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Creative Commons por qué no

Por qué Creative Commons no es una opción válida para garantizar la diversidad sino, por el contrario, una garantía para la continuidad del monopolio.

Estos días he estado reflexionando sobre un debate abierto por Pere y continuado por Diego (Minid), sobre la pretendida incompatibilidad filosófica entre Creative Commons y el software propietario.

Hace poco comentaba en el foro para socios de Ciberpunk que a mi las CC me parecían peligrosas, un atraso respecto a la FDL (el equivalente GNU para libros y música creado originalmente para la documentación del software). La FDL es más difícil de entender porque representa un paradigma completamente diferente de modelo de negocio y trabajo del creador, de su propia forma de vida… CC tiene la “virtud” de poder ser entendido dentro del “viejo mundo”, de ser compatible con los viejos monstruos corporativos y la vieja concepción del autor…

…Y precisamente por eso me hacía dudar. Mucho. Porque lo que a corto puede ser un avance, una aparente relajación de la asfixiante legislación monopolística, a medio y largo puede convertirse en una barricada del viejo mundo, por mejor hecha casi infranqueable. Mira que yo soy reformista, que creo que hay que avanzar y que ningún avance es despreciable, que es aceptable casarse con el demonio con tal de dar aunque sea un pasito adelante… pero justo en esto no podía evitar el resquemor. Seguramente porque además de todos los peros teóricos conozco la industria de la cultura por dentro y sé que cuando se transformen, el CC se convertirá en algo muy muy distinto de como lo vemos ahora. Y sé que no me gusta.

¿Cual es el objetivo?

Otra cosa es Lessig y el conjunto de sus aportaciones. Pero a fin de cuentas, hay un sitio donde él no ha llegado cuando ya ha llegado esa parte de la Teoría Económica que configura los consensos básicos de la profesión: no hay razón ni tiene sentido ya ninguna forma de “propiedad intelectual”. Ni siquiera CC.

La idea de un mayor control del autor sobre la propiedad de su obra, que eso es y no otra cosa CC, genera una imagen falsa: porque la verdad es que no existe propiedad intelectual. Existe un monopolio legal que busca incentivar la innovación, sobre la explotación de las obras científicas y culturales durante un tiempo determinado. Un monopolio innecesario para lo que pretende. [Un resumen en español del Estado del Arte y por qué tal monopolio no es ya necesario puede descargarse aquí]

Como escribían Juan Urrutia y Michele Boldrin en 2002:

Empecemos por las perplejidades teóricas que son las más sorprendentes. Los lectores suficientemente interesados, o que acostumbran a preocuparse por los detalles, pueden consultar un artículo de Michele Boldrin y David Levine en la American Economic Review de Mayo 2002. El argumento genérico es como sigue. Si la invención o idea creativa está incorporada en un producto (lo que es siempre el caso); si la reproducción o imitación o copia exige una cierta formación intelectual ó técnica que hace que la imitación nunca sea sin costes (lo que ocurre en general) y si hay límites a la capacidad de reproducción (lo que es bastante obvio en la mayoría de los casos), el valor descontado presente de las cuasi-rentas que recibe el creador inicial en ausencia de copyrights o patentes, es positivo. Pero es que, además, no solamente es positivo, sino que crece a medida que se reducen los costes de reproducir el producto en el cual la idea se incorpora. Es decir, la disponibilidad de tecnologias informáticas que abaratan el coste de reproducir y transmitir informacion hará crecer, no disminuir, los beneficios que pueden obtener los creadores de informacion en ausencia de la protecion ofrecida por el copyright.

Resumiendo: la llamada “propiedad intelectual” es un monopolio legal, establecido en su momento para algo para lo que hoy ya no es necesario… Es más, todo apunta a que la tendencia al desarrollo legal de “derechos de autor” de todo tipo, puede ser negativa, particularmente cuando la innovación es una fuente crítica para la ventaja competitiva, como argumentaba el profesor Varian, uno de los referentes en Economía de la Información, en un artículo en el NYT.

Y es que monopolio no es propiedad. En el mercado del siglo XXI, con los medios del siglo XXI, resulta que ese monopolio ya no es necesario para lo que se pretendía pero que genera todos los costes sociales propios de un monopolio. Costes ante todo frente aquello que pretendía incentivar: la innovación.

CC no está en el camino de la abolición de la falsamente llamada “propiedad intelectual” sino en su reforzamiento. De hecho genera un discurso contraproducente.

Pero si lo que está caduco, lo q no tiene ningún sentido y es el enemigo hoy es el concepto de “propiedad intelectual”, la idea de un mayor control de esta por parte del autor, supone un refuerzo del concepto original.

Aparentemente las CC ponen en cuestión los excesos de SGAE y otras entidades de gestión, “permitiendo” dentro de la legalidad actual que el autor “generósamente” comparta parte o todo de las rentas de un monopolio dañino para el común y creado artificialmente por el estado sobre su propia creación. Pero por lo mismo refuerza una metáfora falsa que equipara un privilegio establecido por el estado con la propiedad, porque CC se plantea como una opción o como un abanico de opciones que desarrollan el sistema actual.

La “propiedad intelectual” no es propiedad

Son conocidos los argumentos contra las patentes de software. Pero lo mismo que aplica a las patentes de software aplica a todo lo demás: si de verdad nos creemos que existe “propiedad” intelectual tendría que poner en todos mis escritos una claúsula con todas las fuentes usadas directa e indirectamente para llegar a las ideas que las sostienen… o tal vez incluso pagarles derechos. Y lo peor es que… hay muchas que ni siquiera son conscientes!!!

Si no existe posibilidad de exclusión, si algo no puedo evitar que sea utilizado por otros, no existe propiedad.

En todo lo creativo y científico en el momento en que admitimos q dos personas pueden llegar al mismo resultado, a la misma idea… excluye toda posibilidad de la mera existencia de propiedad.

Dos coches iguales son dos coches y pueden tener dos propietarios distintos con iguales derechos y con igual capacidad de exclusión del otro sobre su propiedad. Por el contrario, dos ideas iguales son la misma idea. No hay propiedad posible.

Si todo el software es reducible a algoritmos matemáticos (un argumento fuerte contra las patentes de software), todo poema de un numero finito de sonidos puede componerse con un ordenador haciendo combinaciones en un tiempo también finito.

Resumiendo: la expresión “propiedad intelectual” es una metáfora… incorrecta, que lleva a conclusiones erróneas, porque la propiedad física, la propiedad de un bien es defendible en si misma, delimitable, ni siquiera requiere de estado.. [Si esta última aseveración causa sorpresa, es importante leer este artículo clásico del profesor Avner Greif, de Standford]

La así llamada propiedad intelectual es un monopolio artificial creado por el estado… y que no se sostiene por si misma. No es propiedad, es privilegio. Reforzando la idea equivocada de que existe “propiedad intelectual” y reivindicándola para el autor frente a las sociedades de gestión, Creative Commons, refuerza las bases del privilegio.

Porque lo esencial, lo que ha cambiado según los economistas es el hecho de que ya no hace falta un monopolio temporal sobre la creación o la invención para que esta, por si misma, generen rentas positivas a los creadores. Esto aplica entre otras cosas a las farmaceúticas, a las editoriales, al sector audiovisual, al software…

El camino es el abierto por el software libre, no el de Creative Commons. No hay un camino para el software y otro para la creación literaria o musical. El modelo GNU-Linux es el exportable en la música y el generador de un verdadero procomún, no ese repositorio de freeware literario y musical disfrazado de jaque cool a la “propiedad intelectual” que es a la hora de la verdad el pretendido “procomún” de Lessig.

Creative Commons significa más propiedad intelectual y más fuerte. Por eso es perfectamente compatible con lo fashion, el software privativo y hasta con la industria farmaceútica. No digamos con la cultura de libre distribución. Ahora, Cultura Libre es otra cosa. Y a ella CC no ayuda, al contrario, construye las futuras barricadas ideológicas y legales de sus enemigos.


Actualización. Me recuerda Juan Urrutia que Hayek ya estaba en la lógica de no considerar propiedad a las patentes y “derechos de autor”:

en lo que está ya colgado sobre Camino de Servidumbre tienes una pequeña cita sobre su posición sobre patentes: las odia precisamente por generar monopolios generadores de rentas no merecidas. Y esto lo dice quien cree que la propiedad es un bien es sí mismo sin que sea necesario justificarlo por sus efectos (…) Puede ser importante porque alguien puede decirte que tu eres consecuencialista y crees poder mostrar que la ausencia de propiedad intelectual facilita la innovación. Pero esto es irrelevante porque alguien como Hayek que no es consecuencialista, sino iusnaturalista -que diría Termes- tampoco es favorable a eso que llaman hoy propiedad intelectual y que no es sino otra manera de “rent-seeking”. Y hace 61 años y cuatro meses.


Charlaba con Elena Cabrera en su blog. Ella comentaba:

La verdad es que pensaba que había alguna licencia CC que no reservaba ningún derecho, pero ya veo que no.
¿Qué derechos me estoy reservando con el tipo de licencia CC que yo tengo aplicada a mi weblog? ¿Qué cambiaría si usara una licencia del tipo FDL?

Creo que son importantes sus cuestiones. Aquí mi respuesta

…la trampa está en que con ese menú tan simpático CC te da a entender que tú tienes propiedad sobre tu obra (en principio total, para poder “ceder” más o menos) y que tú eliges. Y no. No hay propiedad, ni derechos. Hay privilegios otorgados por el estado. Privilegios que son hoy peligrosos para la innovación, para compartir libremente, para crear.

Y que si los perpetuamos, siquiera al modelo CC, es decir ampliando la gama de decisión del creador, nos hacen daño a todos, porque aceptada la propiedad intelectual como concepto, cuando la industria utilice CC te permitirán intercambiar versiones inferiores de canciones (promo gratis) pero freirán al dj que remezcle, a la banda del pueblo que toque el tema, al periodista que se pase en la longitud de la cita…

¿Como hacen ahora? Si. Sólo que entonces habremos renunciado, a base de los divertidos menús de Lessig, al principal argumento: El emperador iba desnudo, la propiedad intelectual no existe

«Creative Commons por qué no» recibió 0 desde que se publicó el Jueves 21 de Julio de 2005 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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