LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

El compromiso y la generación quincemista

La generación quincemista mira a las organizaciones como un inversor en start-ups, apostando por el crecimiento más que por los resultados y retirándose si no puede estar en el consejo de administración.

Prácticas en las Indias

asambleas15mUn buen amigo que va en una «Candidatura de Unidad Popular» me cuenta que buena parte, si no todos, los miembros de Podemos que en las primarias quedaron por debajo de los lugares que las encuestas atribuyen al grupo en las próximas municipales han dejado de militar activamente. No es, ni mucho menos, un caso único. Noticias similares me llegan de amigos en lugares muy distantes geográficamente. Otro dato significativo: la mayoría de las firmas necesarias para estas candidaturas corresponden a personas de más de 45 años. A los jóvenes parece costarles más firmar aunque declaren tener ya decidido votarles. Es una cuestión de niveles de compromiso.

No creo que sea un problema de Podemos, sino una verdadera característica generacional que nos permite entender mejor el perfil del nuevo militante global.

Para entenderlo mejor recordemos primero qué entendía por «compromiso» la vieja generación que militó en la España franquista y en el exilio (el de verdad, la generación de la emigración era más joven). Para aquellos viejos militantes anarquistas, comunistas y socialistas, el compromiso político era algo que daba sentido a sus vidas. Entendían que su sueño -fuera la sociedad libertaria, la dictadura del proletariado o una democracia «avanzada»- era algo que, seguramente, nunca llegarían a ver. Pero les daba igual, el compromiso implicaba muchos costes pero el beneficio era claro: sentido para sus vidas. Es cierto que había mucho de «cielo cristiano» secularizado en estas visiones de futuro. Algo que iba a llegar después de la muerte, pero merecía la pena aunque fuera solo para disfrute de las nuevas generaciones. En cualquier caso, lo que quiero destacar era la idea de que no se esperaba una retribución presente. Si la militancia «pagaba» era en términos de identidad personal, de trascendencia, aportaba significado a la propia vida. A muchos de nosotros, la palabra «militante» nos sigue evocando aquel espíritu.

Pero la misma generación que vende su fuerza de trabajo más barato que ninguna otra anterior desde 1992 y que ha participado en menos conflictos laborales que ninguna otra antes, parece que le pide a la militancia que satisfaga todo lo que el entorno laboral no le da. En primer lugar, como comentábamos, valora ante todo que los movimientos crezcan rápido, quieren formar parte «de algo triunfador». Eso explicaría en parte por qué IU, lejos de disputar el voto a Podemos, se ve cada vez más asediada electoralmente por ellos y por qué Ciudadanos amenaza ya dejar al PP sin votos por debajo de los 45 años. Es más aunque parezca mentira, Ciudadanos y Podemos se ven como compentencia aunque ideológicamente no tengan nada que ver porque a ojos de sus posibles votantes son apuestas similares: son los dos que más crecen. Y como se ha visto en Andalucía y pareció reconocer la mismísima candidata de Podemos en la noche electoral, gana no el que más obtiene sino el que más crece. Y aunque Ciudadanos tuviera entonces menos votos, creció más que Podemos comparando con el resultado de las elecciones europeas.

En general, ser «nuevo» te da ventaja si lo que se valora es ante todo el crecimiento, porque siempre será proporcionalmente más rápido en lo nuevo que en lo establecido. Y claro, una formación nueva da más oportunidades de destacar que una vieja con una amplia base «de toda la vida».

No sé si me atrevería a decir que la generación quincemista mira a las organizaciones como un inversor en start-ups, apostando por el crecimiento más que por los resultados y retirándose si no puede estar en el consejo de administración. Pero sí que las tendencias podrían predecirse de esa mamera. No digo que piensen de ese modo pero el resultado es «como si» pensaran así.

Tampoco digo que «inviertan» en militancia en términos de remuneración económica. Creo que el pago esperado se da fundamentalmente en términos de identidad. No es que ir en la lista emocione solo mientras esperas ser un concejal remunerado. En la mayoría de las ciudades y pueblos los electos no lo estarán. Es que el compromiso es aceptable en tanto vayas a figurar en el cuadro ganador, aunque sea por un día. No es lo mismo decir «salí elegido concejal» que decir que ibas en la lista y no saliste. Peor aun si «diste la firma» con unos cuantos miles más. Sería como darle la razón al mercado de trabajo, ese que no parece creerse el halagador y machacón mensaje de que esta sea la «generación más preparada».

Y es precisamente esa batalla sorda contra lo que «dice» el mercado de trabajo por un lado y la inflación identitaria por otro es la que a mi juicio medirá el éxito de las situaciones y las propuestas políticas orientadas a la generación milenio. En España y globalmente.

«El compromiso y la generación quincemista» recibió 47 desde que se publicó el Lunes 6 de Abril de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.