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Autocrítica y reflexión

En el Grupo Cooperativo de las Indias estamos haciendo autocrítica y abriendo una fase de reflexión sobre el trato y condiciones de integración de los nuevos aprendices.

Nuestro amigo y consejero Luis Pérez nos decía el otro día que

es normal que de cada 3000 aspirantes a seguir el itinerario sólo escojáis a 100, que de esos sólo seleccionéis para comenzar el aprendizaje 50, que de esos 50 tan sólo 5 lo superen y que de esos 5 compañeros sólo 1 adopte el modo de vida de los maestros dedicándose a desarrollar y cuidar el sistema para los demás.

Sin embargo, como decía Nat necesitamos sentirnos entre iguales, así que nuestro sistema de selección y trabajo con los aprendices hasta ahora estaba basado en la idea de que estaban animados por nuestros mismos valores: ¿Por qué si no alguien se acercaría a los indianos?

La verdad es que no sólo en Montevideo o Buenos Aires, sino incluso en Madrid, donde del mileurismo se ha pasado al ochocientoseurismo generalizado, las condiciones que hasta ahora tenían los aprendices eran de lujo en términos de mercado. Un aprendiz indiano hasta ahora disfrutaba al llegar a Madrid de un bonito apartamento en el centro (850€), comidas y viajes pagados y facturaba 800€ líquidos por el trabajo realizado para las cooperativas del grupo. Y por supuesto cuotas de SS e impuestos. Es decir, la renta total percibida mensualmente por un aprendiz superaba los 2000€ mensuales.

A esto hay que añadir ese trato de igualdad que simplemente, como decía Nat, nos surge por defecto. A diferencia de las empresas normales, en el Grupo Cooperativo de las Indias los aprendices son invitados a las reuniones con clientes, acceden a la agenda de relaciones comerciales, se cuenta con ellos en la elaboración de los proyectos, se les anima a presentarlos a los clientes, viajan a nuestra sede montevideana…

En pocas palabras: los aprendices indianos recibían más del doble de la media del mercado para el trabajo que realizaban, ganando de paso la oportunidad de hacerse una agenda comercial y de relaciones de las que cuestan años, además de disfrutar de un modelo que anima a viajar y conocer mundo. Es obvio que se daban todas las condiciones para la selección adversa: los indianos podíamos ser vistos facilmente como un trampolín a través del cual ganar en poco tiempo calidad de vida y posicionamiento profesional sin tener que aportar gran cosa ni comprometerse ni siquiera en términos de política comercial. No han faltado casos de aprendices con el blog muerto, activísimos en facebook mientras intentábamos sacar adelante proyectos basados en la comunicación en red propia de la blogsfera.

Animando la disidencia cuando el aprendiz aún no había ganado herramientas propias por la experiencia del trabajo en equipo, animábamos en realidad una vez más a que se produjera la selección adversa en vez de la independencia de criterio que buscábamos. Curiosamente en nuestros ex-aprendices, la disidencia nunca se produjo en un sentido contrario a lo mediáticamente dominante sino al revés, desde el uso y promoción de herramientas de comunicación centralizada a la no participación en los proyectos colectivos sin ánimo de lucro en desarrollo.

Pero el problema no consiste tan sólo -y ya es grave y descorazonador- en atraer preferentemente a aquellos cuyo interés no está realmente en seguir proceso de integración. Nos hemos dado cuenta de que facilitar demasiado el aterrizaje, sea en Madrid o Montevideo, no ayuda tampoco a que los aprendices se integren en la ciudad, hagan red personal y construyan sus propios espacios.

Hasta aquí, parece obvio desde la mirada común. Hemos sido unos pardillos y hemos conseguido lo contrario de lo que pretendíamos: atrajimos preferentemente a los perfiles que no querían construir el tipo de comunidad de trabajo que queremos construir y aún con los que no pretendieran aprovecharse tampoco ayudaban los excesos en las facilidades. Dicho sea en nuestra descarga, desde dentro, teniendo en cuenta el ethos y el modo de vida de los maestros resultaba difícil de ver. Nuestras motivaciones, en el mundo y en la vida, van por otro lado.

Nos toca pues autocrítica y reflexión para mejorar el proceso de integración, sobre todo en la selección de aprendices y el modo de trabajo con ellos.

Hemos comenzado por abrir una entrada en la Indianopedia donde entre todos vamos delimitando los derechos y deberes de los aprendices. Es de esperar que vaya creciendo en los próximos días, pero sobre todo, es de desear que sirva para que los nuevos aprendices que están llegando puedan realmente aprovechar la oportunidad que supone el proceso de integración.

«Autocrítica y reflexión» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 6 de Marzo de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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