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Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

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santa cruzEl capital social es un clásico de la Sociología y la Economía del desarrollo local. Hay cientos de estudios, reflexiones y aproximaciones estadísticas a su cálculo. Se suele definir como la medida en términos monetarios de la suma de beneficios e ingresos que los miembros de una comunidad obtienen por compartir, regalar y favorecer a otros miembros de su red. En realidad no es otra cosa que el valor económico de la fraternidad.

El problema es medirla, claro. Sabemos desde hace tiempo que la mayoría de empleos se consiguen gracias a la mediación de «contactos débiles» que comparten la noticia de una demanda de trabajo antes de que se haga pública, sabemos que más de un 70% de los peninsulares ha utilizado alguna vez la casa de un amigo o conocido para poder salir de vacaciones, etc. Pero todos esos «regalos» y «favores» se dan fuera del mercado y aunque tienen consecuencias económicas no dejan huella en la contabilidad nacional ni en las estadísticas fiscales.

Y desde el punto de vista del activismo social, lo malo es que cuando no tenemos variables mensurables damos por hecho que todos los esfuerzos son iguales dado que es difícil comparar resultados. La otra alternativa sería centralizar y controlar las interacciones entre personas mucho más allá de lo que nunca hizo ningún estado por totalitario que fuera, algo que Google, Facebook o Airbnb no temen hacer, pero cuyos resultados y perspectivas deberían cuando menos inquietarnos.

La importancia de las alternativas distribuidas

gnusocial_conversationTodas esas interacciones, favores, actos en los que vecinos ayudan o comparten con otros vecinos, forman el verdadero tejido de la cohesión social. Estamos empezando a desarrollar en torno a herramientas distribuidas que incentivan la conversación social. Estamos en los primeros pasos hacia convertir GNU-social en la «navaja suiza» de una Sharing Economy no controlada por empresas centralizadoras.

Imaginemos por un segundo que creáramos un sistema de reglas para medir esas interacciones y estimar su impacto en la comunidad. Imaginemos que buena parte de esa piel virtual del compartir se confunde con los barrios, con espacios de vecindad que tienen sus propios nodos. Podríamos tener cuando menos un índice y una serie de indicadores del capital social de cada barrio. Es más podríamos medir como las acciones de una ONG influyen en el capital social del entorno o cómo incentivar los intercambios entre dos ciudades influye en la riqueza de sus vecinos. Añadámosle a todo esto las últimas reflexiones de Juan volviendo a la relación entre conocimiento común y cambio social. Mucho más allá del «karma» o la «popularidad», tener una medida de lo que libremente se comparte permitiría tener una línea de acción social mucho más efectiva para cualquier agente de la ciudad.

«Capital social y sharing economy distribuida» recibió 38 desde que se publicó el Jueves 7 de Mayo de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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