LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

El asesino del gaucho – Capítulo 12

Felisberto agradeció a los dioses que Carmencita se quedara a dormir, por tenerla cerca y también porque él, para que negarlo, no tenía coraje, ni revolver y además necesitaba una mujer que le dijera lo que hacer.

Chivito, desde que había sufrido la intoxicación, no era el mismo. Se quedaba mirando el limonero durante horas, con la cabeza ladeada, se negaba a dormir fuera y había empezado a dividir la comida en cuatro cuartos y a masticarla cuidadosamente, escupiendo los huesos y cartílagos que encontraba.

También agradeció Felisberto que su amigo analista le hubiera regalado su viejo diván cuando lo cambió. Agradeció, para empezar, conocer a uno de los pocos psicoanalistas que había en Montevideo. El diván en esta noche de terrores le vino divino, pues Carmencita se negó a dormir en su cama, estaba «de servicio y no de piyama party», dijo. Así que la solución fue que Felisberto durmiera en el diván y Carmencita en el sofá.

El inconveniente, si se le puede llamar así a algo relacionado con la bella Carmencita, es que esta amaneció a las 6 y se puso a preparar un gran desayuno.

-Si me quedo acá, Felisberto, al menos vamos a aprovechar el tiempo. Estoy segura de que sabés algo, aunque vos ni siquiera sabés que lo sabés. El asesino tiene algo con vos y tenemos que averiguar qué es
-Estee yo… a las ordenes… agente. Pero aviso que a estas horas mi cerebro está medio caído
-Estoy acá para ayudarte, Felisberto. Recuerda que soy psicóloga
-Yo solo creo en Lacan, Carmencita… y en vos ¿¿como no??
-Bien. Tengo la teoría de que el asesino no se fijó en vos cuando supo que habías descubierto el primer cadáver, sino que te conoce de antes,
-No olvidemos, linda, que hay dos locos sueltos. El asesino y el que me visitó.
-Yo no estoy tan segura de eso
-«Voy a terminar con esto. Voy a matar a ese asesino de gauchos» eso fue lo que me dijo
-Puede ser un caso de doble personalidad. Pucha, siempre soñé con un caso de doble personalidad ¿sabés? desde que estaba en la universidad…
-Y, los sueños son como los cortes de la vaca. Hay gustos para todos
-¿Recuerdas haber conocido a alguien que te pareciera extraño, perturbado, un potencial asesino?
-Sí, el hombre que me secuestró
-Quiero decir antes
-En este paisito ¿como se te ocurre? En el exterior capaz
-¿Cuando estuviste en el exterior?
-Jamás
-Felisberto, no estás cooperando
-Es este olor… debe haber algo pudriendo. Voy a botar la basura, ¿ta?
-Ta. Andate que te ayudo

Mientras caminaban hacia el contenedor, Felisberto pensaba que lindo sería sacar cada día la basura con Carmencita, a pesar de su interés por los asesinos de doble personalidad.

Al llegar, suspiró pisando la palanca para abrir el contenedor, disfrutando de lo romántico de la situación, y se quedó petrificado. A continuación dejó caer la tapa y dijo:

-Lo siento Carmencita, pero mi secuestrador no es el asesino
-¿Y por qué? ¿A ver?
-Porque está acá dentro, en el contenedor
-¿Muerto?
-Remuerto


Continuará…

«El asesino del gaucho – Capítulo 12» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 17 de Septiembre de 2011 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.