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Diccionario básico de la «Sharing Economy», las «Sharing Cities» y el comunitarismo

Compartir es más que una tendencia: puede ser modelo de negocio, modelo de ciudad o modo vida. Distinguir estas tres dimensiones y sus manifestaciones es importante para comprender la cultura nacida de la crisis y sus límites.

cosas a compartir
«Compartir» es más que una tendencia: para unos es el motor de sus negocios, para otros la piedra de toque desde la que diseñar las ciudades en las que viven, para algunos, un modo de vida. Pero en cualquier caso, conviene diferenciar estos tres ámbitos para entender lo que realmente representan y sus límites, no vaya a ser que los buenos sentimientos y las palabras que realmente significan cosas vayan a acabar vaciándose y defraudándonos.

Compartir como servicio comercial = Sharing Economy

El boom de la «sharing economy» ha sido un nuevo boom puntocom. Hacer posible que la gente «comparta» objetos y servicios a través de una plataforma se ha convertido en una fórmula estándar para inversores y cientos de start-ups se presentan como el «nuevo Uber». Al tiempo una crítica básica emerge cada vez más: los usuarios comparten pero los que reparten una parte sustancial del beneficio generado son los dueños -creadores e inversores- de la plataforma. Nuevos modelos empresariales, como Sensorica o Enspiral proponen formas alternativas de reparto. Pero a las finales ¿de que estamos hablando?

  • compartiendo en peer byConsumo colaborativo. Se llama consumo colaborativo a un conjunto de prácticas que sustituyen o desarrollan servicios para una comunidad, territorio o colectivo mediante sistemas que les permiten compartir diferentes recursos. Entre ellos, una plataforma web o una app, establece los procedimientos y las formas de hacerlo centralizando en torno suyo a los participantes.

    • Co-consumo (consumo compartido). Vecinos comparten con vecinos objetos y bienes de consumo duradero que «no merece la pena comprar». El modelo más conocido para establecer este tipo de redes sería «Peer by»
    • Car-sharing. Clubes y empresas que alquilan coches por horas y kilometraje a una red de usuarios «asociada» que paga una pequeña cuota mensual. Originalmente algunos miembros de la red compartían sus propios coches con otros que no tenían uno en propiedad, pero el escalado del modelo, especialmente al aparecer empresas gigantescas como «ZipCar» llevó a que las flotas fueran propiedad de la empresa. Lo original del modelo consiste en ofrecer una alternativa al uso regular y profesional del coche, frente a las empresas tradicionales de alquiler centradas en su uso puntual y turístico. Por otro lado, recientemente Audi ha comenzado a ofrecer a sus compradores preparar sus nuevos coches para micro-car-sharing en su catálogo, lo que parece indicar un futuro donde la «adaptación para ser compartido» será una de las opciones a elegir entre las opciones de cada modelo en otras marcas.

      En algunos subsectores, como las autocaravanas, se mantiene el papel original de las plataformas, que como «Je Loué mon Camping Car» median con una comisión entre los propietarios de caravanas y los que quieren alquilárselas para unas vacaciones.

    • uberRide sharing (viajes de coste compartido). Empresas como «Blablacar» ponen en contacto a viajeros permitiéndoles compartir vehículos y costes de viaje. Una variante sobre este modelo es el polémico «Uber», percibido por los taxistas como una forma de competencia no regulada.
    • Couch Surfing. En español «servicios de hospitalidad». Originalmente redes de particulares que ofrecían gratuitamente alojamiento en sus casas como «Pasporta Servo», nacido veinte años antes de que existiera la web. Al convertirse en modelo comercial de la mano de plataformas como «Airbnb» o «Knok», han evolucionado a servicios globales online de alquiler de habitaciones o apartamentos entre particulares. Algunas plataformas como «WWOOF» se han especializado en el intercambio de trabajo por alojamiento.
    • eat withCo-dinning. Plataformas que permiten que cocineros profesionales o aficionados organicen cenas y comidas temáticas en domicilios particulares o txokos -nunca restaurantes- por un precio establecido. Existen varias empresas y muchos clubs con modelos muy similares, un ejemplo podría ser «Eat with».
    • Co-living. Un modelo que empezó, al principio no de forma comercial, cuando al «compartir piso» de toda la vida se le sumaron dinámicas, actividades y proyectos como parte de la oferta de búsqueda de compañeros, como en el ejemplo de «Rainbow Mansion». Pronto se convirtió en una nueva forma de negocio inmobiliario en la que a través deredes como «Embassy Network», quien tiene alquilada una habitación en un coliving disfruta de un «derecho de uso» en otras casas de la red, utilizando una plataforma online para hacer reservas y anunciar sus estadías.
  • coworkingProducción colaborativa. Los servicios de producción colaborativa permiten compartir espacios, herramientas y habilidades de personas y pequeñas organizaciones en el desarrollo de productos, servicios u obras artísticas comerciales.
    • Co-working. Lo más básico: compartir el espacio de trabajo. Como otros servicios empezó siendo una forma espontánea de colaboración entre freelancers -que ganaban un entorno y relaciones- y empresas que optimizaban el uso del espacio de oficinas y ganaban relaciones. Pronto dio el salto a negocio inmobiliario: aparecieron por todos lados inversores que adecuaron espacios de trabajo para compartir y añadieron dinamización para facilitar el networking e incluso, en algunos casos, ayuda a la incubación de ideas de negocio.
    • Co-diseño y co-creación. Plataformas como «Sensorica» crean espacios y dotan de herramientas para la discusión y el diseño industrial a distintos profesionales que colaboran en el diseño y desarrollo de un producto y finalmente participan de los resultados de su venta. Un formato similar ha sido explorado por músicos y otros artistas, con plataformas como «RedPanal».
    • kickstarterCo-financiación. Seguramente la faceta más transformadora de la «sharing economy». Si «Kiva» permitió a miles de personas financiar microemprendimientos en zonas de pobreza con unos costes de gestión mínimos, «Kickstarter» permitió obtener financiación a proyectos de economía directa sin que los promotores se vieran abocados a ceder propiedad. De hecho, el modelo «crowdfunding» convierte la compra por adelantado y el apoyo simbólico en una alternativa a la financiación propiamente dicha mediante inversión de capital o préstamo.

Compartir como modelo de ciudad = Sharing Cities

car sharingComo hemos visto, buena parte de estos servicios nacieron de grupos de ciudadanos con una genuina voluntad de compartir. Cuando los modelos estaban ya consolidados se convirtieron o fueron adoptados por empresas. ¿Pero esa era la evolución necesaria? Para muchos se trata de una pregunta legítima que coincide en el tiempo con la crítica del modelo «smart city», entendido por muchos como el modelo corporativo y controlador de ciudad. De esa conversación nacerá el emergente concepto de «sharing city». Se trata de aplicar a la ciudad, lo aprendido de la «sharing economy» para conseguir mayor bienestar con un uso más eficiente de los recursos públicos sobre el trabajo conjunto de grupos ciudadanos, empresas y administraciones locales.

  • Transporte compartido. La integración del car-sharing y el alquiler de bicicletas en la red de transportes públicos, siguiendo el modelo de Bremen, empieza a extenderse tanto por EEUU como por Europa.
  • La administración como plataforma ciudadana. Compartir servicios y bienes de consumo permite un uso más eficiente de los recursos y por tanto reduce la basura y sus costes de tratamiento y gestión. Eso es lo que pensó «Zero Waste», la empresa de tratamiento de residuos del Gobierno de Australia del Sur, y por ello lanzó «Share and Save». Se trata de una plataforma web en código abierto que lista y geoposiciona todas las actividades e intercambios ciudadanos orientados a compartir todo tipo de cosas.
  • guifi netServicios e infraestructuras distribuidas. Se trata de movimientos que hacen realidad la posibilidad de generar abundancia a través de la participación y la colaboración ciudadana en redes distribuidas. Han demostrado su capacidad en temas tan aparentemente difíciles y costosos como la generación de una infraestructura ciudadana libre de telecomunicaciones -modelo guifi.net– o la energía renovable –somenergia.coop– donde están surgiendo modelos y alternativas tecnológicas de producción distribuida.
  • El nuevo comunal urbano. Con la crisis económica muchos ayuntamientos cedieron espacio a grupos autogestionados y abiertos de ciudadanos para todo tipo de actividades sociales que se incorporaron a la oferta pública. Se trata de un nuevo «comunal» urbano de espacios y servicios que va cobrando protagonismo no solo en las ofertas lúdico-educativas -como los huertos urbanos– sino también sirven de base a nuevos sistemas municipales de co-gestión ciudadana como el acompañamiento de mayores con voluntarios, etc.

Compartir como modo de vida = Comunitarismo

Poner el compartir en el centro de la propia vida y no solo de los negocios o las formas de hacer ciudad, ha sido desde la Antigüedad el objetivo del movimiento comunitarista y el foco de su experiencia.

  • creando una vida juntosComunidades intencionales. Siendo el significado de «comunidad» tan distinto según el contexto cultural e ideológico de quien lo use, el concepto de «comunidad intencional», nacido en EEUU, tiene un cierto sesgo que hace difícil su comprensión fuera de la cultura anglosajona. Generalmente se utiliza para aquellos grupos que, normalmente alimentados por una ideología social o religiosa común, y movidos por el deseo de vivir bajo unos «community standards» determinados, deciden construir juntos un pueblo, habitar un mismo vecindario o compartir una casa. Esto no quiere decir casi nunca que compartan la propiedad de las viviendas más que temporalmente y solo en muy raras ocasiones que trabajen juntos en una cooperativa o en empresas de propiedad común. El centro de la idea de «comunidad intencional» está en los «community standards», los valores y reglas de conviviencia compartidas en un determinado lugar. Los creadores de este tipo de comunidades las crean para vivir de acuerdo a ellas y normalmente la parte más importante de la fundación es el diseño entre los fundadores del juego de normas, prácticas de buena vecindad y los sistemas de toma de decisión que usarán en su convivencia. Por eso resulta más claro separar las «comunidades intencionales» de las comunidades de economía compartida.
    • rawnsley ecoaldea australiaCo-housing. Término en inglés que describe comunidades con servicios e instalaciones compartidas entre propietarios de viviendas. Influidas por las ideas del teórico socialdemócrata alemán August Bebel, desde comienzos del siglo XX una parte de la vivienda social y las cooperativas de vivienda en Alemania, Austria, Holanda y otros países europeos comienzan a incorporar servicios comunes: cocina, comedor, kindergarden, lavandería, etc.- como forma de fomentar la interacción y el compromiso entre sus miembros en el tiempo. El modelo perdurará hasta nuestros días, se extenderá a EEUU (donde tomará su nombre actual) y dará forma a edificios de vecinos diseñados exprofeso para desarrollar una vida social comunitaria propia.
    • ecoaldea en inglaterraEcoaldeas. Término que cuajó en los noventa para señalar urbanizaciones fundadas sobre unos «community standards» cuyo objetivo es reducir al mínimo el impacto medioambiental del vecindario. Las ecoaldeas se crean a partir de versiones más o menos sofisticadas de una promotora cooperativa de vivienda, comprándose en conjunto las tierras por el grupo promotor, y loteándose después entre los miembros, normalmente tras construir una cierta cantidas de infraestructuras básicas.
    • Ciudades y pueblos temáticos. Más allá de las ecoaldeas, pueblos reconstruidos o recuperados, nuevos asentamientos e incluso ciudades «experimentales» como la famosa «Auroville» en India o «Celebration», el pueblo creado por la Disney dentro de su iniciativa «Experimental Prototype Community of Tomorrow» (EPCOT), funcionan bajo un modelo similar que mezcla propiedad privada con una rigurosa «constitución interna» que persigue mantener la continuidad e integridad de una experiencia comunitaria determinada.
  • Comunidades igualitarias. Se llaman comunidades igualitarias a aquellas que ponen en común los recursos que la sostienen, empezando por la tierra, las instalaciones y el producto del trabajo de sus miembros. La distribución se realiza conjuntamente en función de las necesidades de cada uno de los miembros. Se rigen en su mayoría por sistemas de toma de decisión basados en el consenso.
    • villa locomunaComunidades de ingresos compartidos. Se trata de comunidades que comparten la propiedad de una vivienda -normalmente una casa grande, un edificio o un conjunto de pequeños edificios- en la que los miembros entregan sus ingresos a un fondo común. Aunque este tipo de comunidades nacen de forma estable en el Israel de los setenta, se extienden pronto por Alemania y los países nórdicos. Sus miembros no solo buscan una vida comunitaria sino mutualizar de forma completa los riesgos vitales y crear redes fuertes de solidaridad. El modelo se extendió en EEUU con la crisis inmobiliaria cuando grupos de jóvenes pudieron comprar edificios a bajo coste y establecerse en ellos.
    • Nieder KaufungenComunidades productivas. Se trata de comunidades igualitarias que no solo comparten sus ingresos, sino que también producen juntos. Son el producto de la idea igualitaria europea según la cual el centro de la sociedad y por tanto de los problemas sociales está en la producción y en la forma en la que se produce. Por eso, la idea de producir juntos -que implica «aprender juntos»- bajo una estructura de responsabilidades compartidas, distribuyendo el resultado según las necesidades de cada uno, es el elemento común del modelo comunitarista, el que siguieron las colonias igualitarias del XIX, el kibbutz israelí y las grandes redes de comunidades igualitarias europeas y americanas de hoy.
      • hilado para las redes en Twin OaksComunidades agrarias. El modelo más extendido tanto en Alemania y Austria como en el mundo francófono y EEUU. Se trata de asentamientos agrarios que aunque hayan desarrollado industria y servicios, como la famosa comunidad de Twin Oaks en Virginia o Nieder Kaufungen en Alemania, siguen teniendo un fuerte componente agrícola y su vida, productos y relación con el entorno está marcada por la localización fuera de las grandes ciudades.
      • Comunidades urbanas. Nacen a principios del siglo XXI asociadas al desarrollo del cooperativismo de nuevos servicios tecnológicos y a la idea de filé, primero en el mundo hispanoparlante y luego en EEUU. En ambos lugares se trata de grupos nacidos de la conversación en Internet. Producen servicios y productos con alto valor añadido ligados a la economía verde, la economía directa o la producción p2p. Su modelo social a largo plazo se enfoca a impulsar redes transnacionales más amplias con otras comunidades igualitarias agrarias y urbanas, pero también con cooperativas y pequeños emprendimientos, para todos juntos desarrollar sistemas autónomos de protección social para sus miembros.

Conclusión

Compartir es uno de los valores en alza del mundo que está saliendo de la crisis. Informa los nuevos modelos de negocio y de ciudad, pero también las nuevas formas de vida y los objetivos de los pequeños grupos y modelos alternativos alrededor de los cuales se catalizan las nuevas ideas y maneras de hacer. Pero en cualquier caso, conviene tener claro cuales son las posibilidades y los ámbitos de cada una de estas facetas. No vaya a ser que erosionemos el significado de la palabra y con ella la confianza y la esperanza que hoy transmite.

«Diccionario básico de la «Sharing Economy», las «Sharing Cities» y el comunitarismo» recibió 15 desde que se publicó el Jueves 8 de Enero de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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