LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

Criollos, migrantes y nómadas

El Go llegó a América del Sur con las primeras colectividades asiáticas. Un siglo después ya no es entre nosotros un juego exótico, pero conserva el espíritu viajero del nómada y la generosidad del apoyo mutuo entre migrantes.

El futuro aquí y ahora: Keynes, Marx, Dewey, Foucault, Dreikurs, Zamenhof, etc.

torneo iberoamericano
Cartel promocionando la emigración hacia BrasilLa historia del Go en América del Sur es, durante casi un siglo, la historia del desencuentro entre la emigración asiática y la población criolla. Es más que posible que el Go llegara a América del Sur a finales del siglo XIX con los primeros contingentes de emigrantes chinos y japoneses que llegaron a Perú y a Brasil.

Durante mucho tiempo será un elemento más de las culturas comunitarias de los migrantes, sin expresiones asociativas ni llegada a los medios, sin calar entre la población criolla. En ese momento las comunidades migrantes no compartían conversación con sus vecinos. Incluso cuando en los años cincuenta se forma una primera «Brasil Nihon Kiin», sus torneos, en los que participaban anualmente más de doscientas personas, estarán circunscritos fundamentalmente a los jugadores de la comunidad japonesa.

Criollos

No era muy diferente en Buenos Aires. Durante años el Go se practicó casi exclusivamente en círculos comunitarios asiáticos. Como nos cuenta Horacio Andrés Pernia, hasta 1979 no empezaron a jugar en los torneos de la asociación argentina jugadores de las colectividades japonesa y coreana. De hecho, los coreanoargentinos jugaban diariamente en la sede de la filial porteña de la «Asociación Coreana de Baduk», y aunque desde el principio estuvieron contentos de poder jugar en torneos abiertos, fueron más anfitriones que huéspedes. Cuando los jóvenes ingenieros que fueron pioneros en la difusión del juego les descubrieron, se escapaban a menudo a la sede coreana buscando «jugadores fuertes y buena comida tradicional [coreana]».

Hilario Fernández Long desalojado y apaleado junto a estudiantes y docentes durante la noche de los bastones largosY es que si de algo no puede acusarse al gran divulgador porteño del Go, Hilario Fernández Long, es de haber vivido al margen de su tiempo o de su entorno. Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires en los sesenta, fue pionero en introducir la Informática. Rector de la UBA durante la infame «Noche de los bastones largos» de 1966, encabeza la declaración de la Universidad llamando a profesores y alumnos a la desobediencia civil. Tras la ocupación policial, dimitirá en protesta. Vinculado al movimiento por los Derechos Humanos, no volverá a ocupar un puesto público hasta después de la caída de la dictadura militar, cuando en diciembre de 1983 el recién electo Raúl Alfonsín convoque la creación de la CONADEP, el grupo de ilustres, presidido por Ernesto Sábato, encargado de recoger las denuncias e investigar las desapariciones masivas durante los gobiernos de las juntas militares.

Hilario Fernández LongCuando yo era chico (hace unos 70 años), acostumbraba a visitar la oficina de un tío mio, ingeniero, y allí me dedicaba a curiosear planos, libros y revistas. Entre las revistas, recuerdo que estaba una de arquitectura llamada «Architectural Record» (norteamericana). Una vez apareció allí un artículo sobre un juego oriental, llamado en Japón, Go. Para las explicaciones, en lugar de diagramas en blanco y negro, aparecían figuras en colores, de trozos de tablero, casi en escala natural. Más que por las explicaciones, quedé fascinado por las figuras, con el color de la madera y el brillo de las piedras. Nunca se me borró de la memoria. Cuarenta años después, la novia de un hijo mío me trajo otra revista, también de arquitectura, pero argentina, y en blanco y negro, que traía una descripción detallada del juego. Me vinieron a la mente las figuras en colores, y me dediqué a descifrar las explicaciones. Después conseguí libros en inglés, y me puse a jugar con mi hijo. Y enseguida me dio por hacerme fabricar piezas y tableros. Las piezas me las fabricaba un japonés, fabricante de botones, de San Martín.

Pero Hilario Fernández Long no era la clase de persona que para ahí.

Y empecé a dar cursos. Porque tomé el asunto como una religión que había que propagar. Di muchos cursos en el Centro Argentino de Ingenieros y en la Sociedad Central de Arquitectos, y tomé contacto con el Agregado Cultural de la Embajada Japonesa, que me ayudó mucho. Pero enseguida aparecieron seguidores, que se encargaron de consolidar la Asociacion de Go, encontrar lugares para runirnos, organizar torneos, etc. Y así empezó la cosa. El primer curso en el Centro Argentino de Ingenieros fue en abril de 1971, en noviembre de 1970 yo había dado allí una conferencia sobre el Go, y esa fue la primer sede oficial de la Asociación Argentina de Go.

fernando aguilarAsí, el 11 de septiembre de 1971 se fundaba la AAgo con otro ingeniero, Adalberto Moderc, como presidente. Fernández Long consigue varias notas en La Nación y Moderc publicará un curso de Go por entregas en la revista «Joker», una revista especializada en ajedrez y juegos mentales que será además patrocinadora de los primeros torneos. Además, Moderc y Fernández Long publicarían varios libros introductorios y manuales promocionando el juego.

Borges publica un poema en «la Nación» sobre el Go. El Go está pasando a formar parte de la cultura local. Estamos ya a finales de 1978. La AAgo y su joven y brillante estrella, Fernando Aguilar, son ya el modelo a seguir en España por la nueva generación que comenzaba a descubrir el juego en la península. Una vez más la lógica de las conversaciones compartidas y las redes personales se muestra por encima de la de la proximidad geográfica. Antes que a Chile o Uruguay el impulso argentino tendrá eco en Ecuador. La clave: la vuelta a Quito de un entonces joven estudiante de la UBA con su tablero y sus piedras en el equipaje.

Migrantes

Jiro MaedaEn Chile, el Go empezó a difundirse también a partir de las escuelas de Ingeniería. Los responsables fueron dos inmigrantes de origen japonés, Jiro Maeda y Masanao Uehuara, quienes desde finales los años cincuenta hasta su fallecimiento (en 2012 y 2006 respectivamente) fueron los principales animadores de lo que en 1989 se convertiría en la Federación Chilena de Go.

UndokaiY es que en la costa Pacífica americana la historia del Go será la de un mestizaje cultural. En Perú, donde la colectividad «nikkei» tiene, desde principios de siglo, una fuerte estructura asociativa, se dió una transición natural desde lo comunitario a lo social. Impulsado siempre por la Asociación Peruano Japonesa, donde contó con dinamizadores como Kamisato Masatoshi, el Go empieza a tomar peso en los años setenta. Manuel Tokusei Higa y Ernesto Yamamoto fundan entonces la Asociación Peruana de I-GO Shogi, que pronto empieza a ganar miembros fuera de la colectividad y que realiza una importante labor divulgativa además del torneo «Embajada de Japón».

Un nómada ilustre

En Brasil el Go no empezó a salir con fuerza del entorno de la emigración hasta 1988, cuando un mítico jugador profesional japonés, Iwamoto Kaoru (9p), conocido también como Honinbo Kunwa, costee un local en Sao Paulo y cree la «Nihon Kiin do Brasil», base de la «Associação Brasileira de Go (Abrago)».

iwamotoIwamoto, que para entonces tenía 86 años, aunque nacido Masuda (Japón) donde la casa de sus padres es hoy un popular museo en su memoria, había crecido en la Corea recién invadida por Japón. La dejó con 11 años para estudiar el juego profesionalmente en Tokio. Aunque le toca vivir el ascenso del militarismo y el nacionalismo imperialista, no participa del espíritu dominante de la época. Junto a Segoe Kensaku, es el principal artífice de la llegada de un joven Go Seigen a Japón. Fundador de la Nihon Kiin, la primera asociación profesional, en 1929 deja una prometedora carrera para ir por primera vez a Brasil y buscar fortuna como cultivador de café. Pero le va mal y vuelve a Japón en 1931, donde retoma la práctica profesional del Go.

Durante la guerra, es parte del núcleo de jugadores que mantienen vivo el juego y su espíritu contra viento, marea y controles gubernamentales. De hecho, será el protagonista de la mítica partida de la bomba atómica y todo lo que le precedió. Aunque aquel Honimbo quedó en empate, el desempate al año siguiente sería su primer gran título, revalidado en 1947 y perdido en 1950 a manos del mismo rival, su amigo Hashimoto Utaro.

Jubango entre Go Seigen e IwamotoNo se retiraría hasta los 83 años, el año en que vuelve a Brasil (aunque todavía jugará una última partida profesional con 92 años). Para entonces su vida ya estaba centrada en la difusión del juego y sus valores por el mundo. En 1972 publica el que seguramente haya sido el libro de iniciación más leído del siglo XX fuera de Asia: «Go for beginners», y sobre todo, dedica los ahorros de toda su carrera a crear centros de enseñanza y promoción del Go en Nueva York, Seattle y Amsterdam, el famoso Centro Cultural Europeo del Go. Brasil, que había sido su primera aventura como nómada, será su última aventura como mecenas.

La conversación iberoamericana

Torneo iberoamericano de GoA finales de los noventa, el Go en América del Sur ha salido ya del restringido círculo de las colectividades migrantes y es un elemento compartido más entre personas con amor por el juego. La separación entre las conversaciones de criollos e inmigrantes se ha difuminado. Pero además, en esos años la extensión de Internet comienza a conectar conversaciones con un alcance desconocido hasta entonces, y el Go comienza a vivir una verdadera eclosión en todo el mundo. El viejo juego se descubre en un plano más, como una conversación, ahora global, limitada tan solo por los grandes espacios de los continuos lingüísticos.

En 1997 coinciden en el mundial amateur de Go de Sapporo jugadores de ocho federaciones de lengua española. Ninguno de ellos habla japonés y necesitan un intérprete. Hablan con el vicepresidente de la asociación Internacional, Alan Held, que les anima a organizarse como federación. Nace la Federación Iberoamericana de Go, la única de las federaciones internacionales que agrupa asociaciones de tres continentes distintos. Hoy la Fedibergo agrupa a prácticamente todo el mundo asociativo que se comunica en español y portugués en ambas Américas, el Caribe y la península Ibérica.

Y lo que es más importante, se comparten torneos presenciales, media docena de torneos virtuales, materiales pedagógicos para niños, y cada vez más manuales y cursos, incluso clases del mismísimo Fernando Aguilar a través de la red. Todo para que a cualquier nuevo grupo de curiosos que comience a descubrir el juego, no le falten soporte y compañeros. Y es que el Go ya no es entre nosotros ese exótico juego de los clubes asiáticos, pero conserva el espíritu viajero del nómada y la generosidad del apoyo mutuo entre migrantes.

«Criollos, migrantes y nómadas» recibió 2 desde que se publicó el Martes 10 de Junio de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.