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imageEl Philosopher’s Mail, blog de Alain de Botton y los seguidores del ateísmo 2.0, publica un artículo sobre los epicúreos. Lo mas interesante es que en pocas palabras defiende que el comunitarismo epicúreo se fundamenta en la minimalista definición de felicidad de su fundador:

Con su análisis de la felicidad en la mano, Epicuro hace tres importantes innovaciones:

En primer lugar decidió vivir con sus amigos. Ya bastaba de verlos de cuando en cuando. Compró un pedazo de tierra asequible fuera de Atenas y construyó un lugar donde él y sus amigos pudieran vivir unos junto a otros de manera permanente. Cada cual tenía su habitación y había áreas comunes en la planta baja y el sótano. De esa manera los residentes podían estar siempre rodeados de gente con la que compartían miradas sobre el mundo, siendo amable y divertido. Los niños eran cuidados por turnos. Comían todos juntos. Podías charlar en los soportales hasta tarde. Fue la primera comunidad intencional propiamente dicha.

En segundo lugar, todos dejaron de trabajar para terceros. Aceptaron reducir sus ingresos a cambio de centrarse en un trabajo que les llenara. Algunos de los amigos de Epicuro se dedicaron a trabajar en la granja, otros a cocinar, unos pocos a hacer muebles y objetos de arte. Tenían mucho menos dinero, pero ganaron satisfacción por lo que hacían.

Y en tercer lugar, Epicuro y sus amigos se dedicaron a encontrar la serenidad a través del análisis racional y la reflexión. Dedicaban un tiempo cada día a reflexionar sobre sus propias ansiedades, mejorando el autoconocimiento sobre sus personalidades y dominando los grandes temas filosóficos.

El experimento vital de Epicuro cuajó. Se abrieron comunidades epicúreas en todo el Mediterráneo y ganaron miles de seguidores. Estos centros prosperaron durante generaciones hasta que fueron brutalmente suprimidos por el fanático y agresivo cristianismo del siglo V. E incluso entonces, su esencia sobrevivió al volverse algunos de ellos monasterios

De Botton olvida que ese monastismo epicúreo, familiar y mixto del siglo V, común e incluso hegemónico en lugares como la península Ibérica o la isla de Irlanda, fue poco a poco cercado desde Roma y finalmente extirpado con la reforma gregoriana. El espíritu del comunitarismo epicúreo comenzaría entonces a prosperar en un entorno muy diferente. Pero esa es otra historia.

«Comunidad y felicidad» recibió 4 desde que se publicó el viernes 11 de julio de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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