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Dando forma a la «Escuela de las Indias»

Hemos recibido no pocos aportes, demandas e ideas que van haciendo tomar forma a lo que puede ser una de los desarrollos más importantes de las Indias durante nuestro noveno año. En este post los sistematizaremos para avanzar hacia los resultados.

Entre 2007 y 2009 los indianos pensamos que la integración podía darse como un fenómeno natural, como el producto directo de compartir mesa de trabajo y conversaciones. Estábamos equivocados. Los recién llegados habían llegado atraídos por las consecuencias de una confianza de la que les presuponíamos merecedores, dado que existía entre nosotros, pero no estaban por asumir la responsabilidad que le era simétrica. En realidad, habíamos puesto todo para que apareciese selección adversa. Aprendimos y de aquel aprendizaje surgió nuestro actual sistema de integración. Toda una conquista.

Cuando creamos la figura de las cooperativas asociadas y publicamos «¿Una escuela de emprendedores cooperativos?» nuestra principal inquietud era la falta de emprendedores, pero conforme han ido llegando propuestas y personas -casi todas muy interesantes, por cierto- hemos ido sintiendo otra vez el vértigo: ¿No nos irá a pasar otra vez lo mismo si no establecemos un sistema de integración propio para los emprendedores cooperativos?

Es decir, la reflexión indiana ha ido hacia una distinción entre una eventual «Escuela de emprendedores» que sería una excelente propuesta a plantear a otros (Garum Fundatio, FUE, Innovandis…) para hacer juntos y la necesidad de establecer un procedimiento formativo-selectivo con las personas que se acercan al Grupo Cooperativo de las Indias para emprender.

Esta distinción tiene otra consecuencia: si una «Escuela de emprendedores» se pensaba como algo fundamentalmente presencial y conversacional, con la perspectiva de tener sedes distribuidas por todo el mundo latoc, la «Escuela de Indias» tiene que ser necesariamente virtual. Y aquí merece la pena hacer una pausa para adentrarse en la crítica indiana a los sistemas de e-learning.

La crítica indiana a los sistemas de e-learning

Llevamos experimentando metodologías de e-learning desde finales de los noventa. Sin embargo hasta hace pocos años todavía aceptábamos en lo fundamental el modelo imperante. De hecho, incluso estuvimos involucrados en la traducción de una plataforma libre, Claroline.

Pero a las finales emergían una y otra vez dos ideas que hemos terminado por aceptar a pesar de que ya nos gustaría que las cosas fueran más fáciles:

  1. Las plataformas aportan mucho menos de lo que cuestan en horas de personalización, aprendizaje de uso y administración. La plataforma ideal es distribuida: blogs y wiki, que se bastan y sobran para compartir, debatir y publicar todo tipo de materiales. Todo lo demás sobra.
  2. El modelo piramidal, adaptado desde la vieja Universidad y basado en la idea de que unos pocos enseñan a muchos no es eficiente al ser virtualizado. La primera clave es meramente técnica: la interacción tutor-alumno a través de la red es intensiva en tiempo. Si las cosas quieren hacerse bien los costes de tutores se disparan.

De hecho el modelo que funciona -y eso lo hemos aprendido con el itinerario- es el contrario: se aprende cuando tienes a muchos que saben dispuestos a interactuar contigo. Esto tiene todo que ver con nuestra reflexión sobre la naturaleza comunitaria del conocimiento. Lo que la práctica del itinerario ha supuesto es explorar un modelo donde el conocimiento se recrea, se regenera por el itinerante en interacción con la comunidad que lo posee, públicamente, de forma abierta y gratuita y desde la soberanía de su propio blog. Todo lo contrario del modelo donde unos profesores, ayudados por un grupo de tutores especializados en la interacción con el alumno, transmiten una serie de conocimientos ya cerrados, es decir, enseñan y evalúan a un número amplio de alumnos invisibles.

En nuestro modelo basado en «comunidad + itinerarios» no hay notas, no hay tutorías ni controles, se produce por contra un verdadero proceso de integración donde el itinerante pasa poco a poco a aportar al conocimiento común generando nuevos contextos o segregando sus interpretaciones y continuando el proceso -fuera ya del itinerario- por si mismo.

¿En qué consistiría una «Escuela de las Indias»?

Una «Escuela de las Indias» sería pues un conjunto de itinerarios que usarían una metodología similar.

Tras hacer una parte común (el actual itinerario de integración) los itinerantes se dividirían: unos, los que buscasen y fueran aceptados en la carrera indiana, comenzarían a trabajar con nosotros mientras culminan los siguientes itinerarios. Otros, aquellos que tuvieran por objetivo poner en marcha una cooperativa asociada los seguirían en virtual.

¿En qué consistirían esos nuevos itinerarios complementarios? De momento, gestión de empresas: desde leer un balance a poner precios pasando por pagar impuestos o negociar contratos en distintos lugares del mundo. Nada de modelos pensados para empresas gigantescas. Modelos reales, los que usamos en la «vida real», no los que se estudian en un MBA y que cuando te cuentan con asombro los estudiantes te das cuenta de que no aplicarán nunca porque si alguna vez llegan a la responsabilidad estratégica de una empresa del suficiente tamaño como para necesitarlos ya habrán caducado una década antes. Y claro, todo con sus apuntes y peculiaridades cooperativas.

Más adelante podrían surgir nuevas necesidades, pero de momento, con esos dos itinerarios, creo que se podrían dar las bases para hacer algo interesante ¿Preparamos materiales? 🙂

«Dando forma a la «Escuela de las Indias»» recibió 0 desde que se publicó el Domingo 26 de Diciembre de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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