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El asesino del gaucho – Capítulo 10

El comisario Castro y su equipo examinaban la casa de Felisberto Hernández en busca de pruebas. Felisberto, después de pasar por el hospital, ya estaba mucho mejor de lo suyo.

-¿Por donde salió? – preguntó el comisario
-¿Y no lo ve, comisario? -respondió Felisberto- ese loco cerró con maderos las puertas y las ventanas tienen rejas. Cuando encontré el hacha pude romper los maderos y…
-Pregunto por dónde salió el sospechoso
-Por el fondo
-¿Por el fondo? ¿Con esos rollos de espino que hay en los muros de separación?
-Mis vecinas son algo paranoicas…
-Hemos examinado los rollos de espino y no hay rastro alguno, comisario – aclaró Carmencita
-No es posible… nadie puede saltar esos muros sin rajarse alguna parte del cuerpo- pensó Castro en voz alta- al encerrarle a usted, se encerró a sí mismo ¿cómo carajo salió?
-¿Qué es eso? – preguntó Carmencita
-Estee, una mala hierba – dijo Felisberto
-No, quiero decir tras la mala hierba
-Y, una pared
-Hay una puerta tapiada ¿que hay al otro lado? no es una simple pared si se mira desde acá, esa pared pertenece a un galpón
-Es interesante – dijo Felisberto – pero siempre he sido un gran defensor de la propiedad privada y la intimidad de mis vecinos, como comprenderán…

Pero Carmencita ya corría hacia la pared del fondo y retiraba el enorme arbusto parásito de un mantotazo.

-Esta mala hierba no está agarrada a la tierra, y la tierra acá está removida -dijo la agente mientras los demás corrían hacia ella

Bajo la tierra había unos maderos y debajo, una puerta de chapa cerrada con un candado.

-Acá lo tenemos, ¡es su vía de escape! – gritó eufórico Kowalsky
-Ay Dios – se lamentó Felisberto, sentándose en el suelo – ese loco ha estado entrando en mi casa a su antojo, observándome mientras dormía, abriendo la heladera, tomando mate…
-Ta ta ta, señor Hernández – le traquilizó el comisario – no tenemos datos suficientes aún sobre el tipo. Y disculpe que le diga pero… si hubiera tenido el jardín más prolijito, esto no hubiera pasado
-Abierta -dijo Carmencita después de propinar un golpe al candado que hubiera matado a Hulk
-Carmen, ¿le he ordenado acaso que abriera la puerta? Dele dele, abra, ya que estamos

La puerta daba acceso a unas escaleras llenas de hongos que terminaban en un pozo oscuro

-¿Quién baja primero?
-Según los estatutos, comisario – dijo Kowalsky- el agente de mayor rango, o sea usted, debe asumir la…
-¡Al carajo los estatutuos! ¡baja usted primero! ¡Por hablar!

Continuará…

«El asesino del gaucho – Capítulo 10» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 6 de Agosto de 2011 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

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