LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

Cuento de verano (I): Los peregrinos no mueren

Primera entrega de un relato largo para veranos otoñales u otoños veraniegos. Inspirado en hechos reales.

Hazte socio de «El Arte» y haz cerveza

peligro-peregrinosAl tercer día de golpes continuos en el patio de luces de su casa, Carmen García, traductora freelance, llamó a su tía para pedirle las llaves de su apartamento de la playa. Estaba solo a tres horas, y aunque a esa altura del año todavía estaría algo fresco, era el lugar ideal para terminar sus entregas a tiempo sin tener que soportar a la cuadrilla de obreros parlanchines que cuando soltaban el pico o el taladro hablaban a voz en grito a la altura de su ventana.

Por supuesto, le dijo su tía, podía disponer del apartamento toda la primavera, pues ella y su tío tenían un viaje del Imserso planeado y no llegarían al apartamento hasta el mes de junio. Esa noche ya estaba instalada en el apartamento de vacaciones de la playa de La Isla, en Colunga, donde ese mes de abril solo uno de los apartamentos aparte del suyo estaba ocupado, y sería raro incluso cruzarse con alguien en sus paseos por la playa o los acantilados. Imposible encontrar un lugar más tranquilo para trabajar.

Después de cenar salió a dar un pequeño paseo. Vio que eran más de las 11, pero se recordó que incluso estando casi vacío, La Isla era sin duda el pueblo más seguro de España… y tanto que lo era, pues delante de ella pasaron un coche de la policía local de Colunga seguido de un todoterreno de la Guardia Civil… quizás demasiado rápido para estar de patrulla.

Subió la pequeña cuesta por donde desaparecieron los coches, hacia el barrio de La Colonia, donde se encontró al pueblo entero, además de tres vehículos de la Guadia Civil, dos de la policía local, dos de la Judicial de Gijón y un coche fúnebre.

– ¿Qué ha pasado? – preguntó Carmen a una vecina
– Hola Carmencita, fía – respondió la vecina- ¿que haces aquí? ¿cómo está tu tía, la pobre?
– ¿Mi tía? Está mejor que yo. ¿Qué ha pasado?
– Una desgracia, fía, no nos dicen nada… pero han encontrado un muerto en las Colonias y parece que hay sangre
– Pero ¿quien es el muerto? ¿conocido?
– Por aquí hemos hecho todos recuento y no falta naide, así que del pueblu nun ye
– ¿Un veraneante? ¿en abril? ¿un abrileante?
– Quién sabe, fía
– Espera, conozco a ese de ahí, al Guardia Civil ¡Pacooo! – gritó Carmen agitando la mano en el aire

caminoEl agente miró hacia los gritos extrañado y se acercó con cara de sorpresa

– Carmen, cuanto tiempo, ¿que haces aquí en abril?
– Vine a buscar paz y tranquilidad
– ¡Que puntería!
– Ya te digo. Cuenta, ¿quien es el muerto?
– El fallecido
– ¿Quién es el fallecido?
– Como eres… no lo sabemos
– Pero no ha muerto de viejo, ¿verdad?
– Mmm
– Venga Paco, suéltalo
– No tiene buena pinta
– ¿Hay sangre?
– Hay
– ¿Mucha?
– No está mal
– Y el muerto…
– El fallecido
– ¿Cómo es? Aunque tapian las ventanas se siguen colando mendigos, adolescentes…
– No tiene pinta de mendigo
– ¿Ni de adolescente?
– No
– ¿De qué tiene pinta?
– Pues… de pelegrín
– ¿¿¿En serio???
– No lo cuentes por favor
– Vale, pero antes o después se sabrá
– Los jefes no quieren, en el Principau no va a gustar, es mala prensa para el Camín
– Me imagino, nunca había pasado algo así. En el camino del interior todavía, pero ¡en el de la costa!
– En el del interior tampoco, Carmen, esto es nuevo
– Cierto
– Los peregrinos… no mueren

Próximamente el capítulo 2: Les verdaes manquen

«Cuento de verano (I): Los peregrinos no mueren» recibió 4 desde que se publicó el Miércoles 27 de Agosto de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.