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De Jrschatek, a las catedrales y vuelta

Es sábado por la mañana, y un sol tímido y mortecino se filtra a través de las cortinas. Espero con impaciencia el olor a café para salir de la cama, pero no llega… toca desayuno ucraniano, y cuando se puede es con Nescafé.

Desayuno en KievEl Nescafé es un producto de lujo en Ucrania, es caro y en el imaginario frente al café de la época soviética, representa ese mundo que no podían alcanzar, la otra Europa. De ahí su popularidad y que sabiéndolo ya de antemano fuera el café que compráramos en la tienda para el desayuno a la llegada de Annia. “A falta de pan buenas son tortas”, y nunca mejor dicho. La abuela de Annia nos había preparado una torta de dulce de leche, obleas y avellanas, un dulce popular, que se vende en porciones por la calle. Para mi disgusto la leche resultó ser de verdad, y me pasé la mitad del desayuno escupiendo nata… terribles recuerdos de la infancia. Pero el envase me pareció de lo más kisch, fijo que si estas tiendas que venden noodles carísimos, algas y demás la pusiera en sus estanterías oiríamos a más de uno, comentando que toma una leche traída de Ucrania que tiene el auténtico sabor de…. vete tú a saber, leche?.

Gnochis ucranianos Vamos a dedicar el día unicamente a hacer turismo y ver la ciudad, casi toda la nieve se ha derretido, y parece que hasta puede salir el sol. Así que tras el feliz momento ducha, con agua caliente a raudales, y de nuevo conversación energética con Annia, salimos a buscar un sitio donde probar la cocina tradicional. Nos decidicimos por Putzata Jata, un self service, donde tras la explicación de cada plato y listado de ingredientes nos ponemos las botas. Ensalada, pasta de trigo y patata rellena de patata con aceite, nata agria y pimienta, la misma rellena de carne, una especie de canelón enorme relleno de pasta de carne, sopa de remolacha, ensalda de algas… como la cocina no es lo mío os recomiendo que paséis por las notas de viaje de Tetsuo, que tiene hasta las recetas de los mejores platos, aunque todo tiene un cierto sabor familiar, como muy de madre.

Lo único malo de los sitios en los que comimos es que no se puede fumar. Son sitios populares y baratos, donde todo el mundo come muy deprisa, y por eso nos dice Annia que no se fuma, para que la gente no se alargue demasiado en la sobremesa. Yo me temo que realmente se deba a la influecia alemana y su cultura protestante. Ya estamos de nuevo en las mismas… así que aunque el sitio es agradable, con decoración típica de la Carpatia, madera y paredes blancas adornadas con flores, a todos nos apetece un café acompañado de un cigarrillo, y nos vamos de nuevo hacia el centro en busca de alguno agradable.

Jrschatek durante todo el fin de semana está cerrada al tráfico y se llena de vida, grupos tocando rock&roll, heavy, dizzyland, breakdancers, espectáculos de todo tipos, vendedores de objetos absurdos, hombres con lechuzas, monos y comadrejas que te trepan por los hombros, y entre tanto negociete, mi favorito: los móviles. No hace mucho que las compañías de telefonía móvil han comenzado a funcionar en Ucrania, y lo han hecho sin tener en cuenta las características propias del país. Una jugada tipo de las grandes empresas. Las tarifas son realmente muy caras para la mayoría de la gente; aquí el salario mensual de un médico, ronda los 200 dólares, es un salario bastante alto. La oferta de tarifa plana que sacan las compañías es de unos 100 dólares mensuales, luego quién tiene posibilidad de contratar? una docena de personas y las mafias. Y ahí los ves, en las aceras de Jrschatek, con un cartelito colgando que dice 1 minuto=1 Hirvnia, o incluso 5 minutos, 1 hrivnia si el sitio que les ha tocado no es demasiado bueno. La imagen resulta de lo más divertido: cartelito más un cinturón del que salen cordelitos de metro y medio que terminan en un móvil, y la gente hablando alrededor del tipo, pero claro, sin moverse, porque el largo no les da para mucho. Pues el negociete en sí, les da para pagar la tarifa y se vienen a sacar cerca de otros 300 dólares más al mes. Sin duda un negocio floreciente. Según avanzamos nos van llenando de pasquines, de todo tipo, aunque este fin de semana el protagismo se lo llevan los ecologistas…. el próximo martes será el aniversario de Chernobyl.

Catedral de SofíaPor fin nos decidimos por un café, Pasash es el clásico que no puede faltar en ninguna capital, con camareros de pajarita, pasteles y bombones, tras lujosos mostradores dorados y en las mesas, la alta burguesía de la ciudad, señoronas por un lado, y niñas bien luciendo modelito y móvil por otro. Bandejitas de plata, con el pocillo, un vasito que nos parece de vodka, pero que resulta agua, menos mal, y una minilechera de plata. Todo delicado, y aquí sí, se respira esa mezcla de decadencia y lujo de otros tiempos. Aviso: parece ser que no está bien visto sacar en público el cepillo y la pasta de dientes. Como nadie nos conoce, nos lo saltamos, y salimos rumbo a las catedrales.

Para mi es la primera vez que veo una iglesia ortodoxa en vivo, y me resulta espectacular. La primera a la que llegamos es a Sofía, impresionante la torre de entrada y el enclave, los jardines, el brillo de las cúpulas en la tarde gris que vuelve a amenazar tormenta. En uno de los laterales, sentado en un banco, un kosaco ucraniano, toca el equivalente de la bandurria.

Kosaco en SofíaLlegamos a San Miguel, justo en el momento en que empieza la misa. Nos unimos a la comitiva de curas que entran en la iglesia caminando sobre una alfombra roja, que una señora va cerrando a su paso para que nadie más la pueda pisar, en el centro, el patriarca, subido en un pedestal recibe la llave de la iglesia y empieza la ceremonia. Es misa de ramos. La sonoridad es increíble, busco el coro, pero no hay sitio para él. En realidad no hay espacios reservados casi para nada, no hay bancos, puedes estar de pie por toda la iglesia, moverte con libertad. La gente se coloca como si estuviera en una asamblea y esperan expectantes la salida del patricarca. El interior es como la bambalina de un teatro, se cambian las togas, mueven los gorros, trasiego de libros y escalonadamente van saliendo a escena. El incienso rocía uno a uno los elementos decorativos de la iglesia así como a todos los presentes. La luz es un elemento más ceremonia, rebota contra los dorados que recubren las paredes, los posavelas, da vida a los rojos, azules y amarillos intensos de las imágenes. Todo un espectáculo que constantemente juega con el misterio, que sólo los estudiosos y representandes de Dios pueden conocer, y del que los presentes, en una especie de comunión y por unos momentos, pueden participar. Desde luego, merece la pena verlo.

Ya está anocheciendo, y vuelve la lluvia. Una vez más agradezco llevar conmigo la gorra de Cris que además resulta ser un modelo bastante popular en Kiev, y me permite pasar desapercibida. En Jrschatek hay un escenario instalado, el gobierno ha organizado una fiesta para promover entre los ciudadanos conciencia cívica y poder mostrar a Europa, durante el próximo festival de Eurovisión que están preparados para ser uno más de la Unión. El suelo es casi una moqueta de botellas de cerveza, así que por el momento parece que no logran su cometido, pero una pantalla gigante proyecta imágenes de bosques, ríos de agua cristalina, campos de flores. Parece una anuncio non-stop de electrodomésticos, y nadie le presta atención. En el escenario está el grupo de Rock, Okean Elzi, que es número uno en Ucrania. Los mismos que hicieron campaña con Yushenko y le acompañaban en los mítines. Una vez más el rock&roll como banda sonora de la revolución: Cientos de cabecitas rubias saltan sin parar siguiendo ritmos y acordes, todos se saben las letras, de principio a fin. Por primera vez veo un punto de ternura en los chicos, que con su cara de enfado perpetuo, pican tímidamente el hombro de las chicas para bailar con ellas. Ya es completamente de noche, y todo el mundo sigue en la calle. Tampoco es muy tarde, pero las cervezas comienzan a hacer efecto y el tambaleo se instala en Jrschatek. Emocionados volvemos a Shato a seguir nuestra degustación de cerveza ucraniana y de ahí a un supermercado para acompañar el vino y la mozarella que le traemos a Annia desde Madrid.

«De Jrschatek, a las catedrales y vuelta» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 23 de Abril de 2005 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Natalia Fernández.

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