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El camino

El nacimiento del Camino formó parte de una apuesta política tan atrevida como innovadora: construir relatos que transformaran la realidad más allá de lo que entonces estaba al alcance de ningún estado. «Camino» además significaba espacios y retornos: transformaciones físicas y contagios ideológicos mucho más allá del reino astur. La Europa en la que pensamos cuando hablamos de «valores europeos» no es, salvo para estatistas extremos, la de Aquisgrán, sino la de la primera gran red medieval de ciudades, hospederías y viajeros movidos por ideas.

Prácticas en las Indias

caminos de santiago
Habiendo crecido en España es difícil no haber estado en contacto con el mito cristiano del origen del Camino de Santiago. Tal y como cuenta el Código Calixtino:

Después de que Herodes dio muerte a Santiago Apóstol en Jerusalem, sus discípulos se hicieron con los restos del cuerpo descuartizado y la cabeza y lo trasladaron vía marítima y fluvial hasta Iria Flavia (Padrón). Desde allí, sus discípulos buscaron un buen lugar donde dar sepultura al Cuerpo Santo y necesariamente tuvieron que pasar por tierras de una poderosa mujer, que ha pasado a la historia con el nombre de Reina Lupa. Según la leyenda recogida en el Códice Calixtino, que relata la llegada del cuerpo del Apóstol a Santiago, la reina Lupa (loba), era una aliada de los romanos que vivía en un castro muy próximo al Pico Sacro, sobre cuyas tierras gobernaba. Los discípulos del Apóstol le pidieron a la mujer un carro y bueyes para poder transportar el cuerpo y un lugar donde darle sepultura, pero lo que la perversa reina hizo fue ofrecerles unos enormes toros salvajes que a buen seguro acabarían con ellos. Efectivamente, los toros los atacaron, pero cuando estaban a punto de morir, los hombres se arrodillaron y comenzaron a rezar. Debido a ello, los toros se amansaron. Viendo este milagro, la reina Lupa decidió convertirse al cristianismo y ofrecerles como lugar de enterramiento el «campo de las estrellas», donde nueve siglos después sería «recuperado» el cuerpo de Santiago Apóstol.

Evidentemente es una leyenda piadosa, aunque como tantas historias medievales, recoja elementos de relatos paganos anteriores: La reina Lupa nos trae ecos de la leyenda del lobo y la Osa, los toros nos recuerdan al mito mitraico y las abundantes referencias a las ocas en la topología y simbología del camino apuntan a otros reciclajes narrativos de origen celta. Pero lo cierto es que hoy los historiadores nos cuentan que es muy probable que quien ocupe el sarcófago atribuido al apóstol sea el famoso Prisciliano, cabeza de uno de los primeros movimientos cristianos en el Noroeste peninsular y primer hereje ajusticiado por orden de la Iglesia Católica.

Pero lo más sugestivo del origen del Camino de Santiago seguramente esté más cerca de la política y la estrategia que de la literatura o la historia de las religiones en Europa.

El camino de Santiago contado a consultores

mapa ibericoAlfonso II el Casto fue un notable político: convirtió Oviedo en algo mínimamente comparable a una capital y recuperó en ella los simbolismos visigodos en el ritual monárquico para dar a entender su continuidad histórica con la corte toledana, legitimando «hacia atrás» la monarquía asturiana.

Y lo que es más importante, la proyectó hacia el futuro creando la idea de «Reconquista», una ideología de largo aliento que demostraría una notable capacidad de enganche entre las poblaciones cristianas.

Alfonso II el CastoEsta mirada sobre Alfonso II como ideólogo es seguramente la clave para entender el nacimiento del Camino. Sus triunfos militares -el origen de la posterior Castilla- no deben engañarnos y es seguro que no le engañaban a él en cuanto a la debilidad de fondo de su reino, encajonado entre los dos principales estados europeos de la época -el emirato de Córdoba y el reino franco de Carlomagno. La monarquía asturiana estaba sobre todo en una situación de dramática inferioridad demográfica, que se traducía económica y militarmente en constantes razzias militares y pretensiones de tributos por parte de sus vecinos meridionales. Por esa misma causa, Alfonso no podía implicar a Carlomagno de forma directa en su expansión al Sur si no quería arriesgar a convertirse en un estado tributario del poder de Aquisgrán.

En una época de bajísima productividad de la tierra, en la que el mismísimo imperio carolingio apenas disfrutaba de un mínimo incremento poblacional, las necesidades de fondo de Alfonso parecían imposibles de solucionar por los estados. Y sin embargo… parece que supo ver más allá. «Descubrir» el presunto sepulcro del apostol le permitía hacer un llamamiento a lo que hoy llamarían «ciudadanía europea» por encima de los estados y sin la odiosa compañía de tropas ajenas. La población flotante no solo generaría un verdadero renacimiento económico y tecnológico local, sino que cambiaría su demografía más profundamente que las roturaciones de tierras que Carlomagno desarrollaba al Norte. Todo un modelo de desarrollo local que por cierto nos trae ecos de fenómenos históricos posteriores en la misma región.

caminocarolingioY lo que no es menos importante, la apertura del Camino supuso el comienzo de todo un nuevo mapa de alianzas: Financieras y tecnológicas con la extensión de Cluny en la península, que abriría en el tiempo toda una línea de transformaciones y desarrollo socioeconómico; Políticas y militares con Carlomagno, pues al fin y al cabo, sus territorios se beneficiarían tanto como los asturianos del movimiento poblacional en un mapa donde las otras dos grandes ciudades de peregrinación cristianas -Roma y Jerusalem- estaban lejos de su alcance.

Moraleja

El nacimiento del Camino formó parte de una apuesta política tan atrevida como innovadora: construir relatos que transformaran la realidad más allá de lo que entonces estaba al alcance de ningún estado. «Camino» además significaba espacios y retornos: transformaciones físicas y contagios ideológicos mucho más allá del reino astur. La Europa en la que pensamos cuando hablamos de «valores europeos» no es, salvo para estatistas extremos, la de Aquisgrán que hoy festejan las instituciones europeas, sino la de la primera gran red medieval de ciudades, hospederías y viajeros movidos por ideas.

«El camino» recibió 14 desde que se publicó el Miércoles 2 de Julio de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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