LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

¿Cómo reducir el precio de los libros?

Los libros son caros pero las editoriales independientes son por lo general ruinosas. ¿Qué pasa en la cadena de valor del sector editorial? ¿Cómo podría mejorarse a beneficio de los lectores?

Me preocupa el arranque de nuestra última apuesta por aportar al Dominio Público. La Colección Planta 29 está teniendo problemas de distribución que no nos han permitido estar en la oferta navideña.

La distribución, la logística del objeto libro, es el elemento determinante del precio. En la práctica el sector es un oligopolio con muy poquitos concurrentes (la mayoría de las distribuidoras lo son de prensa más que de libros), lo que ya frena notablemente la competencia y hace que de toda la cadena de valor de un libro, sea la distribución la que reciba la retribución más alta. Por si fuera poco hay concentración vertical, grupos que tienen editoriales, periódicos, teles y radios donde promocionarlos, distribuidoras y hasta cadenas de librerías. Lo cual ha impulsado a una mayor concentración del sector que ahora gira casi exclusivamente en torno a tres grandes grupos. Es decir, que si eres un pequeño editor tendrás poco que ofrecer a las distribuidoras independientes y aún menos a las integradas en algún gran grupo y lógicamente tendrás costes proporcionalmente mayores.

Pero hay un elemento en contra que va mucho más allá y en el que no se suele reparar desde fuera del sector. Estar en una librería, hoy, es estar en las mesas, no en las estanterías. Las estanterías, el stock, es desde los 90, cada vez menor en las librerías y los consumidores se han acostumbrado no a pedir libros a su librero sino a encontrarlos y elegir de entre los que aparecen en los mostradores de novedades.

Para estar en estos mostradores no basta con enviar a la librería 4 o 5 ejemplares. Hay que enviar una torre aún a sabiendas de que cuando esa torre disminuya el librero la retirará y devolverá los sobrantes en bloque. No es ninguna locura, el librero es consciente de que si enviamos, por ejemplo 50 ejemplares fue para alcanzar a los 20 compradores potenciales que pasan por su establecimiento. Los otros 30 eran coste de marketing, estaban ahí para que hubiera torre y nuestro producto fuera visible. Un coste en este caso que lleva asociado no sólo el coste de producción en imprenta del libro sino el de distribución porque esos 30 libros de más tienen que ser llevados también hasta la librería… y de vuelta a la editorial después.

Y ni siquiera es tan fácil. Como el juego es general, todas las editoriales lo asumen ya en sus cálculos de coste y todas intentan tener una torre de sus productos. Pero el espacio en las librerías es limitado, así que el problema se resuelve con una gran rotación de la mayoría de los títulos (tu torre estará sólo una semana o dos) que a su vez reducirá el porcentaje de ejemplares vendidos por torre. El resultado global es conocido: tiradas pequeñas, precios altos.

¿Cómo se podrían reducir los precios?

La respuesta intuitiva es el marketing. Si en ésa semana que estaremos en torres podemos vender un porcentaje mayor puede que el precio unitario descienda (dependiendo de la elasticidad de la demanda al gasto de marketing). Pero como más del 95% de las tiradas son de unos pocos miles (cuando no cientos) de ejemplares, cualquier gasto en marketing probablemente sea contraproducente. Por pequeño que sea el coste global, al dividir entre la tirada, el resultado es un coste unitario alto para un objeto como un libro. Añadir dos euros al precio de un coche no representa nada. Añadir dos euros a un libro sí. Además en realidad el lector no sólo pagará esos dos euros de más que nos hemos gastado en marketing. Como en muchos casos el pastel de los ingresos se divide en función de los precios de venta finales, habrá que añadirles a estos dos euros los porcentajes del librero y el distribuidor.

Esta es la causa de que la publicidad de libros sea tan escasa y de que los grupos editoriales la concentren en dos o tres títulos al año… y también de que los grupos mediáticos compren o funden editoriales. La cobertura en prensa, revistas y televisiones, en un sector con poca o casi ninguna publicidad, sustituye el esfuerzo publicitario de la editorial sin incurrir en costes visibles.

La otra vía clásica es aumentar el mercado. El espacio jurídico en el que eso se puede hacer libremente desde España es la Unión Europea. Pero salvo Gibraltar -que no tiene una gran demanda- no hay ningún país donde el mercado de libros escritos en español sea significativo dentro del mercado editorial local.

Y del mercado Iberoamericano ni hablemos. 17 cumbres iberoamericanas no han servido todavía para generar un mercado común de bienes culturales, lo cual quiere decir que sólo los grandes grupos, con capacidad y solvencia para plantearse negociaciones con los estados, pueden llegar a gozar de los beneficios de escala… y aún con problemas.

Finalmente la solución que muchos esperan como agua de mayo es eludir la distribución en librerías. Pero el marco legal español ha evitado hasta ahora que Amazon se instalara en España o que una oferta similar fuera viable. La ley obliga al precio único del libro. Es decir, obliga al librero online a vender al mismo precio que el librero presencial añadiéndole además costes de envío postal. Puedes reducir costes pero la ley te obliga aumentar o cuando menos mantener los precios finales. No suena a camino viable ¿verdad?

Lo única manera de sortear este problema sería editar en tapa dura para librerías y en bolsillo en exclusiva para la red. Pero para que eso fuera aceptable para las distribuidoras y las librerías, la edición para las librerías en red debería aparecer después del ciclo de venta presencial… y aún así los libreros sentirían que de alguna manera están alimentando a su competencia digital.

Además el objetivo de estar en papel y en librerías es precisamente, al menos en nuestro caso, romper la barrera entre el circuito presencial de librerías y el de Internet, incluyendo a nuevos sectores y públicos. Si quisieramos hacer libros en papel sólo para la gente de la red, haríamos un lulu.com imprimiendo a demanda.

¿Y entonces?

Pues evidentemente lo tenemos difícil. No es ninguna novedad. Pero como decía el lema ciberpunk de hace unos años: In blogs we trust.

Confiemos en que, enterados por la red, los lectores los pidan a sus libreros, más que en que estos se lo ofrezcan en las mesas. Confiemos en que los autores corran la voz de sus propios trabajos y que la posibilidad de disponer de la edición electrónica gratuita y descargable abra conversación social y contribuya a generar agendas más allá de las gestionadas por los grandes grupos mediáticos y sus editoriales. O cuando menos, ya que no se trata, ni se pretende, matar al oso, confiemos en darle un mordisco como buenos perros ratoneros que somos.

Si lo conseguimos podremos ir bajando precios, demostrando que es posible y viable una apuesta editorial que aporte al procomún. Hacer remitir los miedos del sector y abrir camino a iniciativas similares que vengan después.

Lo que la experiencia nos dice es que ser pequeños mumis, centrarnos en aportar al procomún y abrir nuevos caminos, paga. Por eso, si 2007 fue para nosotros el año de feevy, 2008 será el año de la colección Planta 29.

«¿Cómo reducir el precio de los libros?» recibió 0 desde que se publicó el domingo 30 de diciembre de 2007 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.

Grupo de Cooperativas de las Indias.
Visita el blog de las Indias. Sabemos que últimamente no publicamos demasiado pero seguimos alojando a la red de blogs y a otros blogs e iniciativas de amigos de nuestras cooperativas.