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Cómo las aseguradoras mataron a Aristóteles

El camino que nos acerca a la abundancia no está en la nación, en las culturas, en los discursos generacionales ni en los géneros sino en el hacer y aprender juntos y por qué no, en los picnics.

Prácticas en las Indias

seguro-p2pUna de las cosas más interesantes del OuiShareFest BCN 2016 fue discutir las primeras experiencias de seguro colaborativo con profesionales que, en confianza, no se sentían presionados para endulzar los resultados.

Los seguros colaborativos funcionan generalmente como cobertura del segmento más caro de los riesgos habituales: esos primeros 1.000 o 2.000 euros de daños que consumen la mayor parte de los siniestros. Se arman seguros en dos tramos. El tramo superior, a partir de esa cantidad, el riesgo se cubre tomando el seguro de una gran compañía. El tramo inferior es la famosa «franquicia» y se cubre mediante una mutualización comunitaria al estilo del modelo que hizo popular Guevara en los seguros de coche: se crea un fondo entre los miembros de una red concreta que se va rellenando con un pequeño plus sobre la cuota y que la propia comunidad, llegado el caso, decide si debe utilizarse para cubrir la franquicia de los que en cada momento sufran el siniestro.

¡¡Pero ojo!! -nos llamaba la atención un profesional del sector- solo vale con comunidades «de verdad», si no es gente que se conoce entre sí y hacen cosas juntos, no funciona, si es gente que simplemente tiene algo en común, que sé yo, tienen la misma ideología, han sido scouts, tienen un yate, votan por el mismo partido o hablan japonés, se multiplican los siniestros declarados, las disputas y el coste de gestión y los pagos.

Lo siento por ti Aristóteles, pero Epicuro llevaba razón

aristótelesLa cosa tiene más importancia de la que podría parecer. La Filosofía Antigua define dos tipos antagónicos de fraternidad: la aristotélica y la epicúrea. La fraternidad epicúrea sería la que une a esas comunidades «de verdad» de las que hablaba el experto en seguros y se sustenta sobre la amistad, el gusto por estar juntos. La aristotélica es la que supuestamente une a personas que no se conocen entre sí en comunidades imaginadas.

Todo el nacionalismo, buena parte de los discursos de género e incluso del discurso de cultura «de clase» del laborismo se basan en esa idea aristotélica machacada durante siglos en la educación europea.

Porque para Aristóteles la fraternidad se fundamenta en aquellas características que tenemos en común con otros y viviría de forma natural en comunidades imaginadas, aquellas como la nación, el sexo o la clase social donde no pueden conocerse todos entre sí, pero sí reconocerse por tener rasgos en común que configurarían su «identidad». Compartir un pasaporte o un origen cultural nos haría connacionales, compartir sexo nos haría congéneres, compartir un cierto rango de edad nos haría parte de «la juventud», «los adultos» o «la tercera edad», etc. Fraternidad sería entonces el reconocimiento espontáneo de otro en una de esas pertenencias, al que desde entonces consideraríamos como un par, generando inmediatamente como propuso Juan en su conferencia en Manjillón, una confianza que permitiría reducir los costes de transacción notablemente, permitiendo que la organización en comunidades imaginadas nos acercara a la abundancia.

Lo que los aseguradores han descubierto es que no es así, de hecho es todo lo contrario: cuando crean comunidades basadas en pertenencias o identidades imaginadas comunes, los costes de transacción (litigios, denuncias de siniestro falsas o exageradas, etc.) se multiplican. Solo las comunidades reales, esas comunidades «de verdad» de las que hablaba el experto asegurador, las reducen permitiendo mutualizar.

Moraleja

Tiempo de Armonía por SignacLa muerte de Aristóteles y su visión de la fraternidad no sirven solo para reivindicar una vez más el materialismo epicúreo. Nos indican que el camino para transformar el mundo pasa por no confiar ni por un segundo en que las comunidades imaginadas y sus pertenencias abstractas nos puedan llevar a ningún lado. El camino que nos acerca a la abundancia no está en la nación, en «las culturas», en los discursos generacionales ni en los géneros sino en el hacer y aprender juntos y por qué no, en los pícnics.

«Cómo las aseguradoras mataron a Aristóteles» recibió 2 desde que se publicó el Viernes 28 de Octubre de 2016 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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