LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

Darwin en el ciberespacio

No sólo la supervivencia no se restringe a la especie más fuerte, ni siquiera dentro de ella sobrevive sólo el más fuerte. Porque la supervivencia no depende de un único factor y porque los mismos factores que permitirán sobrevivir mañana seguramente sean diferentes a los de hoy. En la naturaleza, como en el mercado, sobreviven muchos y muy diversos.

DarwinEs difícil entender el impacto que la tardía publicación de las teorías evolutivas de Charles Darwin causó en su momento. Creo que sólo sería comparable a la revolución newtoniana, cuyos hijos directos (entre ellos toda la teoría económica) siguen formando parte de nuestras herramientas básicas de comprensión del mundo.

La pregunta a la que respondía Newton era la de la unidad (¿por qué y cómo las cosas interactúan todas entre sí?). Newton, que nunca abandonó una motivación mística, buscaba, nos cuenta Keynes, la ley del amor. En un momento dejó de creer en la literalidad del texto bíblico y empezó a pensar que la ley divina debía de estar escondida en algún otro lado… Tras un primer coqueteo con la Kabalah, su práctica de la alquimia le lleva a la hipótesis de que la Ley está implícita en cada elemento creado y es expresable en la lengua universal divina, la de las proporciones…

En búsqueda pues de la expresión matemática de la ley del Amor llega Newton a preocuparse por el amor entre las cosas. Por la Gravitación. Smith lo leería de un modo similar, convirtiendo la iniciativa individual en el trasunto social de la gravedad y la sociedad en un mapa de vectores de fuerzas newtonianas que milagrosamente, atendiendo a un orden implícito e invisible, produciría, como entre los cuerpos físicos, un equilibrio final.

Que la mano de Dios se manifestara a partir de lo que para los individuos no era sino competencia y superación en el límite, no era pues ninguna novedad para el hombre culto victoriano. La idea de la Naturaleza como un entorno competitivo era algo evidente si leíamos a Newton desde Smith. Lo revolucionario de Darwin estaba en otro lado. Y no, no estaba en la negación del creacionismo divino. Más allá de los titulares periodísticos, Adán y Eva no formaban parte ya de la literalidad de las creencias de muchos.

Lo verdaderamente trascendente de Darwin atendía a otra cosa. A la diversidad. La diversidad en la unidad de la voluntad divina había preocupado ya a todos los pensadores cristianos de la Era Moderna y en particular a Leibniz. Darwin respondía pues a algo con gran sustrato anterior, a la madre de todas las preguntas.

Darwin responde a por qué hay tal diversidad de especies, por qué partiendo de la unidad orginal -el plan divino- atestiguada por los geólogos (que iban por entonces bastante desencaminados en la datación) se había llegado a una diversidad tal de especies. Es más, ¿por qué aparece la diversidad? ¿Por qué no hay un ganador en la carrera evolutiva? ¿Por qué muchos y no uno? ¿Es que Dios no tiene una única respuesta? ¿No hay acaso unidad en Dios? De un golpe, rompe el nudo gordiano de la preocupación teológica que había alimentado el pensamiento europeo (cristiano) sobre la diversidad.

No es de extrañar por tanto que los dos “descendientes” de Darwin en las ciencias sociales, los dos primeros “darwinistas sociales” no hubieran sido educados en la tradición cristiana. Desde mi punto de vista son además los dos grandes genios de su época: Marx (de familia judía descreida) y Mill (educado en el benthamismo).

La conexión de ambos con Darwin es explícita. En el caso de Mill, como comentábamos, el objetivo es explicar (tal vez con fuertes motivaciones biográficas) que la diversidad de individuos, de comportamientos, de actitudes, objetivos y morales, lejos de ser una amenaza a la comunidad es la garantía de su supervivencia. En el caso de Marx -al que Engels compara directamente con Darwin en el prólogo, creo, del Manifiesto Comunista- el objetivo es explicar la diversidad de sistemas de organización económica y social (modos de producción) y su dramática subsunción en el capitalismo.

No encontré en Marx nada de moralina antidarwiniana. Mucho menos en Mill. Al revés. Sin embargo, tanto por la inevitable influencia del sentimentalismo cristiano a lo Disraeli que periódicamente contamina tanto a liberalismo como sobre todo a las tendencias socialistas y socializantes, pronto el término darwinismo social , asociado en principio a Spencer pero sobre todo a autores “menores” como Summer, se convertiría en tabú.

Ni Summer ni el mismo Spencer habían entendido a Darwin: no sólo la supervivencia no se restringe a la especie más fuerte, ni siquiera dentro de ella sobrevive sólo el más fuerte. Porque la supervivencia no depende de un único factor y porque los mismos factores que permitirán sobrevivir mañana seguramente sean diferentes a los de hoy. En la naturaleza, como en el mercado, sobreviven muchos y muy diversos. Y es esa diversidad el verdadero misterio original. Misterio cuya lógica al fin desvelada reside en la especialización y en la generalización de lo aprendido con ella, es decir, en la cooperación tanto como en la competencia.

Nadie rompería el tabú de la condena moral del darwinismo social. Nadie recordaría cual era la verdadera aportación de este. Ni desde los liberales post-Mill (que se centrarían una y otra vez defendiendo el benthamismo implítico en la teoría económica frente a economistas católicos a lo Pareto y Schumpeter empeñados en extirpar el utilitarismo de la teoría del valor) ni mucho menos desde la izquierda. Y al no hacerlo, ambas teorías perdieron una parte fundamental de su comprensión de la diferencia y del papel de esta en la unidad. Y esto tiene mucho, pero mucho que ver con la actitud frente a Internet, la sociedad red y todo lo que representa…

«Darwin en el ciberespacio» recibió 0 desde que se publicó el Jueves 23 de Junio de 2005 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.