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Brevísima historia de la revolución en sus símbolos

La chocante evolución de los símbolos de la revolución que comenzó hace ahora un siglo es un aliciente más para animarnos a rascar bajo la mugre y los «significantes flotantes» del relato de sus enterradores.

A lo largo de esta serie hemos ilustrado los contextos de la época de la Revolución Rusa con carteles y fotos usados por distintos movimientos e instituciones en la época. Muchos de ellos se han resignificado y otros simplemente se han diluido. En este post vamos a repasarlos haciendo una pequeña historia simbólica de la época, tratando de entender qué significaban para los contemporáneos que los veían, de dónde provenían y qué pretendían expresar. Cada párrafo está ilustrado con el recorte de un cartel, pulsa sobre la imagen para ampliarla y verla entera.

La bandera roja

Empecemos por un clásico: la bandera roja. Aunque hoy pueda parecer chocante, no era un símbolo exclusivo de los bolcheviques, ni siquiera de los socialistas. La bandera roja era usada por todos en febrero, especialmente por el gobierno menchevique y eserita apoyado por los liberales que llega al poder entonces, como se ve en el cartel de la ilustración de la derecha que trataba de convencer a los sublevados de marchar al frente a continuar la guerra para «defender las conquistas de la revolución».

La bandera roja estaba asociada a los trabajadores y no era un monopolio bolchevique, ni siquiera socialista

La bandera roja, de hecho, fue objeto de una verdadera batalla simbólica subterránea entre las distintas alternativas políticas y no solo en Rusia. En Alemania, donde también fue el símbolo de la insurrección de los marinos Kiel, que es la que acaba con la Guerra Mundial, los espartaquistas de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht llamarán «Rote Fahne» (Bandera Roja) a su diario. De esa manera oponían el viejo símbolo radical, arraigado desde las insurrecciones nacionalistas de 1848, a la vieja socialdemocracia, comprometida ahora con la bandera tricolor republicana.

Porque en realidad, la bandera roja es un símbolo muy anterior al movimiento socialista. Significa simplemente «no habrá cuartel», es decir, no aceptaremos ser hechos prisioneros ni nos rendiremos. Por eso fue la primera bandera pirata. Y por eso lo usan los campesinos franceses contra el rey en las jacqueries. Y como no podía ser menos reaparece, aunque marginalmente, en las revoluciones de 1789 y 1830. Pero pasará a ser protagonista en toda Europa con las revoluciones de 1848. En París Lamartin la retira como símbolo de su deseo de evitar la violencia. En Alemania Bakunin la cambia por la negra que para entonces -vía la piratería naval- había tomado el mismo significado original de «lucha sin cuartel», es decir, a muerte. Pero es en 1871, en la Comuna de París, cuando la bander roja se asocia definitivamente no solo a los movimientos más radicales y comprometidos, sino específicamente a los trabajadores. La bandera roja será la de la Comuna y la Comuna en sí misma será el símbolo global de la revolución obrera.

El Titán proletario y su martillo

Desde los tiempos de la Primera Internacional los trabajadores habían sido representados como un Titán durmiente con un martillo de forja. La idea de la forja aparece en toda la iconografía de la II Internacional, por ejemplo en el yunque del escudo del PSOE. El cambio con la revolución es que el gigante, que sigue llevando el mandil de herrero, pasa de forjar -golpear pausada y tenazmente el hierro candente de la estructura social- a liberar de un golpe al mundo de sus cadenas en una serie de golpes certeros que hacen saltar sus eslabones, el primero de los cuales, cómo no, se sitúa en el Oeste de Rusia. Ningún otro símbolo resume el espíritu y el contexto de la Internacional Comunista fundada en 1919 como este.

El verdadero símbolo de la revolución y la nueva Internacional era el Titán proletario rompiendo las cadenas

La hoz y el martillo

No fue creado ni usado originalmente por los bolcheviques y no representaba el comunismo, sino a los soviets de obreros, campesinos y soldados (la hoz y el martillo aparecía a veces cruzada por una balloneta) que se extienden en febrero por toda Rusia. Con todo no fue un símbolo central hasta que en octubre la «alianza obrera y campesina» se materializa en el II Congreso de los Soviets al que la insurrección entrega el poder. Simboliza entonces esa alianza que no es otra cosa que el solapamiento del programa obrero bolchevique (el martillo del Titán proletario) y el programa de reforma agraria (la hoz) que buscaba extender la pequeña propiedad defendido por los eseritas. Programa de pequeña propiedad con el que, huelga decirlo, los bolcheviques no estaban de acuerdo, pues tenían el suyo propio basado en la propiedad colectiva. Es pues el símbolo de una táctica triunfante más que de un programa o una organización. Pero sobre todo del espíritu de una revolución que es, en términos rusos, «mixta»: obrera y campesina. Un modelo que los bolcheviques veían solo aplicable a países atrasados como Rusia (con un campesinado masivo) y solo en el marco de una revolución mundial que diera el poder a las masas de trabajadores de los países centrales.

La hoz y el martillo no simbolizaban comunismo ni bolchevismo, sino la alianza táctica con los soviets campesinos

Con la forma estandarizada que es habitual hoy nace de una idea de Lunacharsky, el famoso comisario del pueblo de educación: convocar un concurso público para encontrar el símbolo la nueva república de consejos. El ganador es Evgeni Kamzolkin -un artista religioso y conservador que luego hará fortuna en el estalinismo- que agrega una espada para simbolizar al tercer elemento de los soviets, los soldados levantados en masa contra la continuación de la guerra. Pero Lenin «mete cuchara» y lo elimina, por un lado se da cuenta de que los soviets de soldados no permanecerán, por otro todavía tiene la esperanza de que el terror revolucionario será puntual.

La espada

Pero la violencia no cesa. En 1918 se crea la Cheka -«el error más imperdonable» según Serge- con Felix Dzerzhinsky a la cabeza. En una de las infinitas reuniones de aquellos días Bujarin hace un esbozo del polaco junto a una daga o espada. El símbolo de la Cheka reutilizará el diseño original del logo para los soviets: hoz y martillo cruzado en vertical por la espada. Y sin embargo no será Dzerjinsky sino Trotski y su ejército rojo el que quedará como «la espada de la revolución». El guardia rojo reconvertido en soldado de los soviets y alzando su espada contra la reacción (en la imagen contra el general Wrangel, líder del ejército blanco) será el símbolo recurrente de la guerra civil.

En el logo original a la hoz y el martillo se sumaba una espada (los soldados) pero Lenin la eliminó

El puño

Nadie saludó puño en alto durante la revolución. Simplemente no existía como símbolo. El puño, todavía no levantado, nace en la cartelería espartaquista como una referencia, una especie de abreviatura simbólica, del mismo «Titán proletario». En el cartel de la derecha, por ejemplo, golpea sobre el Bundestag haciendo huir a las figuras de la vieja socialdemocracia parlamentarista.

El puño en alto es en realidad un símbolo proto-estalinista y estalinista. Tras la expulsión de los espartaquistas/ luxemburguistas (que fundarán el KAPD) la dirección del comunismo alemán dentro de la Komintern entra en una deriva que le llevará a la creación de los primeros cuerpos paramilitares uniformados: el Roter Frontkämpferbund, muchachos vestidos de uniformes pardos y dedicados a pegarse cuerpo a cuerpo en peleas callejeras -muchas veces sangrientas- con sus equivalentes nacionalistas y nazis.

El puño en alto se configura así como un símbolo y como un saludo «antifascista» y como tal será usado durante la guerra civil española. Aunque si observamos la foto de la derecha en la que miembros del Roter Frontkämpferbund saludan en formación, nos daremos cuenta de que su forma de saludar, con el codo hacia delante y no hacia el lado o hacia arriba, no era exactamente el saludo puño en alto como lo conocemos hoy. Por eso en Europa se conoce este gesto como «saludo republicano» pues fue en la guerra española cuando tomó forma definitiva y se dio a conocer mundialmente.

Nadie saludó puño en alto en la Revolución Rusa

La hidra de la reacción

La Hidra de la mitología clásica fue un monstruo de nueve cabezas contra el que se enfrentó Heracles. Cada vez que el monstruo perdía una cabeza otra renacía en su lugar más fuerte que la anterior. La única manera de matar a la bestia fue quemar la base de su cuello para que no pudieran nacer nuevas. Difícil encontrar mejor símbolo de la situación política de la época. En el cartel del KPD alemán de la derecha aparecen cortadas ya la cabeza de la monarquía y el militarismo, pero han aparecido la del «nuevo militarismo», los latifundistas («junkers»), la iglesia protestante y el capitalismo.

En los carteles rusos en cambio, la hidra aparece muchas veces con una sola cabeza y representa al imperialismo, la nueva fase del capitalismo de la que todas esas cabezas no serían sino manifestaciones.

Una metáfora similar aparece recurrentemente en los carteles de la guerra civil. Pensados para ganar a las masas campesinas, la Hidra será sustituida por un dragón de muchas cabezas ensartado por un San Jorge que no es sino un soldado rojo a caballo.

La hidra representaba la adaptabilidad del nuevo capitalismo: cada vez que se cortaba una cabeza aparecía otra peor

Bola del mundo y la estrella de cinco puntas

La Bola del mundo será un símbolo recurrente de la propaganda revolucionaria rusa hasta la muerte de Lenin como forma de remarcar el carácter global de la revolución, en la que los obreros rusos jugaban el papel de adelantados pero cuyo epicentro estaría en los países centrales. Este símbolo se condensará en la estrella de cinco puntas: cinco continentes unidos en una única transformación revolucionaria. Era importante para la revolución remarcar que era la manifestación rusa de un fenómeno mundial que estaba extendiéndose por los países centrales del capitalismo (de ahí la frecuencia con la que aparece la Torre Eiffel en la cartelería). Por eso también, «la Internacional», que había sido el himno oficial de la II Internacional, pasó a ser himno oficial de Rusia en 1918 y de la URSS en 1922. Muy simbólicamente, el estalinismo la sustituirá por un himno patriótico al fin de la 2ª guerra mundial, en 1944.

La bola del mundo se sintetizó en la estrella de 5 puntas (5 continentes unidos en la revolución)

Conclusiones

La revolución rusa estiliza y transforma una larga etapa de tradición simbólica obrera. De los coloridos gonfalones laboristas de sindicatos y agrupaciones obreras, heredados de la vieja tradición gremial, solo quedarán rastros en los festivales y congresos británicos. Buena parte de los símbolos tradicionales (las manos que se estrechan, las escuadras, etc.) herencias gremiales en su mayoría, desaparecen, en parte por la presión anti-masónica de figuras de la Izquierda Comunista como Bordiga que ven en todo ese folklor el atavismo de una época en que el trabajo no podía ser todavía autónomo políticamente.

En los primeros años, la nueva simbología intentará poner el acento en esa autonomía. El Titán proletario romperá las cadenas del mundo… pero lo que hoy ha llegado -designificado- es la hoz y el martillo, expresión de la incapacidad bajo las condiciones rusas, de una revolución exclusivamente obrera. Incluso el puño, que caía vigoroso sobre las viejas instituciones en los carteles espartaquistas, se alzará al aire, tan expresivo como inútil, conforme se acerquen los años treinta. Y el mismo globo del mundo, aparentemente irreductible en su ambición, se abstraerá en una polisémica estrella de cinco puntas cuyo significado globalista original casi nadie comprende.

Los símbolos de la Revolución evolucionaron en menos de una década hasta perder su significado original

Un aliciente más para que este 100º aniversario nos anime a rascar bajo la mugre y los «significantes flotantes» del relato de sus enterradores.

«Brevísima historia de la revolución en sus símbolos» recibió 2 desde que se publicó el Miércoles 2 de Agosto de 2017 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Juan Ruiz dice:

    Fenómeno paseo simbólico por la revolución. Me ha encantado. Gracias.

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