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Cómo los Artes subvirtieron el orden feudal y sentaron las bases de la democracia urbana

Los artes medievales tomaron pronto a su cuenta trabajos públicos e incluso pagos de impuestos, impulsando formas nuevas de cohesión social que subvirtieron el orden feudal en un margen aceptable de conflicto.

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Estudiando el nacimiento de las democracias urbanas medievales en los Países Bajos escribe Pirenne:

El poder político no intervino en la organización de las colonias mercantiles. Durante todo el siglo X y la mayor parte del XI, directamente las ignoró. No advirtió las características que las distinguían muy claramente del resto de la población de la comarca. Los príncipes no modificaron, en lo que a ellas concierne, ninguno de sus principios administrativos. Sin tener en cuenta su situación económica ni las necesidades que ésta les planteaba, exigieron a las colonias las mismas prestaciones, los mismos servicios e impuestos que a los demás habitantes de la castellanía o de sus alrededores

Sin duda a los que hoy impulsamos la idea de filé u otras formas postnacionales nos resulta familiar esa invisibilidad aparente. Pero aún más interesante entre las observaciones de Pirenne resulta ver cómo la aparición de un nuevo tipo de motivaciones, de identidad, consolida una nueva forma de comunidad:

Para estos recien llegados la asociación fue el sucedáneo o, si se prefiere, el sustitutivo de la organización familiar. Gracias a ella, surgió en la población urbana, junto a las instituciones patriarcales que habían prevalecido hasta entonces, una nueva forma, más artificial y al mismo tiempo más sencilla, de agrupación social.

La clave de su cohesión interna estaba en la subversión pasiva y activa del derecho de vientres feudal. Los gremios no reconocían que los hijos de un matrimonio de siervo y libre estuvieran sometidos a la servidumbre. Es más, si un siervo llegaba a la ciudad y era aceptado como aprendiz quedaba en la práctica liberado y protegido por la comunidad. Los señores podían, en ley, reclamar a los hijos de los matrimonios mixtos o a los siervos urbanizados, pero

Para el comerciante, la sólo idea de una injerencia tal debía parecerle algo monstruoso e intolerable.

Los sentimientos de un artesano-mercader ante los argumentos de la servidumbre debían de ser en todo similares a los nuestros frente al derecho de nacionalidad imperante hoy. ¿Cómo que este aprendiz no puede quedarse porque pertenece a un señor feudal/estado nacional?

El conflicto estaba servido, pero fue vencido pasivamente precisamente porque el desarrollo económico de los gremios, su papel creciente en las cuentas de diezmos y aduanas simplemente desaconsejaban a los señores el enfrentamiento con una comunidad que llevaba el nomadismo en su ADN identitario. Si se iban, dejaban de cobrar.

El no reconocimiento del derecho de servidumbre en su entorno hizo de los gremios el origen de la democracia urbana pero también les configuró definitivamente a ellos y a las ciudades en las que se asentaban, como un cuerpo ajeno, subversivo. La clave del camino que entonces sólo se apuntaba estaba en la proyección hacia el entorno. Para generar un entorno seguro frente a un mundo que se regía por otras normas, los gremios comenzaron a hacer por cuenta propia aquello que el estado feudal no alcanzaba a generar o simplemente dejaba en sombra por incomprensión, incompetencia o saturación.

Ya no se conformaban con sus competencias corporativas. Se atrevieron a asumir funciones públicas y, ante la pasividad de las autoridades, ursurparon su lugar. Cada año, en Saint-Omer, el gremio destinaba el excedente de sus rentas a la utilidad común, es decir, al mantenimiento de los caminos y a la construcción en la ciudad de puertas y murallas. Otros textos permiten suponer que algo similar ocurrió, desde época muy antigua, en Arras, en Lille y en Tournai. De hecho, la economía urgbana, en estas dos ciudades durante el siglo XIII, estuvo bajo el control, en la primera, de la charité Saint-Christophe, y en lasegunda, del conde de la Hansa.

Y es que para entonces el comites mercatorum de la época carolingia se convertido ya en Conde de la Hansa, un título que no provenía de la gracia real o señorial, sino de una tradición que se fundaba en la organización misma de las charités/hansas/gremios/artes.

Movidos por sus propios intereses y conformando su entorno de acuerdo a su incipiente visión del mundo, los gremios fueron capaces de crear por cuenta propia nuevas formas y bases de cohesión social.

Oficialmente, no tenía ningún derecho para actuar de la forma en que lo hizo; su intervención se explica únicamente por la cohesión a la que se llegó entre sus miembros y por el poder que tuvieron como grupo.

La apuesta llegaba ya en el siglo XII a la asunción del pago universal de aduanas de determinadas puertas urbanas (otro derecho señorial). El gremio pagaba la aduana de quien quisiera pasar, fuera o no miembro y quisiera o no hacer negocio con ellos. Aparentemente el orden social no se veía comprometido, pero realmente la burla, aunque cara, no podía resultar más subversiva: la ciudad quedaba abierta y el control feudal dañado para siempre.

Los gremios hackearon el orden establecido, no lo reformaron. No se hicieron cargo universalmente de los problemas y las miserias del mundo de los señores como si fueran propias, simplemente expandieron una lógica de cohesión alrededor del núcleo firme de sus propias estructuras. Y así, por interconexión, crearon un mundo virtual, superpuesto al socialmente imperante, de ciudades libres conectadas por redes comerciales.

«Cómo los Artes subvirtieron el orden feudal y sentaron las bases de la democracia urbana» recibió 5 desde que se publicó el Viernes 25 de septiembre de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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  1. […] Así que, en vez de entrar en el debate, me gustaría llamar la atención sobre un elemento de las «autodefensas» y las formas que tomó su proceso de legitimación: la reemergencia de una serie de formas, como los cabildos abiertos, que vienen del nacimiento de la democracia urbana en la Europa medieval. […]

  2. […] So, rather than to enter the debate, I’d like to draw attention to an element of “self-defense” and the forms that its process of legitimation took: the reemergence of a series of forms, like open town councils, which come from the birth of urban democracy in medieval Europe. […]

  3. […] de tiempos republicanos, el mitraismo de la era imperial, las fraternidades gremiales de la democracia urbana en la edad Media o la francmasonería en el siglo XVIII y tomado su forma definitiva, abierta y pública, a partir […]

  4. […] y sociales. Modelos que conceptualmente parten del activismo de mercado, del cooperativismo, de la democracia urbana o de la articulación de redes de espacios en los que trabajar y […]

  5. […] Se me ocurren que tenemos 2 salidas: arreglar el estado o construir comunitariamente, con los nuestros. Como ya dije, no creo que ambas aproximaciones sean exclusivas y existen sin duda puntos intermedios de conexión. Aquí, investigamos sobre el significado de la Comunidad del Bienestar, con la sensación de que nuestra generación está inmersa en un momento histórico fascinante, que ha dado lugar a nuevos valores, modos de producción y comunicación. Por eso, de cara a recuperar nuestra resiliencia económica, me parece que necesitamos una “liberación intelectual“: romper con el relato del Estado del Bienestar. Y a partir de esa destrucción, reconstruir la idea de seguridad económica desde otra lógica, la que da sentido a nuestra generación. No estamos solos. Otros lo han hecho antes. […]

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