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Asia para los asiáticos

La última cumbre de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), celebrada en Bali, en la que intervino la República Popular China como país invitado, concluyó con diversos acuerdos para propiciar intercambios comerciales, laborales y financieros en la región. Sin embargo, el protagonismo ejercido por China y su ferviente deseo por establecer relaciones más que amistosas con sus vecinos ha despertado ciertas suspicacias en Estados Unidos.

El pasado 9 de octubre Jane Perlez publicaba en The New York Times The Charm from Beijing, un breve artículo en el que planteaba la posibilidad de que China esté desarrollando una campaña diplomática intensiva para conseguir la creación de un espacio regional propio en el que Estados Unidos no tenga ninguna competencia y que termina con esta contundente afirmación de Ernest Z. Bower, presidente del Consejo para las Relaciones Comerciales entre EEUU y ASEAN: Tengo la sensación de que la Doctrina Monroe china para la región se ha fundado aquí. Si los chinos actúan de manera organizada y a escala mundial, esta región es el primero de una serie de círculos concéntricos.

El martes 4 de noviembre el profesor Pang Zhongying, profesor del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Tsinghua, contestaba con otro artículo publicado en el diario China Daily : Developing an Asian partnership, donde refuta las ideas de Bower y Perlez, y denuncia los intereses hegemónicos estadounidenses en la zona. Según Pang, la reciente firma de la ampliación del Tratado de Amistad y Cooperación en el Sureste Asiático (TAC) —por el cual los firmantes se comprometen a resolver de manera pacífica los conflictos que pudieran surgir así como la declaración conjunta para el desarrollo de la paz y la prosperidad en la región no es más que la consecuencia natural de la manera particular como China se relaciona con sus vecinos, basada en el respeto y el libre intercambio tecnológico, comercial y financiero.

Las importancia de las resoluciones de la última cumbre de la ASEAN

Las relaciones internacionales en el sureste asiático son bastante más complejas de lo que podría resultar a simple vista. A diferencia de Europa, donde la Unión ha desarrollado todo un aparato legal e institucional para resolver los conflictos y desacuerdos entre sus miembros, en Asia no existe ninguna asociación que pueda cumplir con este cometido ni, por el momento, se prevé su creación. La ASEAN, integrada por Birmania, Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malaisia, Singapur, Tailandia y Vietnam, es tal vez el organismo regional más importante de Asia en la medida en que intenta constituir un espacio de cooperación económica, tecnológica y política, de ahí el temor por parte de Ernest Z. Bower de que China intente convertirla en una plataforma para imponer sus directrices en una de las regiones del mundo más conflictivas y a la vez más prometedoras para el desarrollo tecnológico y comercial en los próximos años.

Los acuerdos firmados en la última cumbre se centran en cuatro áreas bien definidas: el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los signatarios; el desarrollo económico mediante la creación de un área regional de libre comercio; la resolución pacífica de los contenciosos que pueda haber entre los países miembros (y, en especial, por lo que respecta al mar del sur de China) así como la creación de planes conjuntos para evitar nuevos ataques terroristas; y, por último, la cooperación conjunta en asuntos regionales e internacionales, sobre todo en lo que respecta a las negociaciones en la ONU y la OMC.

Estos compromisos, en principio, no tendrían por qué ser motivo de preocupación, ya que son completamente legítimos y ayudan a asegurar la estabilidad de la región. Sin embargo, algunos puntos como, por ejemplo, los referentes a la integridad territorial, el mantenimiento del compromiso a no albergar armas nucleares (que China no ha suscrito todavía y que, vistas las circunstancias actuales, es muy posible que no lo haga en los próximos años) y la decisión de actuar conjuntamente en la OMC y la ONU, en cuyo comité de seguridad China posee el derecho a veto, pueden convertirse en herramientas muy útiles para que China se asegure de que sus iniciativas se llevan a cabo sin demasiadas cortapisas.

Una ofensiva seductora

La alusión a la Doctrina Monroe no es gratuita: aunque el profesor Pang niega que el propósito de China sea imponer un orden regional que excluya toda injerencia foránea siguiendo hasta cierto punto el ejemplo del presidente James Monroe, quien afirmó en 1823 que EEUU debía desempeñar un papel rector en el continente americano, su influencia es cada vez mayor en la zona y comienzan a notarse los primeros síntomas de una manera asiática de entender la economía y las relaciones internacionales. Pese a la contundencia empleada con Taiwan, China está desarrollando un nuevo tipo de diplomacia que, en palabras de Evan S. Medeiros y M. Taylor Fravel, se caracteriza por un acercamiento a los asuntos regionales e internacionales menos enfrentadas, más sofisticadas, más confiadas y, a la vez, más constructivas. El momento no puede dejar de ser más oportuno: las recientes guerras de Afganistán e Irak han desacreditado a EEUU el segundo inversor más importante en Asia ante buena parte de la opinión pública mundial y comienzan a oírse cada vez más las críticas a la presencia militar estadounidense en el continente. Si China quiere convertirse en una superpotencia no puede dejar pasar una ocasión como ésta y aprovechar el malestar ante la prepotencia americana para mostrar un rostro más amable.

Por otra parte, el hecho de que no exista ninguna entidad supranacional fuerte en la región le permite ocupar su lugar mediante la firma de diversos tratados bilaterales que facilitan el desarrollo de una política más pragmática e inmediata que la convierten en el árbitro de facto entre los países del continente, lo cual asegura su influencia en ellos sin tener que invertir tiempo, dinero y esfuerzo en proyectos de convergencia regional que, si se llevaran a cabo como en la UE, podrían desembocar en un enfrentamiento con Japón.

Los peligros de la seducción

Sin embargo, esta manera tan seductora de entender la diplomacia puede plantear graves problemas a corto y medio plazo para aquellos países que se resistan a sus requerimientos. La reciente visita del presidente Chen Shui-bian a Nueva York y sus posteriores declaraciones sobre la necesidad de promulgar una nueva constitución para democratizar plenamente el país ha vuelto a provocar las iras en China, que desaprueba todas las medidas reformistas que se alejen de su modelo socialista de mercado y que amenaza a la provincia rebelde a devolverla al redil por las buenas o por las malas. Las cláusulas de respeto a la integridad territorial que China impone a sus compromisarios —y que establecen de manera más o menos explícita el rechazo de cualquier tipo de relación política con Taiwan así como la aceptación de la consigna un solo país, pueden esgrimirse en el caso de que se decida que ha llegado el momento de recuperar la soberanía sobre la isla cueste lo que cueste y alguien pretenda protestar.

Los sorprendentes índices de crecimiento se han convertido en una de las armas principales de la diplomacia china para conseguir imponer sus puntos de vista en los tratados internacionales que suscribe. Pese a las continuas críticas sobre las violaciones de los derechos humanos cada vez más cuestionados en Asia y su preocupante carrera militar, las promesas de grandes beneficios económicos han llevado a muchos países y organismos internacionales a hacer importantes concesiones políticas o tecnológicas que, en un momento dado, pueden volverse contra ellos.

Es de esperar, no obstante, que el proceso de hegemonización regional chino —completamente lícito y necesario si se siguen los cauces adecuados— permita resolver los problemas de la región y garantice un mejor engarce de la zona en la comunidad internacional.

«Asia para los asiáticos» recibió 0 desde que se publicó el Jueves 27 de Noviembre de 2003 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Javier Lorente.

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