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Competición de causas justas

No creo que las donaciones privadas funcionen como las subvenciones públicas (que lo que no se lleva una es porque se lo lleva otra). Campañas de sensibilización distribuidas, originales y bien pensadas pueden conseguir un crecimiento de donaciones inesperado.

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donaEn un artículo que leí el otro día, la autora se preguntaba qué nos lleva a donar nuestro dinero a unas causas y no a otras. El artículo se centra en el caso de las causas relacionadas con enfermedades y las organizaciones benéficas de ámbito nacional que existen para combatirlas. Comienza diciendo que no parece haber relación entre el número de afectados por una enfermedad determinada y la cantidad de dinero que reciben las entidades que se ocupan de esa enfermedad

El ejemplo principal es que el cáncer afecta en España a un millón y medio de personas y las llamadas «enfermedades raras» afectan entre todas a tres millones y medio. Sin embargo, en 2013 la Asociación Española contra el Cáncer recaudó 47.539.000 euros y la Federación Española de Enfermedades Raras solo ingresó 1.128.000 euros.

A continuación hace una comparación similar con el SIDA (130.000 afectados y 445.000 euros recaudados por la Coordinadora Estatal) y el Alzheimer (700.000 afectados y 750.000 euros de recaudación). En este caso, la cuestión es que el porcentaje de los ingresos de la Coordinadora que procede de subvenciones es del 80%, mientras que estas representan solo el 17% de los ingresos de la Fundación Alzheimer España. Además, España cuenta con un Plan Nacional sobre el SIDA desde hace años, lo que significa que tiene partida presupuestaria asegurada, pero no ha aprobado aún un Plan Nacional para el Alzheimer, a diferencia de otros países europeos.

charity wristbandsEl artículo me gusta porque plantea preguntas que me interesan, aunque no las responda. Pero me fastidia un poco eso de cambiar el planteamiento sin avisar. Yo estaba leyendo un artículo sobre por qué donamos más a unas causas que a otras independientemente del número de afectados, y de pronto me veo leyendo un artículo sobre por qué el Estado da más dinero a unas causas que a otras. Creo que las donaciones personales y las subvenciones públicas no pueden estar más alejadas y ser de naturaleza más distinta.

Pero dejando eso a un lado, ¿por qué unas causas se llevan más dinero (de donaciones personales) que otras? El artículo lleva razón al señalar que donamos por causas emocionales y no racionales, y también en que la inversión en campañas publicitarias de sensibilización es vital. Si volvemos al primer ejemplo, aunque la página interna de la historia de la Federación de Enfermedades Raras está sin completar, la memoria más antigua que tienen publicada es de 2003, mientras que la Asociación Española contra el Cáncer fue fundada en 1953.

CrowdfundingEl cáncer nos ha rodeado de forma directa desde hace tres generaciones, mientras que las enfermedades raras, justamente por su naturaleza, no tenían siquiera diagnóstico hasta hace no tanto tiempo. Sin duda, la unión de todas ellas en una única organización fue todo un acierto.

Esto me recuerda a nuestras reflexiones junto a nuestro amigo Alberto Lafuente sobre retos sociales. Alberto nos explicó que el mecanismo que mueve a la gente a jugar a la lotería es básicamente que, aunque la posibilidad de ganar sea remota, el coste del boleto contra la cantidad conseguida en ese remoto caso hace que merezca la pena el gasto. Nos preguntamos entonces cómo funcionarían esos mecanismos a la hora de promover una especie de crowdfunding para crear el fondo que premie al ganador del reto social. Una de las conclusiones fue que dependería de lo afectado que cada uno se viera por esa causa social.

Es decir, si yo tengo en la familia a un enfermo de cáncer, me veré más inclinado a donar para un reto social de erradicación de la enfermedad. Si no he tenido la enfermedad cerca pero me aterra la posibilidad de desarrollar un tumor, también lo estaría. El desarrollo de esos terrores está directamente relacionado con lo extendido que esté el conocimiento sobre la existencia de esa enfermedad y sus consecuencias.

natasha richardson y harry belafonteLas enfermedades raras son, en muchos casos, hereditarias, por lo que mucha gente se siente a salvo (aunque sea erróneamente) cuando no tiene antecedentes familiares. Mientras tanto, la pesadilla del cáncer está tan extendida que nadie se puede sentir a salvo de ella. Pero precisamente esa extensión ha permitido que los avances para su curación, o al menos para su cronificación, sean grandiosos.

Algo parecido pasa con el SIDA, que tiene subvenciones, donaciones privadas y Plan Nacional cuando la medicación ya la mantiene bastante a raya (a pesar de lo cual en 2011 murieron en España 953 personas). El VIH causó un verdadero pánico social en los 80 debido a la facilidad con que se contagiaba y a cuánto afectaba a la vida de la gente. Además, como señala el artículo, en África sigue siendo una epidemia de magnitudes inabarcables. Mientras el universalismo siga operando, la lucha contra el SIDA seguirá recibiendo atención, aunque a la hora de la verdad, no consiga que en África el VIH retroceda.

Ahora mismo, solo si el ébola supusiera una amenaza real para los españoles (más allá de los ataques de pánico xenófobos) sería una causa receptora de donaciones y subvenciones.

Resumiendo, está claro que uno dona su propio dinero con cuidado, más aún cuando este escasea. Se decide primero por aquello que le afecta directamente a uno o que piensa que le puede afectar, y ya en segundo orden de preferencia, cuando uno se siente a salvo, es cuando empieza la batalla publicitaria. ¿Qué es más importante? ¿luchar contra el Alzheimer? ¿lcontra la malaria? ¿la úlcera de Buruli? ¿la esclerosis múltiple? ¿el síndrome de Morsier? ¿u otra de las miles de enfermedades raras catalogadas como tales y condenadas al abandono por falta de masa crítica?

campaña patitosParece que por desgracia la competencia es dura, y solo una buena campaña puede ayudar a recaudar fondos a una causa huérfana. Sin embargo, no creo que las donaciones privadas funcionen como las subvenciones públicas (que lo que no se lleva una es porque se lo lleva otra). Campañas de sensibilización distribuidas, originales y bien pensadas, pueden conseguir un crecimiento de donaciones inesperado. Un aumento de la productividad en ONG’s y fundaciones puede ahorrar mucho dinero en gestión. Una enfermedad a kilómetros de distancia me limita a la hora de irme a vivir (o visitar) libremente ese lugar y afecta a su desarrollo económico, por lo que puedo llegar a entender su erradicación como una causa propia. Hay dinero para todos.

Fijaos: La Charities Aid Foundation elabora cada año un índice del comportamiento donante (en tiempo de voluntariado y donaciones) por países. Aunque en general no nos gusten, echen un ojo al ranking. Aunque pudiera parecerlo por los países que ocupan las primeras posiciones, una vez pasado el grupo de cabeza la correlación entre renta per cápita y generosidad social parece desaparecer y tampoco parece haber «bloques culturales» claros. Simplemente parece que en algunos lugares como España, Portugal, Argentina o Brasil, las ONGs tienen todavía mucho campo para mejorar e innovar en la comunicación.

«Competición de causas justas» recibió 3 desde que se publicó el Jueves 18 de Septiembre de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

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