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Hawala: la mielina de las redes comerciales

El Arte de la Calimala era el nombre del gremio de tintoreros de Florencia. Poco a poco su provisión principal se desplazo desde el mercado local norditaliano a las grandes ferias de Champaña y Flandes. Muchos de los pagos se hacían en principio mediante joyas, fáciles de transportar y esconder. A las joyas siguieron pronto otros productos valiosos de poco volumen como las especias. De este modo la Calimala fue progresivamente convirtiendose en el distribuidor continental de los productos que llegaban a Venecia y Génova desde Oriente.

Una red comercial de ámbito continental en una época de caminos inseguros requería innovación en medios de pago, financiación, cobertura ante imprevistos… La Calimala empezó a crear sucursales, no sólo tierra a dentro, sino también en los puertos y mercados del mediterráneo: Barcelona, Génova, Valencia o Venecia conocerán una floreciente banca de mano de los florentinos, que progresivamente ganarán influencia no sólo en Florencia -donde serán el primer gremio en entrar en la Podestá, la más alta institución de gobierno- sino en toda Europa, merced a sus préstamos a reyes y repúblicas italianas.

El sistema florentino, generalmente considerado el origen de la banca, traducía y sofisticaba el sistema interno de movimiento de fondos que los venecianos habían aprendido de los comerciantes musulmanes del Levante y Egipto: la hawala. A pesar de su criminalización desde los estados europeos en esta última década, se trata en realidad de un sistema nacido del mismo corazón de la tradición jurídica islámica:

La hawala está documentada desde los tiempos del califato abbasida (siglo IX). En ese tiempo, el comercio internacional tenía como centro el hoy depauperado Iraq. Los comerciantes hacían negocios desde el África subsahariana hasta la China. Para subsanar el problema del transporte del dinero, los juristas idearon el sistema de hawala. Consistía en que un individuo A confiaba a B una carta solicitando de C, residente en otra ciudad, que adelantase a A una determinada cantidad a su llegada. La hawala es paralela a la invención del “shakk”, de donde proviene nuestro cheque.1

Lo que está pasando en este periodo a ambos lados de la divisoria religiosa mediterránea es que están apareciendo las primeras redes transestatales de comercio. Desde el siglo IX entre las distintas regiones de la Umah musulmana, después entre las repúblicas comerciales -fundamentalmente Venecia- y esos mercados. Finalmente, en el siglo XII y XIII la enredadera comercial se extiende por la Europa interior.

El sistema de la hawala no sólo ha sobrevivido a través del sistema financiero moderno, sino que con el desarrollo de los flujos migratorios y la transnacionalización de las empresas y los patrimonios familiares se ha desarrollado y profundizado.

El sistema es sencillo y está basado en la confianza que sólo puede dar la pertenencia a una identidad común. De hecho genera interesantes incentivos a la transnacionalización, convirtiéndola en un proceso acumulativo.

Imaginemos que alguien de nuestra red, idealmente de nuestra misma filé, vive en otro país y tiene una pequeña empresa ahí. Vende nuestras aplicaciones y nosotros le damos soporte a través de Internet. Sin embargo, en vez de enviarnos transferencias por el valor de nuestra parte en el negocio, nos abre una cuenta en su empresa. Así si alguna vez vamos allá o queremos hacer una inversión el país, no tendremos que enviar dinero con todo lo que supone (controles burocráticos, comisiones bancarias, etc.). Hasta los billetes podrían ser comprados desde destino en el caso de que quisieramos visitarle.

Pero si no tenemos una voluntad clara de invertir en la ciudad de nuestro amigo, conforme se acumule dinero en nuestra cuenta de su empresa, mayores serán los incentivos que tengamos para vender también productos o servicios de nuestro corresponsal, abriéndole a su vez una cuenta en nuestra empresa y compensando una con otra.

Lo interesante de este sistema no es sólo el ahorro de los altos costes y comisiones de las transferencias y pagos internacionales, lo interesante es que tiende a generar lazos que fomentan el comercio por encima de las fronteras mediante un sistema que bien podríamos llamar de banca transaccional distribuida. El tipo de relaciones económicas que surgen de una práctica así se parecen más a las relaciones entre las distintas secciones de una empresa que al comercio internacional. Eso sí, se pagan los impuestos correspondientes una sola vez y al tipo del país donde cada ingreso se genera.

Este mecanismo fue, hasta finales del siglo XX corriente en los negocios marítimos mediterráneos y mantuvo con vida importantes rutas comerciales en medio de guerras y tempestades políticas de todo tipo. La competencia cooperativa entre los nodos por mantener equilibradas sus cuentas y la discreción que permitía a la hora de visibilizar socios extranjeros la hacían invencible ante bloqueos y controles. La hawala es la mielina de las redes comerciales.

Este tipo de prácticas contrasta con la visión nacional de la empresa democrática que subyace en la legislación cooperativa. Algunos países como Portugal mantienen límites severos incluso a la internacionalización de este tipo de empresas, otros, como España, no permiten que extranjeros no residentes puedan ser miembros. Aunque hay una reflexión seria abierta sobre el tema que seguramente acabe en reforma legal2, el hecho es que si las cooperativas del siglo XX eran negocios locales, estrechamente vinculados al territorio, las filés que hoy despuntan nacen ya en red porque son un producto directo de veinte años de experiencia social de Internet.

Si reinventan los modos de las primeras grandes redes globales de comercio es como expresión de un tipo de organización, flexible y reticular, que no interioriza las fronteras estatales en sus modos. La enredadera conversacional se está convirtiendo en una enredadera comercial.


1. Véase http://www.webislam.com/?idt=276
2. Entrevista con Maravillas Rojo, Secretaria General de Empleo del Gobierno de España, en Empresa y trabajo número 12 dici.embre 2008-febrero 2009. Disponible en http://www.empresaytrabajo.coop/pdf/empresaytrabajo200812.pdf

«Hawala: la mielina de las redes comerciales» recibió 0 desde que se publicó el Miércoles 15 de Abril de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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