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Abundancia y producción p2p

El modo de producción p2p entreabre ya la puerta de una sociedad de la abundancia. Puedes dejar de ser consumidor. Puedes dejar de ser pasivo y que las cosas que compras definan tu identidad. Puedes cambiar de bando y producir.

La era del diamanteCuando ahora miramos hacia atrás, parece claro que el modo de producción p2p comenzó a tomar forma a finales de los noventa, cuando la eclosión de «Linux» convirtió el software libre en un fenómenos social y productivo de primer orden. En la época, sin embargo, pocos llegaron tan lejos. La mayoría se quedó en algo que era importante también y que lo liga a la lógica y la ética de la abundancia: su origen en el movimiento hacker.

Para los hackers el conocimiento es un motivo en sí mismo para la producción y en general para la vida y el trabajo en comunidad. No aprenden para producir más o mejor, producen para saber más. Como aprender es su móvil, su vida no puede ser dividida entre tiempo de trabajo y tiempo «libre». Todo el tiempo es libre y por tanto productivo, ya que el hacker defiende el pluriespecialismo como modo de vida. La libertad es el valor principal, materialización de la autonomía personal y comunitaria. El hacker no reclama a otros -gobiernos o instituciones- que hagan lo que considera debe hacerse, lo hace por sí mismo directamente. Si reclama algo es que sean retiradas las trabas de cualquier tipo (monopolios, propiedad intelectual, etc.) que le impiden a él o su comunidad enfrentar su producción.

En este marco de valores nació la primera gran victoria del software libre: construir un sistema operativo libre completo, Linux. Nunca más el movimiento hacker sería ya parte del underground. Un nuevo comunal electrónico aparecía ante los ojos de millones de personas. Pronto, profunda pero rápidamente, esto cambiaría para siempre a la industria estrella de la década anterior. Pasaría de unas pocas empresas de gran escala a un sistema de gran alcance con muchos pequeños grupos, proyectos y empresas que reposaban sobre un único, pero multiforme, diverso y dinámico comunal.

No mucho después el ciclo y la estructura de producción del software libre, aparecería en otros campos. No por casualidad, la producción de objetos culturales inmateriales -música, literatura y creación audiovisual- había aprovechado la tecnología p2p antes que otros. Pero por lo mismo había sufrido también el ataque de las nuevas legislaciones sobre propiedad intelectual azuzadas por la industria cultural de gran escala.

El ciclo de producción p2p

Ciclo_de_producción_p2pEn este modelo, el centro del ciclo es el comunal de conocimiento: inmaterial, gratuito y de libre uso por todos. Es la forma característica del capital en la producción entre pares. De este punto de partida nacen nuevos proyectos. Como no hay autoridad central, pueden ser evoluciones de anteriores proyectos del comunal -incluso personalizaciones para necesidades concretas- o pretender distintos, verdaderamente nuevos, objetivos. De esta manera se produce nuevo conocimiento en el proceso de su materialización y desarrollo.

Cada nuevo aporte se incorpora directamente al comunal, centro de la acumulación p2p, pero también salen al mercado donde posiblemente aparezca incorporado a servicios de personalización, producción y mantenimiento vendidos por pequeñas empresas o individuos.

Es importante señalar hasta qué punto mercado y capital se definen en el modo de producción p2p de modo fundamentalmente distinto al sistema actual. La clave para comprenderlo es el concepto de «renta». Renta es todo beneficio extraordinario, generado fuera del mercado, a causa del lugar ocupado por la empresa. Monopolios «naturales» -normalmente generados por la «sobre-escala»-, monopolios legales (como la propiedad intelectual) y tratos de favor regulatorios son los orígenes más comunes de rentas empresariales.

Todas estas rentas desaparecen en el ciclo de producción p2p. Como había predicho Juan Urrutia, sólo una renta permanece: la producida temporalmente por la innovación. Quien crea nuevas tecnologías o productos tiene un breve tiempo para aprovecharse de su soledad en el mercado antes de que el paso de los nuevos conocimientos al procomún permita a otros ofrecerlo, «disipando» las rentas de innovación para sus creadores y comenzando de nuevo el ciclo sin ventajas para nadie.

Como, en el límite, el mercado solo paga el valor del trabajo contenido en los servicios, las empresas necesitan innovar constantemente para ganar las cortas rentas temporales de las sucesivas innovaciones. Por eso el modo de producción p2p es una verdadera máquina de producir abundancia, que acumula bajo la forma de un siempre creciente y universalmente utilizable comunal de conocimiento. Todo ello sin necesitar un control central, una jerarquía ni organizaciones de gran escala.

De lo inmaterial a lo material

FabbingHablar hace 10 años de diseñar y producir objetos sin ser un capitán de industria, podía sonar a locura o considerarse un síntoma de exposición continuada a novelas de ciencia ficción. En un mundo que tras la revolución digital disfrutaba de los primeros destellos de abundancia en bienes intangibles, la sola idea de producción física llevaba de vuelta a una época que se sentía superada y limitante; algo que si seguía en funcionamiento era por la pura necesidad de proveer objetos cotidianos: coches, ordenadores o electrodomésticos de todo tipo.

En 2008 dos equipos, uno en la Universidad de Bath en el Reino Unido, y otro en las Indias, competían por completar el desarrollo de la «RepRap», una máquina capaz de imprimir objetos al punto de replicarse a si misma. Pronto los repositorios de conocimiento libre comenzaron a orientarse también hacia el mundo de la producción. En un primer momento, condicionadas por las propias máquinas y por los materiales que utilizan proliferaron piezas de pequeño tamaño: figuras y muñecos para juegos de mesa son los objetos más populares de los primeros repositorios.

Con la «RepRap», se materializaba el primer paso hacia la fábrica en casa. De forma natural, las impresoras 3D convertían el hardware y el diseño en los aliados naturales del software libre. De hecho, lo más importante es que el nuevo campo replicaba, para bienes cada vez más cercanos a la producción industrial, el ciclo de la producción p2p.

No es solo que se esté consolidando un nuevo modo de producir, es que está sostenido en las grandes tendencias económicas y tecnológicas de nuestra época, a las que, además, impulsa. Porque todo este comunal inmaterial sostenido sobre Internet, acelerará cada vez más la reducción de la escala óptima de producción hasta convertir a la impresora 3D en el símbolo de un futuro que se intuye ya de altísima productividad y bajísima escala.

Economía Directa y Producción P2P se alimentan

La posibilidad de utilizar conocimiento libre -con precio de partida cero- reduce sustancialmente el capital necesario para la puesta en marcha de una empresa. Software, patentes, formación técnica… partidas que eran sustanciales en el plan de negocio de cualquier PYME de los 90 y que justificaban buena parte de la inversión, simplemente empiezan a desvanecerse. Una de las principales trabas para comenzar un proyecto de producción industrial, el capital, disminuye de forma sustancial. Lo que Marx había pensado como la «trampa» básica del capitalismo -la imposibilidad de convertir salarios en capital- es cada vez menos un problema. En una época donde las cualificaciones medias son más altas de lo que habían sido nunca, la sustitución de capital monetario por conocimiento directo pone al alcance de grupos tan pequeños como una comunidad real producir por sí mismos.

Kano KitSimultáneamente a la reducción de las escalas óptimas de capital, se hacen viables también escalas de producción menores. Tradicionalmente pequeñas tiradas cargan con costes unitarios más elevados. Además con poco volumen de producción distribuir se convierte en una pesadilla y las negociaciones con los canales tradicionales en un imposible. El producto se ve limitado a mercados de cercanía.

Y aquí es cuando entran en juego Internet y las comunidades virtuales. Al formarse comunidades conversacionales basadas en estilos de vida y preferencias similares, lo que antes eran «restos estadísticos» en los estudios de mercado, comienzan a convertirse en grupos de compra. Internet está sustituyendo escala por alcance. Comienza a hablarse de la «larga cola» y a consolidarse la idea de que «no hay mercados grandes sino nichos desatendidos». Pronto estas comunidades de usuarios participan en el diseño y en la conceptualización de los productos, los financiarán en plataformas de crowdfunding y serán su principal vector de difusión. Estamos todavía en el mundo de la Economía directa que como vimos se alimenta del software libre y la colaboración en la red. Pero a su vez, conforme la Economía directa coloniza nuevos mercados, lleva consigo las semillas del paso a la producción p2p.

Desde el punto de vista de un diseñador o una empresa, un proyecto de economía directa es atractivo entre otras cosas porque los riesgos se reducen drásticamente. Los distintos mecanismos de ventas anticipadas y crowdsourcing permiten a los promotores financiar los costes de la primera producción con práctica garantía de venta.

Beluga maquinilla de afeitarDesde el punto de vista de un usuario la experiencia de compra se convierte en un descubrimiento, una historia que compartir con tu entorno. Muchos participan en la financiación de un proyecto por el puro placer de apoyar la creación de algo bonito o que le resulta de interés. Hace dos décadas hubiera resultado increíble que alguien decidiera apoyar el lanzamiento empresarial de otro sin pedirle una participación o aspirar a un reparto de beneficio, pero así es. Se le puede llamar orgullo de pertenencia, entender la colaboración en un sentido más amplio o voluntad de contribuir al desarrollo económico. La cuestión de fondo es que la esencia de la financiación de un proyecto empresarial se ha modificado, de forma más revolucionaria, casi que la producción misma: ahora, para centenares de miles de personas tiene que ver con el desarrollo de su identidad y de su comunidad más que con la rentabilidad monetaria que les ofrezca una microinversión.

Conclusiones

Producción - ConsumoSi en la vieja cultura consumista la identidad se definía por el consumo, por lo que uno compraba, en la Economía directa y en la producción p2p es al revés: ejercer la propia identidad es participar en la producción. La producción vuelve, por un nuevo camino, al centro de lo que define a las personas. Al mismo tiempo, la posibilidad de diseñar y producir directamente es más accesible que nunca y por eso empiezan a surgir comunidades que, tras haber sido «nichos» para las ofertas de otros, «dan el salto» por sí mismas hacia la producción, partiendo del comunal y agregándole nuevas ideas, mejoras y líneas de producto.

El modo de producción p2p entreabre ya la puerta de una sociedad de la abundancia. Puedes dejar de ser consumidor. Puedes dejar de ser pasivo y que las cosas que compras definan tu identidad. Puedes cambiar de bando y producir, implicarte mucho o poco en la producción de otros y disfrutar de lo creado juntos, desde sacar adelante tu propio diseño a apoyar con una precompra la propuesta de otros.

No busques en la tienda cuando necesites algo, desde un móvil a una maquinilla de afeitar o un ordenador para tus sobrinos. Busca proyectos en marcha. ¿No te convence ninguno? Plantea el tuyo, aprende en la red lo que necesites para hacerlo, encuentra tu comunidad en la búsqueda, hazte dueño de tu vida y del mundo material que te rodea. Hazte parte de la libertad que permite el nuevo tiempo en que vivimos. Disfruta la abundancia que se asoma.

«Abundancia y producción p2p» recibió 20 desde que se publicó el viernes 26 de junio de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Natalia Fernández.

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