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Cómo perdimos el mundo ~ 19

De vuelta a Briga, con una escapada un tanto precipitada.

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– Va a ser un desastre -respondió Circia- es la peor idea que he oído en mucho tiempo: naif, suicida y autocomplaciente.
– Ahora será distinto -respondió Bjorn.
– ¿Distinto? Ya
– ¿Sabes qué va a pasar? -profetizó Marsus- Habrá alguna protesta, un poco de alharaca en los blogs y la prensa… y ya. Cuando pasen los ciclos de noticias contaminados en los grandes medios del mundo kaz, los dirigentes volverán a pavonearse y todos seguirán en su sitio. Pueden cambiar a uno, incluso dejar que lo juzguen en un momento de ejemplaridad, pero no pueden cambiar a todos ni dejar que juzguen a todos, así que simplemente no harán nada. Y cuando pase la tormenta, que pasará en unas semanas, volverán a sus perros contra nosotros, contra ti, contra el oráculo y contra todo lo que se mueva. Si quedaba algún resquicio legal para la privacidad o la libre expresión de verdad fuera de las zonas libres, se la cargarán…
-…y da por hecho que volveremos al control en la frontera, quitarán el arco con cualquier excusa y volverán a poner un funcionario y una garita trabajando a tope, es decir, montando colas, fastidiando el paso, dejando claro que no merece la pena intentar siquiera visitarnos, no digamos comprar aquí alguna cosa, porque se pierde todo el día en el paso- remató Cras.
– Lo estáis viendo desde una perspectiva muy egoísta, como si solo os importaran las zonas libres.
– No, solo nos importan nuestras zonas libres -respondió provocativamente Irati.
– Mira Bjorn, creeme, si mañana Marimanta manda algo como lo que nos contaste no va a ser bueno para nadie. Y menos para nosotros que es de los que nos tenemos que ocupar. Otra cosa es el «Plan B» y lo que pase a partir del desastre, eso es lo que nos interesa y lo que vemos como una oportunidad -cerró Cras.
– Sí, es sobre eso sobre lo que tenemos que pensar -resaltó Marsus mirando para Gorka.

El desayuno estaba siendo más denso que la asamblea en el mitreo. Bjorn había contado el plan de Marimanta
en versión concisa a los Talaios. Todavía no eran las diez y ya estaban agotados. La pulsera de Cras, en realidad una cinta transparente, se puso de color rojo. Pidió silencio a todos con un gesto y la subió hasta el oído.

– Hay unos guardias civiles de paisano buscando a Bjorn -dijo.
– ¿Qué hacemos? -preguntó Marsus

Circia miró para los Talaios de una manera significativa. Gorka miró a sus compañeros y asintió.

– Perfectus, que les dejen mirar donde quieran y que les digan que en diez minutos estoy con ellos- dijo Circia- Gorka, Miri ¿os quedáis vosotros?
– No, que se queden los chicos que tenían ilusión por la fiesta, nosotros volveremos por ellos en un par de días también en el barco y ya hablamos con calma. Guardadnos unas cuantas cajas de los aceites nuevos de Cras, eh?
– Semper gratiitus!
– Pro nemo
– Bjorn, te vas con ellos. ¿Nos dejas tu teléfono?
– Ya lo repliqué -apuntó Cras antes de que Bjorn dijera nada- no hace falta, si se pone en contacto con él o le manda algo, nosotros tendremos acceso.
– Bien -dijo Marsus a Bjorn- entonces sácale la batería y tíralo al agua ya. Está claro que te tienen localizado. Y por cierto, Cras, ocúpate antes de volver de que en la pantalla de la plaza no salga la toma desde el mirador.
– Esperad -dijo Gorka con un pie ya en la pasarela- dejadme ese teléfono replicado a mi. Nosotros tenemos contactos en la prensa del otro lado. Seguramente sea más fácil publicarlo ahí. No creo que vaya a tirar a los kaz, pero está bien darles un disgusto de cuando en cuando. Y si están esperando que os mováis vosotros, pueden romperse la cabeza hasta que lleguen a Talaios.
– No os imagináis cuanto os queremos- dijo Circia.
– Bonus navatio! -se despidió Marsus y todos se tiraron besos pensando ya en lo que estaba por venir.

Cuando estaban llegando a Briga, desde lo alto de la escalinata de madera, volvieron la vista atrás para ver como el Bakalhau marchaba decidido hacia el horizonte. Se dieron solo unos segundos para mirarlo y coger aire. No hacía falta decir nada. Lo último que les apetecía era haber metido en un lío a los Talaios.

Deseaban con todas sus fuerzas que el guardia civil estuviera entretenido visitando las casas de los indianos y hurgando en los puestos en vez de mirando al mar. «Ojalá no sea un policía melancólico», pensó Circia.

Y la verdad es que a primera vista no lo parecía en absoluto. Delgado, no muy alto, pelo negro rizado, blanco de piel, fibroso pero no fuerte y ataviado con esas gafas de sol de realidad aumentada que llevaban los tipos de investigaciones y que tan mala pinta daban cuando se combinaban con un traje barato hecho en China.

– ¡Buenos días agente! Soy la coordinadora de esta zona, vengo para decirle personalmente que pueden trabajar con libertad, es un gusto para nosotros recibirles -se identificó Circia.
– ¡Buenos días! Inspector González -dijo mostrando la placa.
– Perfecto, inspector. Lo dicho, está en su casa, puede andar por dónde quiera y registrar lo que quiera, le rogaría, eso sí, que me permitiera acompañarle. Para evitar roces, ya sabe.
– No se preocupe, no vengo a registrar nada, soy de la brigada fiscal -replicó quitándose las gafas para mostrar unos ojos ligeramente saltones, como si la miopía le acercara a la categoría funcionarial de inspector de Hacienda.
– ¡Ah! ¿Quiere que le enseñe las cuentas? ¿Los almacenes? ¿El programa de contabilidad y ventas? -Circia puso una genuina cara de sorpresa.
– No, en realidad estamos buscando a una persona.

Le enseñó la foto de Bjorn.

– Sí, claro, vino para el concierto de anoche. Le vi esta misma mañana…
– Pero se ha ido.
– No lo sé, ¿se ha ido?

González ignoró la pregunta.

– ¿Habló con él?
– No mucho la verdad, lo típico, un saludo, un «bienvenido»… Mejor preguntamos en el albergue, solo hay uno, si no durmió en la playa seguro que pasó por ahí.
– Ya pregunté antes, mientras le esperaba.

Circia no sabía muy bien si era una provocación o un reproche por la tardanza. Tomó la iniciativa.

– Venga, le invito a un café. Tenemos tiempo. Hasta mediodía no se presentan los nuevos aceites del año.

«Cómo perdimos el mundo ~ 19» recibió 0 desde que se publicó el martes 6 de agosto de 2013 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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