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Autocrítica

Ultimamente estoy un poco lentito. Cuando comenzamos a discutir la entrada para terraformación en la Indianopedia, Nat insistió mucho en que la clave de la construcción de nuestra pirámide del compromiso era la organización de actos presenciales, que a partir de ahora servirían para construir la base misma de la pirámide, el conocimiento público. Esto representaba, respecto a nuestra visión tradicional, un verdadero giro de 180 grados. Hasta ahora entendíamos los actos presenciales como una forma de participación que permitía dar de forma natural el paso a la interacción con los más cercanos de entre las personas que leían nuestro feed. Yo no acababa de ver el nuevo planteamiento: ir a un acto es una forma evidente de participación que implica un compromiso, un esfuerzo, que generalmente supone que hay un conocimiento y una adhesión general previa.

Pero la conversación con Alfonso y Maik me ha hecho ver más allá. Existe un cambio de fondo, ligado a ese proceso de recentralización de Internet llamado web 2.0, que no sólo tiene consecuencias para los quincemistas. También las tiene para nosotros llegados a este punto. Hasta ahora, para los indianos, el «conocimiento público» se alcanzaba en la blogsfera de forma natural. Pero la blogsfera está ya tremendamente erosionada y por mucho que nos «twiteen» varias veces al día, el efecto es muchísimo menor que el de un enlace que corría de blog en blog comentado y discutido por unos y por otros, llegando a nuevas personas que a su vez se incorporaban, en parte, a nuestros lectores. Dos datos de nuestras estadísticas:

  1. El número de visitas proveniente de un twit está entre la mitad y un tercio del número de retwits que transmiten un enlace nuestro, es decir, los mismos que lo difunden ni siquiera se molestan en entrar a verlos.
  2. El tiempo medio de una visita proveniente de un blog es de aproximadamente un minuto, el de twitter y facebook de menos de 4 segundos ¿les da tiempo a leer el título?.

Estos datos son más significativos de lo que parecen: no sólo el marco que impulsa twitter recentraliza la conversación sobre la agenda mediática, banalizándola y nacionalizándola, es que en el ecosistema informativo dominado por Facebook y Twitter alcanzar conocimiento público desde la red es extremadamente difícil para cualquier cosa distinta a un «freak-show»; la banalidad, obvio, si que consigue de cuando en cuando «campanazos» que se olvidan rapidamente, pero si lo que quieres es impulsar debates y reflexiones dando a conocer nuevos contextos, el medio es casi tan adverso como la prensa tradicional.

Esta triste constatación debería cambiar toda nuestra mirada sobre como construir nuestra comunicación hacia el mundo. Abajo de la pirámide del compromiso no está ya «El Correo de las Indias», una nao estupenda para navegar en un mundo distribuido, abajo está el «broadcast» como en todo espacio social descentralizado.

La conclusión es que, a consecuencia de esta vuelta atrás en la comunicación virtual, volvemos a los noventa: lo virtual se construye desde lo presencial en el entorno. La virtualidad no es arranque sino continuidad de una relación que se abre de nuevo como en el siglo XX: con actos públicos y referencias periodísticas que dan a conocer la «marca». Dejar a la comunicación en una red cada vez más recentralizada el grueso del esfuerzo por obtener conocimiento público, supone asfixiar por la base el crecimiento de nuestra pirámide del compromiso.

Las consecuencias son relevantes: la terraformación es una tarea para hacer en todo lado, no sólo en los lugares donde nuestra feed tiene menos lectores y la herramienta fundamental del nivel básico de la comunicación ya no son nuestros contenidos, sino los actos de la Biblioteca de las Indias.

Y no es que la Biblioteca haga poco. Es que el tipo de proyectos que hacíamos hasta ahora, o como los libros, daban por hecho un conocimiento público anterior, estaban creados para el entorno de las Indias y sus autores, o como el proyecto que hoy relatábamos, el impulso de la «Fundación Enrique Meneses», se hacían por sus puros resultados finales, sin traducirse en un esfuerzo por llegar a través del broadcast a nuevos entornos.

Osea: toca asumir la regresión en nuestro entorno y volver a la cartelería y las notas de prensa, pero sobre todo a desarrollar nuevas herramientas -como los videodocumentales- a partir de las cuales plantear actos presenciales. Partiendo de esa difusión «tradicional» si que cabe que la relación se profundice a partir de la adhesión que supone suscribirse a nuestros contenidos, cabe que la participación pivote sobre los comentarios en nuestros blogs y la asiduidad a nuestras convocatorias y cabe pensar que la interacción se manifieste como debate entre blogs (que se habrán hecho, en buena parte, en el camino).

«Autocrítica» recibió 0 desde que se publicó el miércoles 20 de julio de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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