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Cuando Freud aprendió a jugar al Go

Freud aprendió a jugar de la mano de Ernst von Fleischl-Marxow, un pionero de la Neurología al que consideraba uno de sus modelos en la vida, además de uno de sus mejores amigos. Desde entonces, el Psicoanálisis y el Go se han seguido encontrando.

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Ernst_von_Fleischl-MarxowErnst von Fleischl-Marxow parecía estar destinado a pasar a la historia como uno de los mejores científicos de su generación. Comenzó como investigador ayudante de Brücke y Rokitansky, dos de los grandes investigadores médicos de la época, pero un accidente diseccionando un cadáver le infectó el pulgar, que hubo de ser amputado.

Aquel accidente marcaría su vida. En primer lugar tuvo que abandonar la Patología Anatómica, pero en el nuevo campo que eligió -la actividad eléctrica del cerebro- se convirtió en el pionero de las técnicas que llevarían al desarrollo del encefalograma y en creador de toda una serie de aparatos de medición y diagnóstico que han sido la base de la neurología actual.

freudNo solo mantuvo su relación con Brücke, sino que gracias a él entró desde muy joven en los círculos científicos de Viena, donde se convertiría en uno de los mejores amigos de Sigmund Freud quién le describió como

Un hombre muy distinguido, por quien la naturaleza y la educación han hecho todo lo posible. Rico, entrenado en todos los ejercicios físicos, con el sello del genio en su ímpetu, guapo, con buenos sentimientos, dotado de todos los talentos, y capaz de formar un juicio original en todos los aspectos

No exageraba. Von Marxow tenía una curiosidad intelectual insaciable. Las discusiones con Freud sobre la lectura psicoanalítica de los mitos griegos le llevarán a estudiar y hablar con soltura el sánscrito para establecer el link con el mundo védico y completar las interpretaciones de Freud con las teorías de Max Müller.

Joven todavía, su salud está cada vez más mermada. El dolor de la amputación se hace crónico e insoportable. Lucha por mantener la concentración. En una visita al club de la Marina en Viena descubre el Go. Rápidamente se convierte en un apasionado.

En su lucha contra el dolor, recuerda a la leyenda del General Gu Yi, un personaje del que se cuenta se concentraba tanto en sus partidas de Go, que usó una como anestesia mientras los médicos le operaban. Pero en realidad el juego le sirve para vencer la neblina de la morfina que toma para paliar el dolor y que no sabe cómo sustituir.

Von Marxow empieza a llevar su goban al Café Kurzweil donde Freud y el «bund», la veintena de amigos íntimos, se reúnen una vez a la semana para jugar al ajedrez y las cartas. Las partidas de Go se suceden y ganan un espacio en el ocio de Freud y el grupo.

La caja de juegos de FreudPero la morfina le está minando la salud y empieza a buscar posibles salidas, desintoxicarse. En esa época Freud está investigando la cocaína. Su amigo Carl Koller acaba de saltar a la fama utilizándola en operaciones oftalmológicas como anestésico local a su sugerencia. Encuentra relatos que sugieren que puede servir como tratamiento para desintoxicarse de la morfina y le plantea una terapia. El resto es una historia conocida y trágica que acaba con el suicidio de von Marxlow.

El Go en la escuela psicoanalítica

Freud nunca superará el sentimiento de culpa y algunos de sus biógrafos lo relacionan con que dejara los tableros en 1901, por lo que podemos estar seguros de que no fue a través de él que Jacques Lacan descubrió el juego. Sabemos que lo jugaba por una referencia de Georges Perec en su «Pequeño tratado invitando al descubrimiento del arte sutil del Go»… aunque no es especialmente cariñosa. Es conocida la aproximación de Lacan a los fractales y en general su atención a las matemáticas, pero no parece que dejara ninguna referencia escrita al Go.

mil mesetasDe hecho hay pocas referencias en el mundo psicoanalítico al Go antes de 1980. En ese año, un discípulo de Lacan, Félix Guattari, consagraría el Go en el mundo lacaniano con la famosa y larga comparación con el ajedrez que firmaría junto a Deleuze en «Mil Mesetas».

A partir de entonces el Go comienza a inspirar a cada vez más psicoanalistas que entienden que conceptos como el de frontera o la idea lacaniana de «espacio conectivo» y en general las topologías conceptuales pueden entenderse bajo una nueva luz siguiendo metáforas basadas en la lógica del juego.

Cálculo y deseo

Resulta sugestivo imaginarnos a Von Marxow y Freud preguntándose durante una de aquellas partidas en el Café Kurzweil, si las conexiones entre neuronas en el cerebro o entre conceptos en el inconsciente, seguirían lógicas similares a las estrategias que ellos desarrollaban bajo el tablero conectando grupos de piedras. A fin de cuentas, si el Go no ha podido ser reducido computacionalmente es porque coloca a los jugadores en una posición que va más allá de su capacidad de cálculo, valorando cada piedra por sus cambiantes relaciones con el resto e invitándoles a representarse a sí mismos con una particular gramática de la conectividad, el autocontrol y el deseo.

«Cuando Freud aprendió a jugar al Go» recibió 1 desde que se publicó el Lunes 21 de Abril de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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