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Del papel al ciberpulp

El keitai, teléfono móvil con acceso a la red imode, parece ser el tren con el que los españoles quieren llegar a la Sociedad de la Información. Y tiene estaciones sorprendentes: una de las primeras la resurrección de la literatura de entretenimiento -una suerte de ciberpulp- y probablemente un modelo de explotación económica viable para la prensa electrónica.

Tan sólo tres millones y medio de hogares españoles disfrutan de una conexión a Internet. Sólo un once por ciento son de banda ancha. Sin embargo para cuarenta millones de personas hay en uso treinta y nueve millones de móviles. Los españoles ya han elegido el tren con el que quieren llegar a la Sociedad de la Información. Les cabe en el bolsillo y desde el bolsillo empieza a cambiar la cultura y las formas de relación social y económica.

Un ejemplo radical es la naciente i-literatura: la posibilidad de una relación económica y directa entre lector y autor, sin la mediación de la editorial ni los costes de la edición en papel, está poniendo las bases de una nueva industria de la literatura de entretenimiento.

Pulp Resurrection

Recuerdo cuando era niño que todo el mundo veía como una excentricidad el que mi padre fuera un fanático de la scifi clásica. Estaba mal visto, se consideraba en general el pulp (mi padre también atesoraba las colecciones completas de El Coyote y Marcial Lafuente) como de mal tono, escribe en los foros un miembro de Ciberpunk.org, el discurso “progre” de los 70 que luego ha sido el culturalmente imperante, tenía algo de puritanismo comunista, de negación del placer y lo “frívolo”, y coló en el discurso cultural un cierto militantismo que miraba la literatura de entretenimiento como “opio del pueblo”. Seguramente haya que tomar en cuenta además el efecto de fenómenos como la irrupción de la televisión y su absorción de la cultura popular, pero lo que es seguro es que en España hace ya décadas que desaparecieron las revistas de relatos, condenadas al voluntarismo del underground y los fanzines.

Por eso el anuncio de la primera revista de relatos sobre móviles causó inmediata atención en la prensa, aún antes de aparecer en el canal emoción >> ocio >> relatos. La oferta era sencilla: 3 euros de suscripción mensual que permitían acceder (y eventualmente guardar) a tres novelas de los tres más conocidos autores del grupo ciberpunk español, que cada día suben al canal un minicapítulo (equivalente aproximadamente a medio folio). De ese modo, el archivo de contenidos es cada día mayor y el valor recibido por el usuario crece a ritmo constante.

Y los lectores respondieron: el canal ciberpunk ha tenido más de 3000 lectores en el mes de enero. Un éxito que augura viabilidad económica al proyecto y que cambia el panorama de la literatura de entretenimiento en nuestro país: Alguna gente del barrio me ha reconocido y me para por la calle, me da vergüenza salir de paseo, comenta Javier Lorente, autor de BCN: No Future la primera i-novela española. Por primera vez en décadas, en un país en que la industria editorial no les considera negocio, los autores españoles de ciencia ficción tienen en su mano alcanzar un público masivo… y empiezan a hacerlo sin la onerosa mediación de imprentas, distribuidoras y librerías. No renunciamos en absoluto al papel, nos asegura Lorente, pero en 15 años de ciberpunk español nunca habíamos estado al alcance de un público tan amplio.

¿Un modelo viable para la prensa electrónica?

El i-mode español es un territorio de experimentación social y económica. Y no sólo dentro del canal ocio >> relatos, donde los ciberpunks están ya acompañados de las novelas de autores conocidos de la web española como Diana Gutiérrez o Antonio José Chinchetru.

Periodista Digital ha comenzado, dentro del canal El diario >> Actualidad un experimento interesante con su i-sitio La Mirada del Periodista. Mientras mantiene el acceso gratuito a la información a través de la web, publica de forma exclusiva en imode los editoriales. El modelo es información gratuita, opinión de pago y sólo en keitai. La jugada es interesante pues aporta valor al menú imode más allá del hecho de la mera movilidad, ya que los lectores sabemos que lo que encontremos en él será diferente a lo que hay en la web.

Contenidos exclusivos. Un modelo similar al que están siguiendo Juan Urrutia (El Diario>>Bolsa>>La Mirada del Economista) y Carlos Zuluaga (El Diario>>Deportes>>SillonBol). La tendencia es hacia la exclusividad de los contenidos i-mode, la idea de base que i-mode es una red paralela a la web con otros objetivos, otro tipo de contenidos y sobre todo optimizada para la movilidad.

Pero la importancia de La Mirada del Periodista trasciende el modelo en el que se inscribe. Periodista Digital tiende cada vez más a convertirse en el nodo de referencia de la web española y cuenta ya con alrededor de 60.000 suscriptores registrados. Parece claro que un éxito, siquiera moderado de su apuesta, podría cambiar dramáticamente el panorama y las expectativas de la prensa electrónica en España. La revolución imode habría entonces comenzado con dos grandes triunfos: resucitar la literatura de entretenimiento, hasta ahora monopolio de los bestsellers de importación, e independizar económicamente la información diaria del poder de los anunciantes. La red i-mode conseguiría entonces complementar la potencia de enredadera de la web, dotando de viabilidad económica a las naves capitanas de la netocracia.

«Del papel al ciberpulp» recibió 0 desde que se publicó el Domingo 1 de Febrero de 2004 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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