impresora 3D» y los distribuyen a través de la red.

Como resultado, los trazos de la abundancia aparecen en cada vez más lugares alrededor de nuestra vida. La tendencia podría resumirse hoy en: pluriespecialismo, transnacionalidad y organización no jerárquica de la empresa.

Si los llevamos al límite podemos entrever los rasgos principales del trabajo en una sociedad de la abundancia: desaparecen la especialización obsesiva y con ella las identidades profesionales como las conocemos; se recupera así el ideal del conocimiento como un todo; en correspondencia, los grupos de proyecto, formados y motivados por el propio placer de crear y descubrir, no por la necesidad de ganar un salario, calcan pequeñas comunidades identitarias no jerarquizadas que no respetan otras fronteras que las de la afinidad de objetivos y medios.

Una sociedad de la abundancia es una sociedad en la que lo productivo no está separado de la investigación, la conversación y el conocimiento como si fueran mundos distintos y el conocimiento mismo no está escindido en saberes profesionalizados y mercantilizados. Es una sociedad donde la comunidad es directamente productiva, sin divisiones.

«Abundancia es el fin de las divisiones productivas» recibió 12 desde que se publicó el martes 2 de junio de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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