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Apasionados por aprender, tenaces para enseñar

Los nombres Wang, Mikami o Higashimura dicen poco al gran público. Y sin embargo a ellos debemos el desarrollo del Go en la península ibérica. Pioneros de los intercambios comerciales y económicos con Asia, entendieron que al comercio, para generar todo su potencial de riqueza, no le basta con mercaderes, necesita además de otro tipo de nómadas: personas como ellos, tan apasionadas por aprender como tenaces para enseñar.

ambrosio_wang_an-poWang Anbo (王安博), que en Madrid se presentaba como Ambrosio Wang para ponérselo más fácil a los hispanohablantes, nació en Anhui, al sureste de China. Nacionalista, tenía tan solo 21 años cuando, tras proclamarse la República Popular, abandonaba Taiwan para estudiar Derecho en Madrid.

Casado poco después con la pintora Luisa Ma Hwei-Hsien, tendrían seis hijos, todos nacidos en Madrid. A partir de los sesenta aparecería regularmente en prensa con sus traducciones de autores españoles al chino en un momento en el que solo la primera parte de «El Quijote» estaba disponible en esa lengua. Hoy aquellas traducciones son objeto de tesis doctorales y todavía están consideradas como las mejores disponibles.

El deseo de mantenerse conectado a la actualidad china le convirtió en un apasionado del diexismo -la emisión y recepción de radio en onda corta- lo que le llevó a dirigir un conocido espacio de Radio Exterior y convertirse en toda una referencia de la comunidad de aficionados.

ambrosiowangPero Ambrosio Wang no llegó a Europa solo con un receptor de radio en la maleta.

Cuando vine a España, allá en 1949, traje conmigo un par de cajas que contenían un montón de piezas de porcelana, blancas y negras, parecidas a los botones de un traje; lo único que faltaba en ellas eran unos agujeros para que pudieran ser cosidas en los vestidos.

Así comienza «El Cercado», según la crítica aparecida en el ABC el 29 de agosto de 1970, un

sugestivo manual que permite aprender a jugar a «el cercado». Ambrosio Wang es hispanista notable, traductor al chino de Juan Ramón Jiménez y otros escritores españoles.

A pesar de que hay rastros de sus conferencias y charlas promocionando el juego hasta 1985, la labor de Wang en este campo tuvo mucho menos éxito que su impulso al diexismo. No será hasta finales de los setenta cuando empiece a cuajar un primer núcleo estable de aficionados, y no nacerá de los lectores del libro, sino de los esfuerzos de otro apasionado del juego llegado desde Asia: Masaru Mikami.

Mikami Masaru

foto-abcAun faltaban unos meses para que Borges publicara en «La Nación» el famoso poema sobre su primer encuentro con un Goban. España y Portugal habían cambiado recientemente de régimen, y una mezcla de curiosidad por lo foráneo y afán aperturista estaba en el centro de las tendencias culturales de la época.

El ajedrecista Francisco López Colón resumía para un reportaje que publicó el diario ABC un año después:

El maestro japonés 6D Masaru Mikami se dirigió a algunos ajedrecistas para jugar con ellos. En un principio lo hicimos en el polideportivo de Prosperidad en tres vertientes: los propios ajedrecistas, los expertos japoneses -entre quienes nos ha ayudado mucho el agregado cultural de la embajada japonesa, señor Uno- y los niños, de los cuales unos treinta se entusiasmaron notablemente.

Mikami en la prensa de HokkaidoEl reportaje en cuestión se convierte en el primero en la prensa española que presenta el juego a gran público. Estamos ya en 1979 y la revista «Ajoblanco», por entonces expresión literaria del libertarismo intelectual español, introduce el juego en los ambientes alternativos siguiendo, tardíamente, la onda europea.

Mientras, en Lisboa, la embajada japonesa ha seguido la misma estrategia que en Madrid, invitar a jugadores de ajedrez, pero carentes de un entusiasta como Mikami, el primer impulso languidecerá pronto hasta quedar en nada. Mikami, que se ha instalado en España abriendo una agencia de viajes especializada en explicar la cultura peninsular al gran público japonés, perseverará organizando partidas y formando jugadores hasta crear en 1990, dentro del Cercle Català de Madrid, el primer club de Go peninsular, el Club Namban. Paralelamente, otro empresario japonés, el sr. Higashimura, recientemente establecido en Lisboa, organizaba lecciones de Go en los clubes locales de juegos de rol.

Si del impulso de Higashimura nacería la APGO, el esfuerzo de Mikami en Madrid sería el germen de la AEGO. Es la época de la eclosión de Internet y en el 97 tanto la APGO como Namban abren sus primeras webs en Geocities. Los clubes de rol y la afición del manga serán las nuevas canteras de jugadores peninsulares.

En 2007, tras casi cuarenta años trabajando por la difusión del juego, la embajada japonesa en Madrid ofrecerá un homenaje oficial a Mikami y en la prensa de su Hokkaido natal se glosará su biografía. Pero su mayor triunfo aun estaba por llegar. En 2014 el Club Namban lleva la primera partida de la final del torneo Kisei a Alcalá de Henares. Un éxito equivalente a que el primer set de la final de Wimbledon se organizara en Castro Urdiales, o a que el primer tiempo de la final de la Champions se jugara en Tucumán. Incluso el diario «El País», el único diario europeo de gran tirada que nunca había dedicado espacio al juego, aunque en las páginas regionales, dio la noticia. El Go está ya asentado y normalizado en la península.

Un juego nómada

matteo_ricciEl Go ha estado presente en los flujos de conocimiento euro-asiáticos desde la publicación de los diarios de Matteo Ricci, el evangelizador jesuita de China. Aquellos abrirían una época en la concepción europea del mundo a la que seguirían una serie de embajadas en los dos sentidos, de la península ibérica al Mar del Japón y a la inversa. En Japón se abría el periodo del Comercio Namban, uno de los casos tempranos más interesantes de los efectos industriales de la globalización:

Entre las mercancías más apreciadas y admiradas en Europa, la laca japonesa urushi fue el género de mayor atracción. Su intenso brillo y atractiva textura así como sus motivos decorativos dorados (makie) causaron fascinación entre los primeros europeos que llegaron a Japón. Los artífices japoneses detectaron pronto posibilidad de negocio, y en las últimas décadas del siglo XVI se perfiló ya un género específico destinado a la exportación, la laca Namban, claramente diferenciada de la laca destinada al mercado japonés.

Nao-peninsularLa especialización en algo que se entendía del gusto europeo pero que no tenía mercado interno venía a traducir a la lógica comercial japonesa la famosa máxima muchas veces atribuida a Ricci: «entrar con la de ellos, para salir con la nuestra». Lo malo es que si uno solo quiere comprar lo que ya conoce y vender lo que sea más fácil de explicar, ni el más intenso comercio lleva a que nadie aprenda de nadie. Gracias a ese espíritu, maravillas como el tomate, la patata, el mate o el mismísimo té tardaron siglos en convertirse en alimentos habituales en la península. No es que los nabos fueran más alimenticios o supieran mejor que ahora, no es que no llegaran a Sevilla patatas o tomates desde América, es que hasta que no llegaron desde otros lugares de Europa dos siglos después, nadie se digno a darles una oportunidad.

MikamiEs por eso que al comercio, para generar todo su potencial de riqueza no le basta con los mercaderes, necesita además de otro tipo de nómadas: personas como Wang, Mikami o Higashimura, tan apasionadas por aprender como tenaces para enseñar.

La consolidación del Go en la península simboliza el fin de un una lenta apertura de más de 400 años. Revela que por fin el miedo a aprender del otro y por tanto volverse un poco como el otro -lo que Juan Urrutia llama individuación- se está desvaneciendo; que el wok no niega el txuletón ni el gohan la paella, y que palabras como namban (bárbaro del Sur) pueden ser apropiadas con orgullo porque nos producen la misma sonrisa suficiente que pagano o salvaje.

Ahora es cuando por fin podemos jugar juntos y, siguiendo a Borges, dejar que las variaciones blancas y negras, de esa misma cosa que son las piedras que dejamos tras nosotros, agoten el tiempo con un laberinto de significados.

«Apasionados por aprender, tenaces para enseñar» recibió 2 desde que se publicó el martes 28 de enero de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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