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De la máquina de vapor a la Revolución Industrial

La máquina de vapor, atribuida frecuentemente a James Watt tiene una larga vida previa en Gran Bretaña, pero sobre todo fuera de ella. Podríamos decir que la industrialización y todo lo que vino con ella -los movimientos obreros, el sindicalismo y el comunitarismo- fueron el resultado inesperado de la «puesta en valor» por el capitalismo de las creaciones de una larga serie de los primeros hackers industriales.

A caballo entre los siglos XVI y XVII, la idea de desarrollar una máquina para mejorar la producción estaba presente en toda Europa. La dureza de los trabajos, especialmente en astilleros, textil y minería, hacía pensar que la aplicación de una fuerza externa mejoraría el rendimiento de la producción, de forma que no se debería pensar en la invención desde el punto de vista sólo tecnológico sino como el producto de un marco social, económico y demográfico que afectaba a toda Europa.

En esta etapa pre-industrial, además del carbón, los minerales y metales preciosos eran los principales objetos de explotación. Las actividades en la minería, los talleres textiles y los astilleros permiten hablar de una época conocida por los historiadores como maquinismo que tiene lugar entre los siglos XV y XVI, previa la revolución industrial.

…además del carbón, por lo que se refiere a las cuencas hulleras y a las minas, el ejemplo del principado de Líeja (en la actual Bélgica), con sus 50.000 toneladas producidas anualmente, debería ser una prueba convincente. Desde 1550 -escribe Frédéric Mauro- tenia tantos montones de escombros como campanarios […] Los minerales preciosos eran objeto de una explotación intensiva: en el siglo XVI, las minas de plata de Guadalcanal (Sierra Morena, España) empleaban centenares de esclavos. En la época de Carlos V, miles de mineros trabajaban día y noche en las galerías de los Vosgos. Los banqueros Fugger debian parte de su fortuna a sus minas de cobre de la alta Hungría. Bertrand Gille nos ha recordado que el gran maquinismo no nació con la máquina de vapor. Desde el Renacimiento, se podían ver cadenas de cangilones, ruedas, engranajes, árboles de levas (Tirol), martinetes, grúas (como las de Wieliczka o de Luneburgo), norias, norias de caballos, bombas, bielas-manivelas, soufflets hidráhulicas, etc. En 1553, en Falkenstein, una gran noria de caballos efectuaba el trabajo de 600 obreros […] En esta misma época se multiplicaron las obras técnicas sobre el maquinismo: en 1588, Ramelli diseñó los filtros cilíndricos que transformaron la industria alimentaria. El maquinismo de Salins (Jura) fue digno de constituir el motivo principal de un majestuoso tapiz, conservado en el Louvre, tejido en el siglo XVI.

El «maquinismo» de los siglos XVI y XVII creó la tecnología industrial que el capitalismo haría revolucionaria

Jerónimo de Ayanz

En España, un noble al servicio de la corona jugará un papel esencial en el desarrollo de las primeras máquinas. Nombrado administrador general de las minas del Reino en 1587, Jerónimo de Ayanz asume la tarea de gestionar más de 500 explotaciones -incluidas las del continente americano- La minería había sido una actividad de importancia para la economía en la península desde la época romana. Con interrupciones durante algunos periodos, el principal problema que enfretaban las minas era la evacuación del agua en las galerías. Labores que se realizaban con mano de obra casi esclava y con la ayuda de animales de tiro.

De Ayanz se centra en la solución de este problema en las minas de Guadalcanal, y es en sus galerías a 130 metros de profundidad donde comienza a realizar las primeras pruebas y ensayos de su máquina de vapor. Una gestión eficaz del agua en las minas marcaba la diferencia para una explotación productiva. En la mayor parte de las ocasiones, éstas eran abandonadas no porque los recursos se hubieran agotado sino por resultar imposible continuar los trabajos de extracción con la tecnología existente. En 1606 el rey Felipe III le concede privilegios de invención (precursores de la patente) a Jerónimo de Ayanz por la creación de una máquina de vapor para la extracción de agua en minería.

La máquina de vapor la inventó Jerónimo de Ayanz y se aplicó por primera vez en las minas reales de Guadalcanal

Diseñaría también prototipos para la ventilación del aire en las galerías, y una larga lista de ingenios, algunos nunca pasaron de prototipos, y de teorías para la medición de la presión y del giro de la rueda que serían rescatadas años después.
Al tiempo que de Ayanz ponía en marcha su máquina, en Francia, Italia y Alemania se llevaban a cabo pruebas y experimentos con ingenios similares.

La invención de Ayanz fue seguida de nuevos experimentos en Francia, Italia y Alemania

Según señala el biógrafo de Jerónimo de Ayanz es muy posible que Thomas Savery partiera de las descripciones y diseños realizados por éste para la creación de su máquina. También son varias las voces que advierten y elucubran sobre el futuro perdido de España al no haber atendido a los primeros hechos que marcarían el comienzo de la revolución industrial. En realidad no era una cuestión de conocimiento o inventiva, sino de relaciones sociales y sistema económico, Ayanz no creo la máquina de vapor para una economía de mercado.

La máquina de Ayanz no «cambió el mundo» porque no era esa la lógica del sistema económico en el que nació

Los primeros hackers industriales

Estudios de Blasco de Garay, fechados en 1543, documentan lo que podría ser el primer intento de utilizar una máquina de vapor en un vehículo: un barco. Giovanni Battista della Porta describe en 1601 un aparato que utilizando la fuerza del vapor de agua impulsaba un líquido. Un modelo similar seguiría en 1615 Salomón de Caus para el funcionamiento de una fuente. En el medio, están los trabajos realizados en minería por Jerónimo de Ayanz y los de Papin y Huygens experimentando con poleas. Años más tarde, en Gran Bretaña, Sommerset (1665) y Savery (1698) competirían en el diseño y fabricación de una máquina de vapor que suministrara agua a los pisos superiores de las casas. Savery además se dedicó al perfeccionamiento de la máquina para la minería, tal como había iniciado de Ayanz.

Marmita de PapinEn la región de Cornualles, el herrero Thomas Newcommen, trabajaba fabricando componentes para las máquinas de vapor de Savery, con la ayuda de un físico -Robert Hooke, y un mecánico, John Calley, inventaron la máquina de vapor atmosférica que incorporaba una viga en forma de balancín, que subía al llenarse el vacío del cilindro con vapor. El ingeniero John Smeaton perfección el rendimiento de las máquinas de Newcommen y realizó un catálago de las que estaban en funcionamiento en minas británicas, más de 100. Newcommen logró exportar algunas a Estados Unidos antes del fin de su patente. Finalmente, James Watt realizó una serie de mejoras y obtuvo una patente y el reconocimiento de la invención de la máquina de vapor en 1769.

Por qué Gran Bretaña

Comics vaporLa carrera entre Sommerset y Savery se había dado en el terreno de la competencia en el mercado. Las mejoras aplicadas a las máquinas y la fabricación de las mismas exigía de una fuerte inversión en capital. El sector de la minería era lo suficientemente potente en Gran Bretaña como para servir de incentivo a la obtención de una patente que permitiera proveer en exclusiva de la maquinaria necesaria para la obtención del carbón. Es decir, la aplicación del vapor en Gran Bretaña no es tanto una innovación técnica como parte de lo que entonces es una innovación social: el desarrollo de las relaciones capitalistas.

El paso dl Maquinismo a la Revolución Industrial no fue tecnológico, lo innovador era el capitalismo no las máquinas

Máquina de NewcomenTanto Sommerset como Savery eran hombres de fortuna personal que no dudaron en invertir en el desarrollo de sus proyectos. Con todo, ambos necesitaron de socios capitalistas y justamente la obtención de recursos financieros permitió a Savery ganar la carrera.

A diferencia de Gran Bretaña, España no contaba con una naciente burguesía dispuesta a arriesgar para alcanzar un nuevo mercado. Ese papel estaba destinado a la corona, así lo había sido desde la financiación de las empresas del descubrimiento, y, así ocurrió durante los siglos posteriores. Aunaba así lo peor de dos mundos, un socio con una capacidad limitada de inversión y carente de visión comercial.

Por eso, a pesar de haberse producido un desarrollo de la tecnología a lo largo de toda Europa, y de existir precedentes y casos previos, lo que permitió el estallido de la Revolución Industrial fue la capacidad de empezar a fabricar máquinas en el volumen suficiente como para desarrollar los sectores industriales existentes y dar lugar a nuevas áreas de actividad económica, algo que estaba en la lógica de aquel primer capitalismo insular pero no en el de las monarquías continentales.

La máquina de vapor, una suite de aplicaciones

A partir de James Watt, los ingenios de vapor se empiezan a dirigir hacia nuevos campos. La aplicación de la fuerza en horizontal lleva a exploraciones en el mundo del transporte. En 1770, Cugnot consigue mover un «trasto» con ruedas, el que se podría considerar el primer automóvil de verdad. En 1801 llegaría la máquina de Trevithick, una locomotora que tira de un carromato, y en 1808 una versión de la misma sobre raíles. En los años 30 comenzaría el despliegue del ferrocarril de forma simultánea en Gran Bretaña, Cuba (1837) y la Europa continental. El desarrollo de las comunicaciones fue el impulso para la expansión de los mercados que veían aumentar su producción gracias a la incorporación de máquinas. El alcance de los mercados se ampliaba significativamente, tanto por tierra como por mar. Las aplicaciones de la máquina de vapor a la navegación impulsarán, con el barco a vapor el comercio transatlántico, haciendo más accesible también el transporte de pasajeros.

Tintin barco de vaporLos procesos de manufacturación ganaron eficiencia y productividad, la industria textil con las máquinas de hilar, la agricultura con las cosechadoras, sembradoras y segadoras junto con las actividades industriales permitieron estabilizar un ciclo de crecimiento económico sostenido en el tiempo. Los estados favorecieron a base de regulaciones las actividades capitalistas. La estructura social vio cómo una incipiente clase trabajadora crecía y se organizaba para reclamar mejores condiciones de vida en las fábrica y en sus hogares.

Lo que empezó como una serie de experimentaciones y mejoras contínuas dio pie a cambios profundos en lo económico, ideológico y social. Podríamos decir que la industrialización y todo lo que vino con ella -los movimientos obreros, el sindicalismo y el comunitarismo- fueron el resultado inesperado de la «puesta en valor» por el capitalismo de las creaciones de una larga serie de los primeros hackers industriales.

Revolución Industrial fue resultado d la apropiación por el capitalismo del conocimiento de los hackers industriales

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