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El enjambre mágico de Ken Sakamura

Un accidente histórico y el juego sucio de la política comercial norteamericana llevaron al primer sistema operativo libre de la historia a convertirse en el lenguaje de un enjambre invisible que sólo ahora empieza a mostrar su potencialidad.

Madrid, martes por la tarde. Gonzalo Fernández Rodríguez, director general de Loterías y Apuestas del Estado estudia unos papeles sobre su escritorio. Junto al monitor, un pequeño bulbo de cristal cambia de color y toma un naranja cálido. Fernández lo mira y sonríe. Sabe lo que significa: la venta de billetes para el sorteo de Navidad empieza a superar las proyecciones de ventas.

Cerca, en un supermercado, un cliente se acerca a la caja con el carrito lleno a rebosar. Pasa junto a la caja y la cajera parece saludarle con un pequeño guante, inmediatamente el ticket empieza a generarse en el terminal de venta. De repente un mensaje en el móvil de la hija del cliente, le recuerda que ha olvidado la salsa de mostaza. Se gira hacia la tienda y mira. Teclea “mostaza” en su móvil. La loseta bajo el lineal de las salsas se ilumina.

Tron

Ken SakamuraCámaras digitales, sistemas de navegación de coches, video cámaras, letrinas, teléfonos, faxes y cómo no cuece-arroces y máquinas de karaoke. Discreto, casi invisible, preparado para conectar cualquier cosa con cualquier otra: Tron, The Real-time Operating-system Nucleus. Más de 2700 millones de nuevos aparatos salen al mercado cada año con él en sus circuitos.

Desconocido casi en Europa, Tron es el sistema operativo más instalado del mundo. También el primero que se pudo considerar software libre. Cuando en 1989 Estados Unidos amenazó a Japón con un bloqueo comercial si lo instalaba en sus escuelas, Tron se orientó definitivamente hacia un sector virgen: electrodomésticos, teléfonos, faxes…

Japón perdió 20 años de liderazgo, pero ganó los 20 siguientes. Los que comienzan ahora.

La propuesta Sakamura

A principios de los 80, un profesor de la Universidad de Tokio, Ken Sakamura empezó a hablar de computación ubicua, imaginaba un mundo donde todos los dispositivos tendrían pequeñas memorias y procesadores. Nuestro mundo.

Sakamura fue más allá: pensó que estos dispositivos deberían poder conectarse y hablar entre si: en un mundo con computación ubicua, los dispositivos son el interfaz entre las personas y el entorno; Sakamura fue el primero en pensar, hace casi veinte años, en lo que hoy llamamos inteligencia ambiental.

En 1984, el mismo año en que Richard Stallman lanzaba el proyecto GNU, Sakamura presentaba la hoja de ruta de Tron. Aún faltaban siete años para que Linus Torvalds empezara a trabajar en el núcleo de un GNU para procesadores Intel, que luego se llamaría Linux. En 1986 Tron fue el primer sistema operativo libre que estuvo disponible al público.

El futuro que no fue

En 1986 el futuro de la informática se libraba en el hardware. Dos empresas norteamericanas, Intel y Motorola, dominaban el mercado de los microprocesadores. Hitachi y Fujitsu que habían producido bajo su licencia los procesadores de 16 bits, unieron fuerzas en octubre para desarrollar sus propia tecnología en la generación por venir, la de 32 bits, la base de la microinformática hasta el día de hoy. En mayo de 1987 se unió Mitsubishi y a finales de 1988 presentaban un prototipo capaz de procesar la entonces increible cifra de 20 millones de instructiones por segundo (es decir que corría a 20 MHz, frente a los 3.3 de los americanos. NEC, que siempre había producido tecnología propia, lanzaba a la venta entonces un procesador de 32 bits a 6.6 Mz.

La batalla del hardware parecía ganada por Japón. Pero la guerra se decidiría en el software, en el sistema operativo que sacara todo el partido de la nueva potencia de proceso al aplicarse no sólo a los jóvenes PCs, sino a todo tipo de dispositivos electrónicos. Y Tron, un estándar abierto era el candidato favorito

Un error imperdonable

En 1988 se crea la Asociación Tron aunando a toda la industria tecnológica japonesa en el desarrollo conjunto y libre del sistema. Los planes se multiplican. Japón ha encontrado su sistema operativo del futuro. Sakamura empieza a trabajar en una versión para ordenadores de sobremesa.

La sensación de que un nuevo estándar va a configurar el futuro es tremendamente fuerte. Motorola y ATT solicitan unirse a la asociación. El futuro de los PCs pende de un hilo y por un momento parece que se van a decantar dos bloques: Intel con Microsoft por un lado frente a la industria japonesa, Motorola y ATT con Tron por otro.

Pero entonces, la industria, sintiendose fuerte, desoye a Sakamura y rechaza la participación en el desarrollo de Tron de los americanos. Las calabazas, para mayor vergüenza pública aparecen en Nikkei Sangkyo bajo titulares nacionalistas como

Los extranjeros bloqueados por la barrera del made in Japan.

Será un error fatal. Cuando en 1989 Estados Unidos descubra que el gobierno japonés planea instalar la versión para ordenadores de sobremesa de Tron en todas las escuelas del país amenazará con incluir Tron en la lista de barreras comerciales sucias de su famosa Ley 301.

Tron está muerto como sistema operativo para ordenadores. Japón tiene que elegir entre ver cerradas las fronteras norteamericanas a sus nuevos procesadores o continuar con la batalla por los escritorios. La versión de Tron que habría de haber competido con Windows ni siquiera llegaría a completarse.

Las razones por las que no Tron no se usa en ordenadores de sobremesa no son técnicas, sino políticas – declarará Sakamura vindicando tristemente lo que podría haber sido y no fue.

El resurgir de Tron

Durante estos quince años Tron no ha dejado de mejorar y desarrollarse según el mapa de ruta de su creador. Y ahora, cuando la industria se da cuenta de que la situación que se dió en su día con los ordenadores personales se va a dar de nuevo en los dispositivos portátiles, llega su segunda oportunidad.

Este año decenas de las empresas más innovadoras de Japón reservan plaza en el TronShow. Logística sostenible, información ciudadana, buscadores domésticos, sistemas domóticos para discapacitados… Mientras los presupuestos de innovación se reorientan, Tokio se etiqueta y la ubicuidad informativa se convierte en política municipal Tron empowered:

De acuerdo con las autoridades públicas japonesas, Sakamura está llenando Tokio de miles de tags, está creando una inmensa “demo” real de su visionaria tecnología. Mediante pequeños dispositivos se captan continuamente las señales de estos ucodes, que por medios inalámbricos, acceden a bases de datos que envían información contextual de vuelta al comunicador: guía turístico multi-idioma, información gráfica sobre desplazamientos, avisos de emergencia, o para ciegos o personas en silla de ruedas poder incrementar su autonomía personal con comunicadores incrustados en el bastón o en la silla (no olvidemos su larga autonomía por su bajo consumo), en resumen: información ubicua, atención, privacidad, vida más fácil.

Tron es ya hoy el cerebro de millones de abejitas electrónicas. Dispositivos tan pequeños y cotidianos que no nos hacen sospechar. Son las abejas obreras del mundo por venir. El cerebro es el enjambre. Y su destino es unirse con la nube social en la que se ha convertido la Internet de las personas y las redes. El mar de flores se acerca a la primavera.


Si te resultaba familiar este post, no te preocupes, retoma uno de la Bitácora de las Indias en 2003, que fue la primera página web en español que informaba sobre Tron y su historia.

«El enjambre mágico de Ken Sakamura» recibió 4 desde que se publicó el Jueves 27 de Noviembre de 2008 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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