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Del cosmopolita al nómada digital: brevísima historia del nomadismo en el pensamiento Occidental

Es muy posible que en las próximas décadas el nómada -digital, urbano, en comunidad o por su cuenta- sea repensado desde lo local como un polinizador, como alguien a atraer tan interesante económicamente o más que su parodia industrial, el «turista».

Crates e Hipparchia_ en Villa_FarnesinaLa figura del nómada nos ha acompañado desde que comenzamos nuestro vagabundeo por los orígenes no-platónicos del pensamiento Occidental.

Vimos cómo los cínicos abrazaban un nomadismo radical que suponía romper los lazos de la pertenencia a la ciudad y separarse del demos de la polis estruendosamente: el cosmopolitismo. Por contra, los epicúreos mantuvieron una respetuosa distancia con la pasión política, cumpliendo con los deberes externos de esta, pero no siendo parte más que de su propia comunidad de vida, trabajo y conocimiento. Cuando estas florecieron se convirtieron en red, y un nuevo tipo de cosmopolitismo, de nomadismo entre comunidades epicúreas, apareció de forma natural. Nos quedan sus trazas, aunque no fue especialmente teorizado. Pero la imagen y la leyenda del nomadismo nos acompañarán hasta el final mismo de la Antigüedad, aunque paradójicamente ligadas a las periferias del tronco de la influencia estoica, una escuela que había transformado la ruptura con la polis de sus orígenes cínicos en distancia ética e intelectual frente a las tentaciones y lógicas del ejercicio del poder, involucrándose a las finales en el desarrollo político del Imperio.

El retorno medieval

caravanaEn el medioevo, un tiempo en el que las teologías cristiana y musulmana tornarán hegemónicos el platonismo y el aristotelismo, el nómada recuperará pronto su protagonismo en Occidente. En el Sur, Ibn Jaldún, visto por muchos como el último estoico, convertirá al nómada en el verdadero motor de la Historia y la innovación en el mercado.

Al Norte, en la Europa cristiana, una nueva cepa de nómadas transformaba la estructura social y recuperaba, como discurso propio de sus Artes, la concepción epicúrea de la fraternidad. El nacimiento mismo de un ámbito europeo, distinto de Occidente -que incluye al Magreb- y de la Cristiandad -que incluye el Oriente ortodoxo- llegará de la mano de la reapertura del Camino del Norte peninsular, ahora «de Santiago» y la consolidación del papel económico de una población flotante desaparecida desde el fin del Imperio.

Caída y resurgimiento del nómada

mcluhanEn próximos capítulos de esta serie hablaremos de cómo la idea nómada se transformará en los comienzos de la Era Moderna y el Barroco, metamorfoseándose en los nuevos mitos del primer pensamiento liberal y libertario.

Sin embargo, la «segunda globalización», la consolidación industrial del capitalismo y el desarrollo del nacionalismo, irán relegando progresivamente al nómada hasta convertir la mera idea del «desarraigo» en una pesadilla sinónimo de pérdida de la identidad, como vimos con Stefan Zweig en los albores de la Segunda Guerra Mundial.

Será precisamente la digestión intelectual de aquel horror, la crisis final del platonismo, lo que abra una nueva etapa de reflexión sobre el nómada a partir de McLuhan, Guattari y Deleuze. Si el primero apuntará al rol práctico de la evolución tecnológica de las comunicaciones y la reducción de las escalas, los segundos recuperarán para la postmodernidad el «epicureísmo marcial» de Lawrence y su doctrina.

Nómadas urbanos y digitales

Nómadas digitalesPero sería el desarrollo de la experiencia social de Internet y las redes distribuidas con todo lo que traerían -globalización de los pequeños, reinvención hacker del cooperativismo, etc.- la que daría una nueva base a la conceptualización del nómada en dos dimensiones. La primera, la filé, colectiva y comunitarista, la segunda, individualista, vendrá bajo dos etiquetas: nomadismo urbano y nomadismo digital.

El nomadismo urbano se presenta como un fenómeno básicamente interno a los estados nacionales, como una suerte de itinerancia free-lancer entre espacios de coworking, cafeterías y eventos que incluye un cierto mensaje ético, una suerte de ascesis que renuncia a ingresos a cambio de un modo de vida que maximiza la libertad y el continuo disfrute de nuevas conversaciones. El nomadismo digital, por contra, surgiendo del mismo contexto, apunta al modo de vida del free-lancer asociado a la «clase internacional», maximizador de ingresos y anglocéntrico, pero por lo mismo abierto a saltar fronteras aunque sea a la búsqueda de paisajes sugestivos y costes menores, aunque siga ajeno al enriquecimiento de las conversaciones porque sus clientes «van consigo».

La población flotante y los milagros económicos

coworkingAunque pueda parecer paradójico, la historia del nomadismo parece una galería de milagros del desarrollo local. Hay ejemplos en todas las épocas: La refrigeración y la conservación de los espárragos por los epicúreos, el desarrollo económico y demográfico de los reinos peninsulares gracias al Camino de Santiago, el nacimiento del negocio conservero peninsular en el XIX y hasta la invención y globalización del sushi en el Japón contemporáneo. El denominador común es la innovación que, al parecer, surge «espontáneamente» del paso del diálogo a la conversación, en el contraste y la necesidad de explicar y aportar al otro. Seguramente por eso, no es difícil quedarse con la impresión de que los nómadas han hecho más por el desarrollo local que los localistas, generalmente conservadores y, especialmente a partir del Romanticismo, muchas veces extasiados en la búsqueda de lo auténticamente «original».

Así que como sugeríamos hace ya más de una década, es muy posible que en los próximos años el nómada -digital, urbano, en comunidad o por su cuenta- sea repensado desde lo local como un polinizador, como alguien a atraer, tan interesante económicamente o más que su parodia industrial, el «turista».

«Del cosmopolita al nómada digital: brevísima historia del nomadismo en el pensamiento Occidental» recibió 12 desde que se publicó el martes 26 de agosto de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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