LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

Condón, Iglesia y promiscuidad

No tenía intención de volver al tema del preservativo pues ya hemos dicho bastante, pero ayer me topé con uno de esos ramalazos católicos de los que adolece un buen periódico como La Vanguardia (nadie es perfecto), en uno de sus artículos de opinión (Condón, Iglesia y sociedad). El autor, J. Miró I Ardévol, dice no entender ese echarse las manos a la cabeza por la condena de la Iglesia al preservativo, con la que está totalmente de acuerdo. Atención al argumento: por un lado, el preservativo falla. Bien, lo sabemos, con una tasa de entre un 15 y un 20%; por otro lado, según el autor, al fomentar el uso del preservativo lo que se fomenta es la promiscuidad y ésta a su vez lo que provoca es un aumento en la tasa de fallo y en la de contagios de enfermedades contra las que este método no funciona. Y ahí queda eso. Por qué serán tan mal pensados. Miró lo compara con la tasa de siniestralidad de los coches más seguros del mercado. Es cierto, muchos conductores son más imprudentes cuanto mejor es su coche porque se sienten más seguros. Pero dejando a parte que la sensación que da la velocidad no llega a ser un orgasmo (por mucho que mole), creo que en ningún caso es comparable. Con el sexo no funcionamos así, por si no lo saben, salvo en ciertos casos, que de todo hay en este mundo, pero normalmente es mucho más bonito. Además, aunque fuera cierto, la promiscuidad no es algo malo si se hace bien, si no es un mecanismo de defensa, para llenar un vacío o curar momentáneamente la falta de autoestima. De forma sana y honesta, sin hacer daño a nadie, es una forma de disfrutar de uno de los grandes placeres de esta vida, que ya es bastante dura como para rechazar encima la parte buena. El autor del artículo, apelando al sentido común, defiende la conveniencia de la fidelidad en caso de tener pareja, la abstinencia en el caso de no tenerla y sólo en algunos casos (se referirá a casos de extrema necesidad¿¡?) el uso del condón.
No se habrá dado cuenta, de que el deseo no va a desaparecer (gracias a Dios) con abstinencia o con preservativo. Pero la abstinencia produce ansiedad, agresividad, dolor de cabeza, falta de concentración, irritabilidad, intransigencia, amargura y actitudes absurdas (o violentas en caso de interactuar con elementos del lado oscuro). Lo peor que te puede pasar con un condón es que tengas alergia al látex o que sea demasiado pequeño. Y no hay que perderse la frase que inicia el remate del artículo : “(…)la Iglesia debería ser felicitada por ser la organización no gubernamental que atiende a más personas afectadas de sida.” No tengo palabras… para la felicitación que merece.

«Condón, Iglesia y promiscuidad» recibió 0 desde que se publicó el Martes 1 de Febrero de 2005 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.