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Alghero

Quizá Cerdeña es una mezcla de Menorca y Sicilia. Coges un autobús que tras media hora de traqueteos de deja en una carretera sin salida rodeada de pinos. Coges un camino medio escondido y de pronto… estás en el paraíso

Ya de vuelta de nuestra maravillosa aunque cortísima estancia en Cerdeña, intentando deshacerme de un resfriado que me ha cogido cariño y de los achaques varios derivados de una alergia creciente a la capital, creo que ya es hora de escribir un poquitín, que se echa de menos.

Pudisteis seguir nuestro viaje casi día a día gracias al blog de David, que tuvo la paciencia y la constancia para escribir por las noches y bajar por las mañanas a sentarse en los duros adoquines de nuestra estrecha calle, en cuyo número 23 pillábamos la red wifi de un bar que sólo abría los sábados y los domingos por la noche.

Eso, hay que decirlo, fue un poco frustrante. No esperábamos que en un sitio como este fuera tan complicado para los forasteros conectarse a Internet, aún más desde un ordenador propio. Los ciber-cafés eran, para empezar caros y escasos; para rematar, uno sólo abría por la noche, otro tenía unas cucarachas del tamaño de caniches (que además trepaban), el otro no estaba operativo y del último había desaparecido (aunque parezca increíble) la puerta de entrada.

Al final Carmen encontró un lugar medio decente cuando no iba con David a utilizar la wifi que tan generosamente dejaban activa en el bar cerrado para curiosidad de los vecinos que nos observaban en medio de la calle agarrados a un portátil.

Pero son gajes del oficio. Todo fue maravilloso. Un sitio tranquilo pero con ambiente, en el que podías relajarte sin parar de hacer cosas. En ese sentido, no pedíamos mucho pero parece mentira lo difícil que puede resultar poder dar un paseo cerca de tu casa sin que te de un ataque de nervios o te caigas en una zanja.

En realidad sería más correcto decir que fuimos a Alghero en vez de a Cerdeña (aunque en esta isla las diferencias no creo que sean tan grandes como de Gerona a Málaga), pues no salimos de la comarca. No porque nos amedrentara la guía turística que aseguraba el siniestro si cogías un coche (el transporte público no era menos criticado), ni porque nos impresionara la tradición local del secuestro express en el interior de la isla; simplemente, sólo en nuestra comarca había tantas maravillas que no quisimos (ni tuvimos tiempo de) más.

Yo diría que Cerdeña es una mezcla de Menorca y Sicilia. Coges un autobús que tras media hora de traqueteos de deja en una carretera sin salida rodeada de pinos. Coges un camino medio escondido y al cabo de un rato estás en el paraíso, bañándote en aguas cristalinas saludando a los peces, en una playa enorme rodeada de verde menta por todas partes.


La comida es impresionante (de buena, claro) y sorprendentemente barata. La gente encantadora y parlanchina (le preguntas a un camarero de que pescado son esas huevas y te acaba haciendo un plano del supermercado donde las venden y presentandote a su primo) y el vino bueno siempre que lo pidas blanco. Hasta hacen bien los combinados.

No sé, yo solo puedo contar maravillas. Hasta las cosas absurdas o incómodas se volvían graciosas del buen rollo, como el trenet catalá de guiris (recordemos las inversiones de la Generalitat en l’Algher) que cada día a las 8 o 9 de la mañana nos despertaba con su a mà esquerra, la cúpula policroma de la esglèsia de Sant Miquel, patró de l’Alger, o los autobuses de carreras sin paradas, que te cogían en el punto de la carretera donde donde levantases el brazo o las ventanas especiales para cotillear sin ser visto detrás de las cuales siempre había alguien dispuesto a escucharte.

Quizá sólo una pega: la Luna en Alguero era tan tan bonita y sus habitantes la miraraban, observaban y estudiaban tanto, que algún paranoico lector de El Mundo de algún lugar aburrido del espacio leyó mal Cuarentena y les puso una mampara para que no pudieran verla. Afortunadamente, como allí tienen un montón de estrellas,un mar precioso y no leen El Mundo, no les importó.


Mil gracias a Jorge Otero que nos recomendó Alghero como destino.

«Alghero» recibió 0 desde que se publicó el Jueves 5 de Octubre de 2006 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

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