LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

¿Cuándo se perdió el nervio comunitarista en el kibbutz?

Lo que la historia de las kvutzot nos muestra es que una comunidad debe tener cuidado para que el compromiso con el entorno no se torne en entrega… o desaparecerá.

colaborando kibutz
En marzo de 2007 Degania vota el paso a un sistema de «salario diferencial», la prensa internacional lo recoge como si fuera la última entrega de la caída del Muro de Berlín y hasta se produce un documental que se hará famoso. Se habla de la «desilusión del sueño del kibbutz» y del «fin del experimento». En el tiempo, las valoraciones resultan claramente exageradas: la «privatización» es en general muy limitada, siguen fundándose nuevas comunidades y más de un 20% de los kibutz se reafirma en un sistema comunal igualitario pleno. Y sin embargo es innegable que hace ya mucho que el movimiento kibutz ya no es aquella luz que alimenta las expectativas morales y de transformación social de los jóvenes de todo el mundo. ¿Cuándo fue que el movimiento social comunitario más importante del siglo XX perdió su nervio?

En realidad son los terribles sucesos que arrancan en 1939 con la invasión alemana de Polonia los que precipitan una serie de acontecimientos que acaban, ya en 1951, con la absorción y supeditación de los kibutz comunitaristas de inspiración gordoniana por el juego de partidos del entonces recién nacido estado de Israel.

No se trata de un relato sobre el carácter tóxico de ciertas ideologías para las comunidades reales, porque en el proceso no son el nacionalismo ni el sectarismo los que van deslizando a «Heder Ha Kvutzot» hacia la ruptura interna y la supeditación de la comunidad a lógicas externas, sino el puro «sentido común» y la idea de responsabilidad hacia un entorno cuya situación trágica exigía sacrificios heroicos. Por eso es especialmente importante estudiarlo para todo movimiento comunitario contemporáneo. Los kibutz perdieron su capacidad de liderazgo moral y social al perder su autonomía y perdieron su autonomía como resultado de los efectos indeseados de decisiones que fueron en sí mismas «correctas».

Marco político

Poster of Mapai partyEn primer lugar hay que decir que como confederación de comunidades «Heder Ha Kvutzot» (HHK) no está ligada formalmente a un partido político ni, a diferencia de los otros dos grandes organizaciones kibutzianas -el «Kibbutz Me’Uhad» y el «Kibbutz Artzi»- creará partidos que le representen. Sin embargo la mayoría de los miembros y prácticamente todos los líderes militaban en «HaPoel HaTsair», la organización creada por el entorno de Gordon en 1909 y apoyada por este. Hapoel Hatzair estaba dedicada más que a lo que entendemos hoy como labor partidaria, a una labor cultural, educativa y organizativa cuyo objetivo era la creación de un movimiento obrero democrático en Palestina. Las presiones de los grupos influidos por la revolución rusa sobre el movimiento sindical judío -el «Histadrut»- les llevarán en diciembre de 1930 a fundirse con el otro partido socialista histórico, el grupo marxista «Ahdut ha-Avodá» fundado en 1919 y dirigido por David Ben Gurion, ese sí un partido «clásico» considerado hoy como el origen de la socialdemocracia israelí. Nacía el Mapai.

El estallido de la guerra mundial abrirá un debate profundo en todo el movimiento laborista judío. Pronto Rommel llega a las puertas de Egipto. Los ejércitos alemanes conquistan Grecia. Un desembarco en Siria parece inminente. El alineamiento con la Alemania nazi de la familia Husseini, que ha impuesto a uno de los suyos como Gran Mufti de Jerusalem, hace temer una acción combinada de terrorismo árabe a gran escala e intervención militar alemana. El inmediato precedente, la llamada «gran revuelta árabe» de 1936 a 1939 había inaugurado como principal táctica del nacionalismo árabo-palestino el asesinato organizado de civiles judíos en su intento de conseguir que los británicos prohibieran a los ciudadanos árabes vender tierras a organizaciones o particulares judíos. Por otro lado, la respuesta británica, el famoso «White Paper» de 1939, no es sino una confirmación de la política británica de alianza global con el nacionalismo árabe: se torna casi imposible la compra de terrenos cultivables y se restringe radicalmente la emigración judía, una línea política que se mantendrá incluso después de la liberación de los campos de exterminio, cuando miles de supervivientes intenten alcanzar Palestina como último refugio en su huida de una Europa en la que en más de una ocasión los retornados encontrarán la muerte o el pogrom al volver a sus pueblos de origen.

La guerra y el genocidio

palmajEn ese marco, que se agravará aun más al llegar las primeras noticias de matanzas masivas de judíos en Europa, la necesidad de ir más allá de las fuerzas de autodefensa local creadas en su día por el Ahdut ha Avodah, la Haganah, se convierte en una necesidad de supervivencia. Dos posiciones emergerán como respuesta en lo se conoce como el «debate uniforme frente a mufti» que básicamente consiste en la dicotomía entre dar prioridad a integrarse en el ejército británico y dársela a crear un ejército clandestino. Los kibutz del HHK defenderán la primera opción en la lógica de que la guerra mundial no podía ser tratada como un problema local, que el Eje debía de ser combatido en cualquier lado siguiendo la lógica general de la guerra y en la esperanza de poder influir y ser de utilidad en la ayuda -que los aliados nunca dieron salvo muy al final y de forma casi anecdótica- a las poblaciones judías masacradas de Europa. Los kibutz de filiación marxista en cambio pusieron por delante su desconfianza a las fuerzas británicas en el convencimiento de que, llegado el momento de una invasión alemana, no considerarían estratégico defender a la población judía y menos aun a los kibutz, muchos de ellos en zonas deshabitadas y sin infraestructuras.

Finalmente miembros de ambas tendencias participaron tanto en unidades del ejército británico como en el «Palmaj» primer núcleo de un ejército israelí que, al no producirse nunca la invasión alemana no llegó a entrar en combate con ejércitos regulares, pero políticamente lo que se entendió fue un alineamiento de HKK con las posiciones del Mapai. En realidad no era raro que algo así sucediera, los kibutzianos comunitaristas eran fundamentalmente pragmáticos en todo lo que hacía a la supervivencia de su entorno. La cuestión es que la guerra estaba cambiándolo todo y exacerbando el significado de los alineamientos políticos de una forma que presagiaba ya el sectarismo característico de la guerra fría.

mapamEn ese momento tanto el Kibbutz Me’Uhad (KM) como el Kibbutz Artzi (KA) estaban realinéandose con la URSS estalinista. La enormidad del genocidio alemán -inimaginable hasta los últimos años de guerra- propiciaba una solidaridad con las victorias rusas a partir de Stalingrado que fue desdibujando sus críticas al sistema totalitario ruso. Es más, al final de la guerra lo veían ya como resultado de una pretendida superioridad total del sistema stalinista. Acabarán justificando el stalinismo y sus métodos como un todo, incluso condenando a los miembros de sus propios movimientos juveniles que consiguen salir de la URSS entre los años 46 y 48 y cuentan la represión, la brutalidad, la corrupción y la incompetencia económica del sistema. Este realineamiento les llevará a fusionar sus «brazos políticos» en el Mapam, el equivalente a un partido comunista israelí, en enero de 1948. Ambos venían de una tradición organizativa centralista muy distinta del sistema confederal y consensual de gobierno de HHK, ahora el alineamiento internacional con los soviéticos construía un verdadero foso dentro del movimiento kibutziano.

supervivientes gordonia 1947Pero no solo el contexto y la soledad en el movimiento laborista llevaban a relajar la separación entre el HKK y el Mapai. La guerra y el genocidio masivo habían cambiado la composición de las nuevas incorporaciones. Hay que pensar que solo en el último año antes de la guerra y solo en Polonia, Gordonia tiene 7.000 pioneros a los que forma en granjas preparatorias del kibutz. Ese flujo se cortará de pronto. Los pioneros de todos los movimientos jugarán un papel central y heroico en la resistencia a los alemanes y el exterminio primero y en la organización posterior de la «Briha», la huida por Europa y la emigración ilegal al mandato británico en Palestina cuando los campos son liberados. Sin embargo el contrapunto en el debate que habían representado los movimientos juveniles y la incorporación constante de grupos de jóvenes auto-organizados, altamente ideologizados y motivados, ya no volverá a existir. En 1948 la necesidad de absorber a los refugiados que llegan a los kibutz de HKK (1175 personas de 6000) llevará a enormes sacrificios -toca volver a vivir en tiendas de campaña, usar platos de latón, reducir la dieta- pero ya no se verá compensada por el enriquecimiento de la discusión. Los refugiados que llegan están marcados por una experiencia que resulta tan sobrecogedora como difícilmente comprensible y su marco ideológico ya no es el de los jóvenes gordonianos de los años treinta, son cada vez más sensibles a Ben Gurion y lo que representa -la consecución de un hogar «estado propio» y seguro- que a la «religión del trabajo» de Gordon.

Este entorno acentuará el característico pragmatismo de HHK en sus posiciones políticas y paradójicamente le identificará todavía más con el Mapai de Ben Gurion que en ese momento aboga, en la práctica, por un plan de división del territorio entre árabes y judíos. Una nueva división separa a los kibutz marxistas, que mantienen el principio del estado binacional, históricamente defendido por todos, de HHK que pragmáticamente acepta el curso al que están llevando las cosas como un mal menor. Esto no quiere decir que se tornaran súbitamente «gurionistas» acríticos. En 1946 los líderes más conocidos de HHK sacan un panfleto posicionándose contra la alianza entre la Haganah y el Irgun. Para HHK la violencia no estaba justificada y el camino hacia la independencia debía de conducirse en cualquier caso política y no militarmente.

La guerra de independencia

guerra de independencia israelPero la guerra que inician los estados árabes en respuesta a la decisión de Naciones Unidas exacerba aun más la divisoria con el resto de los kibutz y la identificación con el Mapai. El primer momento de la guerra parece abocar a la derrota al recién nacido y prácticamente desarmado estado de Israel, los primeros enfrentamientos son fieros y acaban con la retirada de granjas y kibutz. Pero es todavía una retirada ordenada y a pesar de la desigualdad de medios dan muestra de una notable capacidad de resistencia.

El momento crítico llegará en la batalla de lo que se conoció como «el bloque del Etzion». El «bloque» estaba compuesto por cuatro kibutz -uno del movimiento de kibbutz confesionales Kibbutz Dati y tres del Kibbutz Artzi- al Sur de Jerusalem. A principios de mayo, cuando las hostilidades se tornan más duras, evacuan a los niños y algunas de las mujeres y quedan en los kibutz 110 pioneros y 100 miembros de la Haganah. El día doce Kfar Etzion, el principal de los kibutz es conquistado, mueren todos sus defensores menos cuatro. Los otros tres kibutz se rinden en el día siguiente, las mujeres y los niños son liberados y los varones hechos prisioneros.

Kfar_Etzion_1947El impacto en la población judía es sencillamente desolador. En el Norte, las unidades de tanques ligeros del ejército sirio parecen destinadas a una victoria similar a la del bloque de Etzion. Eligen como primer objetivo las orillas del lago Kinneret, una zona conocida popularmente como la «república de los kibutz» por la densidad de sus comunidades y que no en vano había sido la cuna del movimiento cuarenta años antes. Los combates llegan pronto a las puertas de Degania. Caen casi una treintena de kibutznik en la primera línea de defensa. Finalmente los tanques consiguen entrar, pero uno de ellos es dejado fuera de combate con cócteles molotov y otro es abandonado por sus ocupantes. Tras este primer rechazo, llegan al kibutz dos cañones ligeros que acabarán de hacer retroceder al ejército sirio. Cuando finalmente se retiran, la «batalla de Degania» se convierte en un símbolo y en el revulsivo que la sociedad israelí necesita para resistir a lo que muchos ven ya como la antesala de un nuevo genocidio. La interpretación que hace el general de Gaulle en su texto más conocido refleja la forma en la que Israel y el mundo verán a partir de ese momento al kibutz:

A pesar de la desventaja en número y equipamiento, los colonos de Degania habían sido capaces de enfrentarse a un enemigo superior en armamento, artillería y fuerza aérea por su obstinación, determinación y alto nivel de entrenamiento y disciplina.

batalla de deganiaSin embargo ben Gurion cierra la primera etapa de la guerra con una de sus jugadas más características: entiende que a pesar del heroísmo, el sacrificio y las primeras victorias, la Haganah -pensada para la defensa civil- y el Palmaj -creado para una eventual guerra de guerrillas contra el ejército alemán- no valen para vencer en una guerra frente a ejércitos regulares bien equipados y defender asentamientos altamente poblados. Quiere un ejército regular que funcione como los ejércitos regulares. Ve como una debilidad la lógica kibutziana del Palmaj, con su exaltación de la capacidad de liderazgo del mando en el terreno, su democracia de base y su inserción en el kibutz. Ve, con cierta razón, el Palmaj como una milicia kibutziana más que como un ejército nacional. Abrir un debate político sobre la organización de un ejército en mitad de una guerra siempre es algo arriesgado. Ben Gurion conseguirá imponerse amenazando con su dimisión cuando los jefes militares presenten en bloque la suya. Pero una vez más la herida será profunda. El pragmatismo de HHK le llevará a apoyar la medida: formar el Palmaj había sido un esfuerzo extraordinario más, un ejemplo más de responsabilidad para con el entorno, pero ahora que había un estado era al estado y no a los kibutz a quien correspondía liderar lo que ya no había de ser una fuerza de autodefensa sino un ejército regular. El resto de los kibutz se opondrán ruidosamente, alentados por la desesperación de saber que un ejército regular clásico, no insertado física y moralmente en el kibutz, no colaboraría en la producción cotidiana -como si hacía el Palmaj- con lo que difícilmente podrían conseguir abastecer de alimentos a un país en guerra, algo que ya resultaba difícil pues en muchas ocasiones el trabajo se estaba haciendo bajo fuego enemigo.

Además, el Palmaj había en buena parte sustituido la formación que daban los movimientos juveniles, del que en cierta medida era continuador. Los jóvenes recibían formación militar en el kibutz y trabajaban en él para tras licenciarse unirse definitivamente a la comunidad o formar una nueva. El sistema favorecía al movimiento kibutziano mayoritario. Por contra, la alternativa que creará Ben Gurion, el Nahal, venía a estatalizar -y en esa medida a condicionar- lo que los movimientos juveniles habían supuesto hasta entonces. Como resultado los kibutz ligados al Mapam recibieron un aporte menor de jóvenes y los movimientos kibutzianos en conjunto menos jóvenes y con menor compromiso ideológico.

Los efectos en la kvutza

ben gurion firma la declaración de independencia en 1948Es decir, la política militar de Ben Gurion vino a acentuar los efectos del final de los movimientos juveniles europeos y del efecto de la llegada masiva de refugiados y supervivientes del genocidio al kibutz al final de la guerra. HHK había apoyado a Ben Gurion en todas las decisiones en nombre de un pragmatismo que ponía por delante de sus propios intereses comunitarios la supervivencia del conjunto de la población de la que eran parte. Habían hecho bien. Y el resultado no podía ser visto más que como un coste.

Sin embargo, la situación de emergencia permanente en la que viven los judíos de Palestina de 1936 a 1949 y el compromiso social de su ideología tuvo una consecuencia más que posiblemente resultó decisiva en el proceso que llevó a la supeditación de los kibutz comunitaristas al Mapai: la pérdida de buena parte de los líderes y organizadores de mayor experiencia para formar cuadros políticos, militares y administrativos del nuevo estado, algo que no desagradaba en absoluto a Ben Gurion ni a la naciente clase política israelí. Quién mejor para dar forma a la administración que unos tipos acostumbrados a sacrificios de fanático y sin embargo sensatos como un centrista que cuando acaben sus tareas políticas marcharán de vuelta a un lugar donde no tendrán propiedad individual. Joseph Baratz, uno de los fundadores de Degania, será diputado, Pinhas Lavon, secretario de Gordonia, ministro, Levi Shkol fundador de Degania Beit, ministro y con los años primer ministro, Kadish Luz también de Degania Beit, ministro y presidente del Parlamento y muchísimos kibutznik veteranos unirán su suerte al Mapai. Estudiando sus trayectorias parlamentarias, llama la atención que la comparativa con otros representantes no permita pensar que en algún momento intentaron «barrer para el kibutz». Es decir, fueron coherentes con los valores de sus comunidades de origen, pero al optar por carreras políticas, militares y administrativas en el nuevo estado privaron a sus comunidades del nervio y el sentido de continuidad que les aportaban.

El viejo debate deganiano sobre las «actividades públicas» había llegado en los años veinte a definir la militancia política como una forma loable de responsabilidad social, asumible en periodos de expansión económica pero peligrosa y desmoralizadora para la kvutza en periodos de crisis. La práctica empezaba a demostrar que efectivamente era así, pero todavía quedaba lo peor por venir.

El Rubicón del comunitarismo

ben gurion mapaiEn 1949 las kvutzot de HHK se reunen en una conferencia especial. El marco viene dado por la llegada masiva de refugiados que sigue a la independencia -solo de los países árabes llegaron casi medio millón de judíos expulsados por sus estados- y que se hacinan en un primer momento en campos temporales bajo condiciones precarias. Pero la verdad es que para entonces las kvutzot están ya en una situación económicamente difícil por los esfuerzos de los años anteriores. Entre una cosa y otra las tiendas de campaña serán cosa común hasta, al menos, 1952 y cosas tan básicas como disponer de cubiertos de metal y platos que no fueran de latón para todos, casi imposible en el contexto del bloqueo económico al que los países vecinos someterán a Israel.

La necesidad de mejorar las condiciones de vida es urgente y aparece una y otra vez en las intervenciones, pero emerge también una notable confusión sobre el sentido del comunitarismo en un momento en el que el protagonismo recae innegablemente en el estado. Kadish Luz recuerda a los asistentes que aunque el estado es una pieza con su propia lógica y necesidades

Ninguna maquinaria administrativa puede sustituir al movimiento de pioneros, el ejército no reemplaza los asentamientos productivos de trabajadores y los partidos políticos no pueden crear un nuevo desarrollo económico o un nuevo tipo de personas.

Pero en ese momento el propio Luz ya solo es un «kibbutznik de fin de semana». El consenso que va emergiendo es que el rol del comunitarismo en el nuevo estado es fundamentalmente estratégico -ocupar el territorio-, económico y educacional. A fin de cuentas, cuando buena parte de los pioneros y personas de referencia sacrifican su propia vida comunitaria por la militancia partidaria es difícil pensar, especialmente por los miembros más jóvenes, ahora mayoritarios, que esta no esté en un plano moral y constructivo más alto y sobre todo que el lugar donde se viven y lideran los cambios está ahora en el partido, el Mapai, y no en la kvutza. La comunidad había perdido su autonomía vaciada espiritual y materialmente por el estado y el partido.

El Rubicón se cruzará definitivamente en 1951. En el Kibbutz Me’Uhad se ha consolidado una minoría que apoya las políticas del Mapai. La tensión estalla en una ruptura y la ruptura se replica con la histórica minoría pro-Mapam de Heder ha Kvutzot. Algunas comunidades simplemente cambian de organización, pero las minorías en cada kibbutz son intercambiadas. 274 adultos y 223 niños dejan HHK para ir a comunidades del KM, que a su vez pierden a 522 adultos y 571 niños que parten a comunidades de HHK. El resultado se presentará como una unificación y HHK desaparecerá como sigla para tomar el nombre de «Ihud». Pero la verdad es que se ha producido una verdadera «limpieza ideológica» masiva: las comunidades se han roto siguiendo líneas partidarias en medio de escenas de tensión, pena y desgarro. Los kibutznik se integran en otros grupos en teoría ideológicamente más afines pero afectiva y culturalmente ajenos. La lógica de partido finalmente ha roto las comunidades reales.

Es entonces cuando definitivamente podemos datar la muerte de la kvutza como proyecto comunitario. A partir de ahí el Ihud, presentado como continuador de HHK y su tradición, se considerará a si mismo abiertamente un brazo del Mapai.

Cerdos y gallinas

momento de descanso en el kibbutz 1948Un viejo cuento del mundo de la empresa nos habla de un cerdo y una gallina que se plantean abrir un bar de desayunos a medias. La gallina propone que sirva huevos con tocino. El cerdo rechaza la idea y le explica que no es justo ir a medias cuando de él se espera que esté «entregado» mientras que de ella solamente que esté «comprometida».

La historia nos ha servido muchas veces para explicar la diferencia, por ejemplo, entre una comunidad productiva y un co-housing. Y en general parece que estar «entregado» a nuestro entorno sea mejor que estar «comprometido», pero lo que la historia de HHK nos muestra es que una comunidad debe tener cuidado para que el compromiso no se torne en entrega.

«¿Cuándo se perdió el nervio comunitarista en el kibbutz?» recibió 5 desde que se publicó el Martes 8 de Diciembre de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] los nacionalismos, el «igualitarismo en todo» de los comuneros se verá erosionado solo cuando, décadas después, se pierda el nervio comunitarista y se configure una clase económica gestora autónoma y separada de la comunidad. Pero eso es otra […]

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.