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El banquero que se enfrentó a las reglas

Hijo de un director de escuela, aprendiz de bancario, gestor en tiempo de guerra, planificador tras el boom económico taiwanés y empresario exitoso cuando volvió a empezar de cero a los cuarenta. La vida de Ing Chang-ki es un resumen en primera persona del siglo XX en Asia que no podría entenderse sin su pasión intelectual.

boda ing 1938Ing Chang-ki nació en Cixi en 1914, una época atribulada para hacerlo en China. Hijo del director de la escuela local, creció en Ningbo, hoy a media hora en avión de Shanghai, pero a dos días para el joven que llega a la capital en un vapor en la primavera de 1932. Allí le espera el señor Chen Runshui, un amigo de su tío que dirige un banco y que le ha ofrecido una oportunidad como aprendiz. Su tío había preguntado cuando el muchacho le había pedido que mediara para conseguirle el trabajo: «no fuiste a la universidad, ¿cómo vas a ayudarle en el banco? ¿con el ábaco?». Ing le responde: «aprenderé haciendo, no es difícil».

Y supera las expectativas. Ing se queda después de la hora de cierre día tras día, aprende a manejar los ábacos de 32 filas, estudia contabilidad de costes -una tecnología nueva llevada por los financieros ingleses- pregunta a los clientes por la estructura de sus negocios… en menos de un año está cerrando los balances mensuales en tiempo récord. Runshui le asciende y pasa a dirigir la contabilidad de la sucursal porteña. Tiene tan solo 20 años. La vida va tomando forma en el convulso ambiente asiático de los treinta. Ing planea casarse con su novia, pero está a la espera de un ascenso. Se ha postulado a la dirección del banco en Fujian. Estamos en 1937. Estalla la segunda guerra chino-japonesa. El ejército japonés ocupará Shanghai. Columnas y algunos barcos de refugiados huyen hacia el Sur cargando lo que pueden. Shanghai se convierte en una ciudad sometida a la ley marcial en la que la continuidad de la vida comercial parece imposible. Pero el ejército japonés es detenido en la vecina Fujian, donde solo ocupa algunas de las ciudades costeras principales. En mitad del caos llega un telegrama: «ascenso concedido».

ing de noviosA partir de ahí la carrera de Ing se confunde con los intentos por mantener un sistema financiero chino mínimamente funcional. China, ocupada en su parte más rica, está profundamente dividida entre comunistas y nacionalistas. La economía está destrozada y el horizonte de la derrota japonesa por los americanos no acaba de despejar el futuro. El 1 de septiembre de 1945 Taiwan es reconquistado por el ejército republicano chino. Tres meses después Ing llega a Taiwan para unirse al consejo de expertos que pondrá en marcha el Banco Central.

Taiwan

ing financieroPero en 1946 estalla la guerra civil, y en 1947 Mao proclama la República Popular. Los comunistas se hacen con el poder. Dos millones de refugiados llegan a la isla junto con el gobierno. De 1946 a 1963 el Banco de Taiwan será una de las principales herramientas de la reconstrucción económica de lo que queda de la China republicana, e Ing uno de los padres de la reforma monetaria y la planificación orientativa que pondrá el aparato económico de la isla sobre sus pies. Sin embargo, bajo la amenaza de invasión continental permanente y con el sello de la «provisionalidad», la ley marcial y las violaciones de los derechos humanos se harán moneda corriente bajo el nuevo régimen de partido único de Chiang Kai-shek. Cuando ofrecen a Ing ser gobernador del banco central, lo rechaza. El cargo está condicionado a tomar el carné del partido de gobierno. Y el rechazo no sienta bien en los círculos de poder de la época. Su maestro, Runshui, le transmite su preocupación y le recuerda que el que le han ofrecido es seguramente el puesto más codiciado de la isla, el que habría de ser el punto máximo de su carrera. Ing le responde parcamente: «tengo mis propios criterios sobre las cosas humanas».

Pero es consciente de que ya no podrá jugar un papel importante en el diseño del sistema financiero al que ha dedicado su vida. La política lo toca todo y él es ahora sospechoso de desafecto. No importa. Se reinventará. Estamos en 1963 y la economía taiwanesa empieza a despertar.

Una nueva vida

ing jugando al goIng deja definitivamente el banco y es contratado por una empresa atunera como gerente. Consigue acceder a los primeros créditos del Banco Mundial y comenzar la pesca industrial en alta mar. Con la empresa en despegue convencerá a los propietarios para financiar y crear una empresa lanera de la que él será copropietario y administrador.

Tiene una visión: los laneros se convertirán pronto en los reyes del nylon e Ing cree que de ahí surgirán los negocios del futuro. Acierta. Compra una pequeña factoría de sosa caústica que acabará produciendo el cloro que demande la nueva industria de los plásticos. En unos años se convertirá en el principal empresario taiwanés de los sectores textil y químico… lo que le llevará a crear un nuevo conglomerado financiero y convertirse en una de las grandes fortunas de la isla.

La discreta pasión de un banquero

Ing había aprendido a jugar al Go con ocho años y era su verdadera pasión. Sus contemporáneos le consideraban un erudito de la historia del juego sobre el que había escrito varios tratados y al que presentaba como «la quintaesencia de la cultura china». Solía decir que el mundo de la empresa le había llevado el 20% de su tiempo de trabajo y que al juego le había dado el 80% restante.

Pero Ing aplicó al juego no solo su tiempo y su capacidad de estudio, sino también el espíritu decidido que había demostrado en la banca y los negocios. Desde que se estableció en Taiwan comenzó sus esfuerzos por darlo a conocer y revivificarlo, no solo en China continental -donde la Revolución Cultural le haría pasar un momento difícil– sino en Europa y EEUU, donde no acaba de instalarse.

Se dio cuenta pronto de tres cosas que había que cambiar para lograrlo:

  1. piedras ingEl material clásico del juego es caro. En el Go, la sensación de las piedras, su sonido contra la madera, hace parte de la experiencia del juego (como nos recuerda la literatura desde «Genji Monogatari» a Kabawata). Las piezas de plástico y los tableros magnéticos no sirven realmente para transmitir el juego. Así que Ing diseñó y produjo tableros de madera de ciprés, piedras de plástico con una bolita de metal en su interior y relojes: equipamiento Ing, todo lo necesario para organizar torneos producido a bajo coste.
  2. Las reglas japonesas, que crecieron desde las seis clásicas hasta 16 en el siglo XX, aportan menos de lo que cuestan en complejidad a las personas que se acercan al juego. Así que durante más de veinte años estudiará la evolución de las reglas y los sistemas de juego en China y Japón para finalmente proponer un conjunto de reglas sencillas y fácilmente comprensibles desde los seis años: las reglas Ing.
  3. Finalmente se dio cuenta de que el futuro del Go iba a estar influido por el desarrollo tecnológico.

    Convenció al presidente de Acer para cofinanciar el primer torneo de Go entre computadoras, el premio Ing, como una forma de llevarlo a un lugar hasta entonces monopolizado por el ajedrez. Creó además una «carrera social», el «reto Ing», instituyendo un premio de 1,6 millones de dólares para el primer programa que ganara a un jugador amateur de buen nivel.

    Apostó por el primer curso abierto online y señaló que el nombre mismo del juego en Occidente no ayudaba a su expansión -basta buscar «go» en un buscador en Internet para entender por qué- así que propuso la grafía «Goe»

ing con esposa ya mayoresY para que las propuestas no fueran solo declaraciones estableció toda una estructura de donaciones que finalmente acabaría consolidando una fundación en 1983. A través de ella mandaría miles de juegos de tablero, piedras y relojes por Europa, EEUU y Asia, pagaría centenares de torneos amateurs y becas y establecería escuelas e instituciones en Shanghai o San Francisco. Entre otras muchas actividades, en 1984 crearía el primer campeonato mundial juvenil, en 1988 la Copa Mundial Ing -el primer torneo profesional global junto con la copa Fujitsu– y en 1991 el primer torneo profesional norteamericano.

Pero Ing no fue solo un mecenas generoso capaz de pensar a nivel global. También supo «meterse en líos» por lo que consideraba justo.

El caso Rui Naiwei

Rui Nai WeiRui Naiwei es la mejor jugadora del mundo, y posiblemente haya sido en algún momento el mejor jugador del mundo. El 1989 sus simpatías -en algún momento se habló de participación- en el movimiento democrático de Tiananmen, le obligaron a dejar China precipitadamente después de haber ganado al mejor jugador de China del momento. Marchó a Japón, donde fue discípula del mítico Go Seigen. Pero en Japón la diferencia de nivel, a su favor, con las mejores jugadoras profesionales, llevó a que se les prohibiera jugar con ella… y los varones no se atrevían. Así que al veto político chino se sumó el veto de facto del Go profesional japonés.

Ing le invitó en 1992 a la «Copa Mundial Ing» aun a sabiendas de que le costaría sufrir el veto chino a sus torneos, además de poner algunas de sus inversiones en el continente en mala situación. Neiwei perdió en una semifinal memorable contra Otake Hideo, el último discípulo de nuestro admirado Minoru Kitani, pero gracias a la oportunidad de Ing reabriría una carrera que le llevaría a convertirse en la primera mujer en ganar uno de los grandes títulos profesionales, el Kuksu.

Un balance

matrimonio ing en los 90Ing murió en 1997. Diecisiete años después, las páginas de la federación americana de Go que le citaban han desaparecido casi en su totalidad y la grafía «goe» no se usa ya casi. Acabado el impulso del creador y reducidas las campañas de su fundación a las dimensiones habituales de este tipo de instituciones, solo unas cuantas decenas de torneos europeos y californianos siguen rigiéndole por sus normas.

Sin embargo sería pobre reducir su legado a unos centenares de miles más de jugadores o al éxito democratizador de los equipamientos low-cost que regaló por medio mundo. Ing dio batalla contra las reglas establecidas del Go, no solo contra las reglas formales del juego, sino sobre todo contra su «encerramiento» nacionalista y sus estructuras anticuadas. Sin su impulso, difícilmente tendría hoy el ímpetu que tiene fuera de Asia y los grandes torneos internacionales habrían tardado muchas décadas en configurarse como la principal referencia. Como supo ver antes que nadie y apoyó con decisión, el Go encontró su espacio en Internet y se extendió por Estados Unidos y los antiguos países del bloque soviético.

Ing Chang-ki fue el gran globalizador del Go. Pero sobre todo fue un hombre tranquilo y cercano que supo reinventarse tres veces: como banquero central tras haber sido banquero, como empresario tras dejar el estado y como uno de los primeros mecenas globales tras dejar la empresa. Ing era de esos jugadores que sabía mirar el tablero con ojos nuevos cuando tocaba, y disfrutar de cada partida renovada con la pasión de un niño y la profundidad de un erudito.

«El banquero que se enfrentó a las reglas» recibió 3 desde que se publicó el martes 11 de febrero de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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