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Cómo el lenguaje puede ayudarte a ganar un futuro mejor para tu empresa

Desde los años 70 hasta hoy John Searle, Fernando Flores, Federico Mañero y otros abrieron una línea de trabajo en la que la teoría del lenguaje se fundió con el nacimiento de la informática y la reingeniería de procesos, construyendo las bases de un nuevo tipo de consultoría capaz de aportar verdadera innovación.

Fernando FloresLa vida de Fernando Flores compone una historia extraordinaria. Aun en la veintena fue elegido como ministro por Salvador Allende en 1971. Lo que intentó entonces, el Proyecto Cybersin, todavía se estudia en todo el mundo como la materialización de los sueños de aquella época: planificar una economía entera de forma flexible usando una red de ordenadores que siguieran los resultados de la producción en tiempo real. ¿El objetivo? Imagínense que cada empresa fuera como es hoy una tienda de loterias, enviando los resultados de cada venta a la central por teléfono: el gobierno tendría el PIB y el índice de precios actualizado al minuto y por sectores. La gestión de la política económica se convertiría así en el manejo de un panel de mandos de grano fino. Los ministerios de economía y los bancos centrales, en salas de técnicos analizando las correcciones actualizadas al día de los modelos econométricos dominantes. La política cedería el lugar a la gestión, a la «ciencia» de la administración de la producción y los mercados. Nunca, en ningún lado, ni siquiera en la Rusia soviética, el sueño de una economía controlada por técnicos de bata blanca había llegado tan lejos.

Cybersin dio no pocos pasos. Pero el golpe de estado de 1974 lo truncó como a tantas otras cosas y vidas. Flores fue el último ministro en salir del Palacio de la Moneda donde moriría Allende. Le esperaban tres años de confinamiento y torturas que solo acabarían por la presión internacional tras una invitación de la Universidad de Stanford. En libertad de nuevo, Flores arranca una nueva vida en Palo Alto, California, el lugar donde se estaban gestando las nuevas tecnologías que cambiarían el mundo. Allí comienza a colaborar en el Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Stanford (interesado por la experiencia del Cybersin) mientras hacía un doctorado en Berkeley bajo la dirección principal de John Searle.

Hacia la ontología del lenguaje

Searle había desarrollado la «teoría de los actos lingüísticos» a partir de la línea abierta por Wittgenstein y Austin. Para él los seres humanos somos básicamente seres comunicacionales, que tomamos sentido en una conversación. Las reglas de la interacción humana -y las claves para su éxito- estarían en las reglas mismas del lenguaje.

Es esa idea de las «conversaciones para la acción» la que toma Flores desde su formación y trayectoria informática como base para su teoría de la coordinación de las organizaciones. Empieza, ya en los ochenta, a trabajar con Werner Erhard destilando el marco desarrollado por sus maestros para dar lugar a una serie de seminarios que sirvieran para desarrollar la efectividad de las conversaciones en las organizaciones, lo que según el modelo equivalía a mejorar la eficiencia de la organización misma.

A su vuelta a Chile con la caída de la dictadura, Flores sistematiza toda esa metodología desarrollada en los seminarios con Erhard. Comienza a colaborar con el filósofo Rafael Echevarría, quien le daría forma de marca a la idea de ontología del lenguaje. Ambos les darían, en el espíritu de la época, una nueva aplicación en el coaching. Desde entonces miles de activistas, empresarios, gestores y todo tipo de personas pasaron por los cursos de uno u otro. La ontología del lenguaje en Chile es un caso único de hasta dónde puede llegar el impacto cultural de una teoría del lenguaje.

Las ideas fuerza

El núcleo de la teoría sigue estando en la relectura de los actos lingüísticos básicos que hace Flores en los setenta. Estos serían de dos tipos fundamentalmente. Vayamos primero a los «descriptivos», los que nos describen la realidad y a las personas que actúan en ella:

  1. Afirmaciones: enunciados de hechos verificables que pueden por tanto ser verdaderos o falsos
  2. Declaraciones: el terreno de la subjetividad, del deseo, de la voluntad… dentro de las cuales se pueden además distinguir:
    • Juicios: A diferencia de las afirmaciones transmiten información sobre todo sobre la persona que los emite. Si digo que un edificio determinado es hermoso no estoy contando su forma, sino mi forma de sentir y pensar ante él. Por otro lado no son verificables, sino discrepables y les otorgaremos validez o no en función de la autoridad de la persona que los emite y de lo fundados que los consideremos. Fundamentación que no es un conjunto de otros juicios, sino de afirmaciones (hechos desnudos y verificados).

      Lo interesante de la mirada floriana es que los juicios no solo revelan qué somos, sino que nos constituyen de una determinada manera a través de su carácter (si son positivos o negativos, esto es, si abren o cierran posibilidades de acción) y de las personas y hechos a los que otorguemos autoridad para juzgarlos.

      Y aquí es donde el planteamiento general empieza a concretarse en técnica. ¿Cómo fundar un juicio para que sea efectivo y útil? Explicitando la inquietud que nos lleva a hacerlo (para qué decimos eso, ¿es legítimo? ¿tiene sentido?), en qué dominio (en qué ámbito, ¿coincide con un ámbito de nuestro expertise donde los demás nos concedan autoridad?), desde qué estándares (qué escala le ponemos a los adjetivos, a los valores subjetivos, lo que para mi es grande no tiene que serlo para otro, explicitar una escala ayuda a fundamentar el juicio frente al oyente) y finalmente exponiendo como sustento afirmaciones, hechos objetivos verificados y no juicios.

La empresa y los actos del lenguaje que generan nuevas realidades

Pero lo que realmente interesa a Flores son los actos lingüísticos que generan una nueva realidad

El futuro es constantemente creado a través de conversaciones con otros –pidiendo y creando compromisos–, haciendo pedidos y promesas a través de acciones. Desde esta perspectiva, los compromisos son acciones. La coordinación exitosa de las relaciones es la coordinación de compromisos expresada en actos del lenguaje

Estamos hablando de dos tipos de declaraciones más: Pedidos y Ofertas y dentro de estas las promesas.

Pedidos y ofertas son compromisos que requieren que alguna acción sea realizada dentro de una franja determinada de tiempo; siempre están asociados a alguna condición de satisfacción. Construyen futuro. Un pedido no es un deseo, demanda una respuesta que puede ser una aceptación (una promesa), un rechazo, una contraoferta

Mientras que

Las promesas son compromisos para realizar en el futuro alguna acción que ha sido solicitada. Requieren cumplir o ejecutar condiciones de satisfacción mutua. Una promesa no solicitada es una oferta, que estará condicionada a que sea aceptada por otro. Las promesas pueden ser revocadas. En ese caso la persona debe hacerse cargo, hacerse responsable de las consecuencias de esta acción y de sus efectos sobre su relación con los otros o, en algunos casos, pagar una compensación

Para no extendernos más, esta categorización culmina la comprensión de las herramientas con las que se construyen los compromisos en un ciclo pedido-oferta cuyo resultado es la construcción permanente de futuros en todos los ámbitos

ciclo-pedido-oferta

Como comentaba Juan Carlos González esta orientación permanente hacia el hacer y el construir futuro es lo que realmente define a una organización, o mejor dicho la red de conversaciones a través de las que se constituyen esos compromisos es su verdadera naturaleza -y si funcionan bien- su aporte:

Flores explica que claramente las empresas se encuentran comúnmente con muchos pedidos que ellas pueden manejar estableciendo compromisos con condiciones de satisfacción que son básicamente similares desde el punto de vista de la empresa como un todo o de una gran parte de su organización. Es decir, estos compromisos pueden ser satisfechos con la activación de ciertas redes especiales de conversaciones recurrentes, en las que difieren solamente ciertos detalles de contenido de las conversaciones y no su estructura general. Para Flores, estas redes de conversaciones recurrentes constituyen el núcleo de la organización; ellas están personificadas como oficinas que se intercomunican, cada una especializándose en satisfacer ciertas clases de compromisos

Y más allá… el entorno y tu posición en él

Como vemos, el centro del trabajo de Flores ha estado desde el principio, el Cybersin, alrededor de la idea de coordinación organizacional. Pero una empresa vive también en un relato más amplio, un territorio en el que la mirada del otro es fundamental.

Quico Mañero con Natalia Fernández y Alvaro Pombo en la inauguración de la Biblioteca de las Indias (2004)Este sería el terreno desarrollado por su discípulo Federico Mañero a través de la teoría de la gestión de entornos: una teoría de la imagen pública y el potencial de las organizaciones que hace una reingeniería de los juicios sobre la organización a través de la transformación de sus acciones públicas y su rol en la elaboración social de relatos y causas. La idea es «reposicionar», modificar la postura desde la que es vista la organización a través de una estrategia diseñada sobre una serie de objetivos/valores a alcanzar (marcas de posicionamiento). Pero también implica toda una base teórica sobre la aparición y consolidación de relatos, valores, símbolos y mitos en la conversación social en la que la empresa, como toda otra organización social, se mueve en un espacio público y es por tanto, un sujeto político.

Los modelos desarrollados por Mañero requerirían para ser enunciados un post aun más largo que este, pero es importante nombrarlos ahora aunque solo sea para trazar un mapa de las consecuencias de la teoría de los actos lingüísticos y hasta que punto ha dado lugar a una verdadera caja de herramientas para la transformación de las organizaciones. Transformación entendida como una forma de desarrollar relaciones y compromisos que le sitúen en una conversación y le doten de un futuro. Y lo que es aun más importante, para que se hagan conscientes de sus procesos de un modo que permitan que en su interior se desarrollen vidas interesantes, porque como apuntaba Flores:

La riqueza de una organización reside en la riqueza de sus conversaciones

«Cómo el lenguaje puede ayudarte a ganar un futuro mejor para tu empresa» recibió 1 desde que se publicó el Miércoles 27 de Noviembre de 2013 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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