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De la adhesión a la integración… Dios mediante

El sistema educativo, no digamos la inclusión laboral, produce más excluidos, más «raros», más solitarios por clase que nunca. Algunos buscarán «algo más» con la misma compulsión con la que sus compañeros ansían el nuevo producto de moda. Lo harán con la ligereza, siempre un poco atormentada, de pinchar en un «me gusta» y ser asociado con un contenido. Solo que esta vez, el contenido serán ellos.

monjas calatravas
Según nos cuenta «El País» a las monjas católicas españolas no les iba muy bien ganando novicias. Sor Carmen, una monja que dice dedicarse a «descubrir en las jóvenes su camino», nos explica en una breve entrevista en vídeo que:

Hoy día no viene al convento nadie. No viene nadie a decir: yo tengo vocación, yo quiero estar aquí, quiero conoceros. Es muy difícil. Entonces uno tiene que salir.

maestra de noviciasSalir significa sumergirse en facebook e intentar crear un entorno alrededor de una web propia. Y es que las monjas habían estado fuera de la cultura de la adhesión hasta que abrieron su propio sitio web de captaciones y empezaron a hacer proselitismo a través de facebook. El objetivo, según Blanca Alonso, maestra de novicias, es invitar a las jóvenes que contactan a «probar».

No arriesgamos nada, ¿no? Probamos todo menos el ser monja. Quiero decir no tenemos miedo de probar todo el resto de cosas que se nos están ofreciendo y el ser monja es lo que más estamos deseando aunque también tenemos esa lucha de ir en contra de la corriente. Ahí parece que hay más reservas. ¡¡Pues claro que se puede probar!!

«Probar», visitar conventos y conocer otras novicias parece especialmente importante para este tipo de reclutamiento porque según una de las 255 novicias ganadas a través de la página:

Ves que no estás sola, que hay mucha gente, que no es una locura.

Una vez más estamos en el perfil del militante global: necesita saber que «hay mucha gente», que es un proyecto de éxito, que crece… y que sin embargo su aporte será importante, quizás incluso decisivo. Es la cultura de la adhesión convertida ahora en criterio de pertenencia. Nada mejor que «probar» el convento, pasar unos días con las monjas, compartir la cotidianidad, es decir, tener una experiencia turistificada de la vida en este tipo de comunidades, para descubrir «la llamada de Dios».

Jóvenes contracorriente

Los vídeos tienen muy claro a quien se dirigen: chicos y chicas muy jóvenes que prefieren participar del ritual o el recogimiento, a hacerlo de la socialización. Que sienten un desapego o se sienten rechazados por los compañeros, que no ven sentido a salir de marcha y que tienen deseos de «algo más», algo en lo que se sientan parte y tenga significado.

Hay resistencia en las familias, claro. Incluso en las más católicas. Que una hija se enclaustre, aunque sea en clausura menor, duele. Las que opten por la clausura mayor seguramente no volverán a ver a sus padres ni a compartir una comida con sus amigos. Tendrán una nueva comunidad. Será la única, excluyendo todas las de su vida anterior. Sor Carmen, «promotora vocacional», constata que:

La mayoría [de las familias] reacciona muy mal, muy mal. Unos no quieren, otros les hacen unas guerras psicológicas tremendas. Otros intentan apartarlas de mil maneras, buscándolas novios, buscándolas chicos, buscádolas sitios, mandándolas al extranjero…

En realidad, la oposición familiar es sentida por muchas de ellas como una forma de recibir atención, algo que seguramente persiguieron en sus familias y por tanto el primer éxito de las captadoras en el proceso. La oposición les hace sentirse poderosas frente a sus padres. El enclaustramiento, seguras.

A fin de cuentas, el perfil de estas chicas no es muy distinto al de las «princesas prometidas» de la yijad:

[Son] chicos que nunca encajaron, que nunca se sintieron parte de su comunidad, ya fuera esta la de la escuela o la de la familia. Les mueve un desesperado deseo de inclusión y sobre todo un miedo atroz a la libertad.

Yihad románticoComo sus compañeros que se unen a órdenes misioneras, los jóvenes que se alistan en las milicias rusas en el Este de Ucrania o los jóvenes varones europeos y norteamericanos que se unen al EIIL, sienten que siempre fueron «contracorriente». Pero hay una diferencia importante.

[Los jóvenes reclutados por el EIIL] desean ayudar a los desprotegidos porque se identifican con ellos y ayudar a otros que están peor es lo único que les hace sentirse fuertes y útiles.

Sin embargo, una parte de las novicias-facebook y casi todas las «yihadi brides» van de cabeza a una vida entre muros. No les engañan. Ansían la protección de un espacio reglado y previsible. Por eso «probar» es tan importante: se les abre un micro-mundo y, a diferencia de sus vidas en el espacio abierto del trabajo y la socialización, les parece comprensible y emocionalmente seguro.

Conclusiones

novicias facebookSeguramente por el peso de la Iglesia católica en España, el nuevo afán ciber-proselitista de las monjas no parece suscitar escándalo ni debate moral. Todo el mundo parece dar por bueno que las novicias «recibieron la llamada de Dios». No quiero pensar qué pasaría si hiciera lo mismo un grupo budista o sufí y las familias de las novicias mandaran cartas a la prensa.. Pero ahora ése no es el tema.

La cuestión, a mi juicio, es que la cultura de la adhesión banaliza las decisiones de pertenencia y la idea misma de comunidad hasta un límite peligroso. No es un «te lo dije», ni una obsesión de defensor de la Internet distribuida. El documental que Douglas Rushkoff escribió y dirigió para la PBS sobre la relación entre las grandes marcas y los jóvenes en facebook y twitter es bastante explícito en sus ejemplos. La compulsión en el consumo y la exposición permanente en los libros de caras han conseguido elevar a la enésima potencia y exportar la lógica de la «popularidad» de los «high school» americanos. Ahora es cultura hegemónica donde antes parecía una exageración de las series de importación: los «países católicos», Líbano o el Magreb por ejemplo.

El resultado es que el sistema educativo, no digamos la inclusión laboral, produce más excluidos, más «raros», más solitarios por clase que nunca. Chicos y chicas que no encajan. Algunos buscarán «algo más» con la misma compulsión con la que sus compañeros ansían el nuevo producto de moda. Algo que les haga «sentirse parte», «pertenecer» y tener sentido. Pero lo harán sin consciencia de la responsabilidad y el riesgo que significa una elección así. Con la ligereza, siempre un poco atormentada, de pinchar en un «me gusta» y ser asociado con un contenido. Solo que, probablemente, esta vez, el contenido serán ellos.

«De la adhesión a la integración… Dios mediante» recibió 0 desde que se publicó el lunes 16 de marzo de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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