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Dios-Estado, nosotros, yo

La dificultad para pensar desde cualquier “nosotros” es una nueva muestra de los peligros de la protestantización de la cultura mediterránea.

El debate abierto por el post en el que argumentaba por qué ya no publico en inglés ni comento la agenda cool, me dejó pensando.

El debaté se extendió a partir de un comentario de Pere preguntándose por qué Javier Cañada habría abandonado el español y adoptado el inglés en su blog. Para mi aquello no tenía mucha relación con el post: Javier querría interactuar en una red profesional anglófona y lógicamente, cuando uno entra en una red conversacional lo primero que tiene que hacer es adoptar su idioma. No hay debate. Son opciones personales y profesionales. Nada que ver con lo que el post planteaba.

La cuestión en el post era otra: qué estrategia lingüística ha de tomar una red, un debate,
para no disolverse en la agenda pública anglo
1. Es decir, no se trataba de ver en qué lengua yo, David de Ugarte, o cualquiera de ustedes individualmente han de escribir sus posts para atender a sus fines particulares. No se trata de qué estrategia ha de tomar un estado para promover el uso internacional de su/s lengua/s oficial/es.

La opción de un individuo es estar en una red o en otra. Los individuos no tenemos estrategias lingüísticas. Nuestras estrategias políticas o profesionales pasan por unirnos al debate y la vida social de tal o cual red o -más raramente- intentar dar lugar a una. En cualquier caso, la lengua nos viene dada.

Sin embargo existe otro ámbito donde la estrategia lingüística es relevante. Muchos nosotros diferentes, identidades, comunidades, empresas o sectores que mantienen una agenda de temas en debate propia, que quieren seguir manteniéndola, que se articulan como red en un idioma determinado y que en función del idioma que elijan para proyectarse tomaran un rol u otro a nivel global y en cada lugar.

Lo que me hace reflexionar es que se entienda que un estado promueva una lengua con naturalidad y de ahí… se salte directamente a la elección individual de red, pero no se entienda que las redes, las comunidades reales de personas, tengan estrategias propias hacia su exterior.

Y me preocupa. Creo que tiene que ver con la protestantización de nuestra cultura. En las teologías católica y sunní que han dado forma a las tradiciones culturales mediterráneas, entre Dios (o el estado) y los individuos existía un ámbito diferente y propio, lo social, la comunidad que de un modo u otro siempre estuvo presente. Por eso en nuestro mundo cultural no existen propiamente individuos, somos personas, definidos y desarrollados en red.

La Teología protestante es otra cosa: la relación es directa, no mediada… Está Diós (o el estado) y por otro lado el individuo pequeño, solitario frente a su grandeza. La lógica protestante no piensa en red o en todo caso piensa la red como algo inerte, como un producto de la interacción entre individuos, no como un terreno previo, necesario y a su vez alimentado por la interacción. Por eso en esos parámetros (anglos por cierto) es tan difícil distinguir entre participación e interacción.

El problema de ese enfoque es que con él resulta más fácil adjudicar una estrategia, una voluntad a una comunidad imaginada (los hispanoparlantes, los españoles, los latinoamericanos…) que a una comunidad real de personas en la que conozco los nombres de cada uno (mi red, mis redes).

Y sin embargo, las estrategias colectivas que sirvan a las personas tendrán por sujeto a redes reales de personas reales. Pensar en red es pensar desde una comunidad concreta, no desde identidades imaginarias, no desde el lugar del estado ni tampoco disolviendo lo político (o lo social) en un conjunto de elecciones individuales descoordinadas2.


Notas al post

1. Porque el hecho es que, a diferencia de lo que los anglófilos peroran, colgarse del nodo informativo-discursivo anglo no supone globalizarse, sino subsumirse en una agenda ajena.

Allá, fuera de nuestro campo lingüístico, la mayoría de los debates, la mayoría de las redes, no se articulan en inglés sino en un mosaico diverso de lenguas que el inglés no interconecta porque la anglosfera y en general el anglomundo, no se molesta en traducir y aún menos en retransmitir lo que dicen a otras esferas lingüísticas.

La trampa de invitar a los demás a emitir en inglés reside en que lo que será retransmitido, en todo caso, serán tus aportes a su agenda (y casi siempre como caso particular que ilumine su visión general) pero no tu propia agenda. Las respuestas a sus preguntas, no las preguntas mismas.

2. Lo que, si se piensa bien, viene a ser lo que propugna Creative Commons: poner coto al monopolio llamado propiedad intelectual mediante el uso de licencias más o menos restrictivas, sin necesidad de cambiar nada más allá de los permisos de uso que otorguemos a nuestras propias obras. En sentido opuesto el Movimiento por la Devolución pretende una reforma legal… a todas luces más práctica.

«Dios-Estado, nosotros, yo» recibió 0 desde que se publicó el Jueves 21 de Agosto de 2008 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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