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Adiós, hombre de lata

Las guerras de Oriente Medio están cambiando el aspecto de los robots. Ni C3PO, ni R2D2 aparecen ya en el horizonte. Calamares y serpientes -eso sí, vegetarianas- son los modelos del futuro.

Los robots que hoy se utilizan en defensa y seguridad son a C3PO como un potrillo de centauro sería a una persona: sofisticados tanques en miniatura armados con webcams y wifi e impulsados por un motor eléctrico.

Pero la guerra de emboscadas rurales y guerrillas urbanas que caracteriza los escenarios de combate en Afganistán e Irak está cambiando las demandas militares. En primer lugar los robots, para ser realmente útiles realmente necesitan autonomía y no tiene sentido esperar a que la tecnología solar evolucione significativamente. Así que el nuevo vector de desarrollo tecnológico en robótica militar está en conseguir robots vegetarianos: máquinas capaces de destilar etanol a partir de hierba seca y restos de biomasa que encuentren sobre el propio terreno.

Pero donde más y más espectaculares cambios están teniendo lugar es en el sistema de tracción. Hasta ahora el esfuerzo robótico se centraba en hacer orugas más eficientes, sistemas combinados de ruedas o imitar el funcionamiento de patas animales. Algo que está cambiando espectacularmente en los últimos dos años.

Observen esta serpiente-espía israelí pensada para ser utilizada en descampados y zonas fronterizas. En realidad es un mero vector de transporte de una cámara y un micrófono, pero es muchísimo más discreta, versatil y escurridiza que ningún robot hasta ahora:

La tendencia apunta hacia la imitación del movimiento orgánico, menos llamativo, más versatil. La clave: nuevos materiales. ARPA, el MIT y la Universidad de Harvard anunciaban hace poco más de un año un programa de investigación que permitiría desarrollar robots que “cupieran por resquicios menores a su propio tamaño”. La idea: robots gelatinosos. Esta semana se hicieron públicos los primeros resultados:

Aplicaciones civiles

Lo que todos estos avances militares nos están mostrando es la caja de herramientas del diseñador de electrodomésticos avanzados y maquinaria inteligente de trabajo de dentro de una década: autonomía energética, materiales orgánicos y control remoto virtual.

No resulta difícil imaginar una cortadora de cesped con el aspecto de un balón de balonmano que se ocupa de mantener el jardín o el campo de fútbol impecable sin que nos tengamos que preocupar de ella. Pequeños robots que se integren en viñas y olivares como desbrozadores y técnicos de mantenimiento que calculen la erosión y controlen riegos sin costes de mantenimiento. Serpientes robóticas que mantengan alejados a topos en los campos o enfrenten plagas típicamente urbanas como las ratas. Calamares que limpien los sistemas de ventilación de los grandes edificios vigilando al mismo tiempo la salud de las estructuras y subsanando grietas y filtraciones.

Seguramente nunca lleguemos a tener un mayordomo de latón brillante, un C3PO o un R2D2 que nos recuerden el mundo de Oz, pero tendremos pequeñas cuadrillas de invisibles y gelatinosos calamares terrestres que utilizaremos como avatares controlados desde nuestro OpenSim. El futuro, definitivamente, está hecho de un material escurridizo.

«Adiós, hombre de lata» recibió 0 desde que se publicó el miércoles 14 de octubre de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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