LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

El estoicismo en la obra de Ibn Jaldún

La visión de la religión de Ibn Jaldún era, en gran medida, muy parecida a la de los estoicos: los dos la consideraban como fundamental para la vida en comunidad, pero la concebían como algo muy distinto a la creencia supersticiosa en seres sobrenaturales que de alguna manera vigilan, juzgan, condenan o premian a los humanos.

El futuro aquí y ahora: Keynes, Marx, Dewey, Foucault, Dreikurs, Zamenhof, etc.

mediterraneojaldunMuchos de los aspectos de la poderosa obra de Ibn jaldún muestran un interesante paralelismo con las ideas estoicas que tanto admiramos por estos lares.

Lo primero que salta a la vista es la exaltación de las virtudes de las sociedades nómadas que hace Jaldún en su teoría del auge y caída de las civilizaciones, desarrollada en su Muqqadima. Al fin y al cabo, la asabiyah, ese sentimiento de fuerte solidaridad tribal que según él los nómadas desarrollaban casi como segunda naturaleza, así como su destreza marcial y su capacidad para enfrentarse a las adversidades de un ambiente hostil, a su vez se debía en gran medida a al espíritu de frugalidad que necesariamente estas gentes tenían que desarrollar para poder sobrevivir en un entorno de baja tecnología y productividad.

Ese espíritu de frugalidad es el que Jaldún veía que permitía a las sociedades nómadas acumular capital y así construir civilizaciones prósperas una vez se asentaban en un territorio. Pero a medida que aumentaba la productividad y creía la afluencia notaba que, paradójicamente, también crecía la presión impositiva necesaria para mantener un aparato político cada vez más centralizado y cada vez más orientado a velar por los intereses y el bienestar del grupo que lo controlaba que por los intereses y el bienestar de sus súbditos. El gusto por el lujo y los banquetes de los funcionarios iba de la mano, según jaldún, con el hambre de poder político que al final desembocaba en el intervencionismo económico y el autoritarismo que hacía decaer a las dinastías, hasta el punto que terminaban siendo conquistadas por una nueva ola de invasores nómadas.

Sin embargo, esto no significa que Jaldún despreciara la civilización ni que abogara por volver al nomadismo tribal como una forma de vida primitiva pero moralmente superior a la de las sociedades sedentarias. Jaldún creía que los excesos consumistas de la civilización, al igual que la pérdida de la asabiyah y la descomposición generalizada del estado, se podían contrarrestar con el dearrollo de un ethos que compatibilizara dos fuerzas aparentemente opuestas pero que alimentaban por partes iguales la fuerza moral de la comunidad: la religión y la razón.

Porque la visión de la religión de Jaldún era muy parecida a la de los estoicos: los dos la consideraban como fundamental para la vida en comunidad, pero la concebían como algo muy distinto a la creencia supersticiosa en seres sobrenaturales que de alguna manera vigilan, juzgan, condenan o premian a los humanos.

Según esto, David Braybrooke, de la universidad de Texas en Austin, nos dice que,

Como Polibio y Cicerón, Ibn Jaldún también cree que es posible moderar… los ciclos de los regímenes políticos. Pero para Ibn Jaldún, la revelación, más que la razón, es el método idóneo para esto. Aunque Jaldún tolera perfectamente la existencia de estados seculares y no los juzga moralmente, creía que los estados religiosos eran mucho más efectivos para mantener la asabiyah, crear mejores leyes, y mejores ciudadanos…

Al postular que la religión musulmana es útil para preservar la asabiyah y moderar los ciclos de la política, Ibn Jaldún de hecho está construyendo un argumento basado en la razón. Aunque se apoya en la religión, no lo hace en el sentido de que ésta sea una autoridad metafísicamente sancionada a la que hay que adherirse so pena de sufrir graves consecuencias. Al contrario, utiliza la religión de manera muy parecida a Maquiavelo, como un medio para mantener la fortaleza del príncipe, como Rousseau usa la religión civil para asegurar una voluntad general sana, y como Tocqueville usa la religión para moderar los excesos de la democracia. Así, puede decirse que Jaldún hace un uso de la religión que puede reducirse la razón empírica…

Lucian Ashworth, de la universidad Memorial en St. John’s, Canadá, va incluso más lejos en esta línea de razonamiento y plantea que aunque no hay referencias directas a Ibn Jaldún -que murió en 1406- entre los humanistas renacentistas del siglo XV, es muy probable que haya ejercido una fuerte influencia sobre éstos, que a su vez reforzaría la imprenta fundamental de Cicerón en la tradición humanista en cuanto a la búsqueda de una justificación moral de la existencia del estado basada en la razón en lugar de la teología:

Para el momento en el que la civilización árabe estaba transmitiendo clásicos «perdidos» del mundo antiguo al occidente medieval… Ibn Khaldún era para Cicerón lo que Al-Farabi era para Platón [Abu Nasr al-Farabi fue el autor de Mabadi’ Ara Al-Madina Al Fadila, que hoy en día se sigue considerando una de las más grandiosas adaptaciones medievales de la filosofía griega, a la par de los trabajos de Tomás de Aquino]. Mientras Al-Farabi, como Platón, había creado una imagen perfecta del Estado, independiente de la historia y basado en su propia noción de la naturaleza humana, Ibn Jaldún trató de sintetizar una sabiduría política contingente basada en el entendimiento de la historia. Ibn Jaldún creía que dado que el flujo es la condición natural de la experiencia histórica, las utopías atemporales no podían ser más que ejercicios intelectuales… construyó un espacio aparte para la política en el que no había cabida para las doctrinas de teología pura ni para la utopía de Al-Farabi. En definitiva, Ibn Jaldún construyó una visión del mundo político que tenía su propia forma de moralidad, incluso si esa moralidad también estaba sometida a Dios en el largo plazo.

Ashworth cita a la Sicilia del siglo XIII como el más claro ejemplo de la influencia de las ideas árabes del norte de África en la práctica política de los gobiernos del mediterráneo cristiano occidental:

Sicilia había sido previamente ocupada por los árabes, y Buckhardt considera al reino cristiano del Emperador Federico II de Siciila como un estado centralizador más parecido a la forma que adoptaría en la modernidad que en la edad media, y a Federico como «versado en el funcionamiento interno y la administración de los Estados sarracenos». Esto se debía a la adopción consciente que hizo Sicilia de las prácticas árabes del norte de África. Entre estas prácticas estaban muchas de las que marcaron a los nuevos Estados renacentistas en desarrollo, como la centralización, la separación de la moralidad política de la ética religiosa, un mayor respeto por la habilidad técnica sobre el origen, y el auge del arte del subterfugio. Estos temas aparecen tanto en la obra de Ibn Jaldún como en la de los humanistas italianos. Aunque esta conexión entre el humanismo italiano e Ibn Jaldún no se puede establecer con un nivel de certeza razonable, parecería extraño que esas ideas no hubiesen viajado del norte de África hasta Italia y España.

Ésto también explicaría la anomalía de que muchas de estas ideas humanistas parecerían haber nacido en una forma muy estructurada en Italia, una región que… de hecho se había quedado atrás de Francia y Alemania en cuanto al tamaño de sus bibliotecas y su filosofía escolástica antes del siglo XIV. La gran ventaja de Italia se basó en sus lazos con los mundos islámico y cristiano ortodoxo.

En conclusión, Ashworth considera que aunque la mayoría de las historias del pensamiento político ven a Ibn Jaldún como parte de una tradición distintivamente árabe y a los humanistas europeos como un grupo separado y basado exclusivamente en Europa occidental, «puede que sea más justo argumentar que el desarrollo de una filosofía política basada en el estudio del estado y la contingencia histórica emergió en los confines más amplios del mundo mediterráneo… por lo tanto, más que una curiosidad histórica, Ibn Jaldún debería ser considerado uno de los muchos fundadores del arte del gobierno moderno».

En otras palabras, parecería más justo considerar la obra de Ibn Jaldún como uno más de los hilos con los que se tejió esa maraña de valores y relatos al que la Historia llama Europa.

«El estoicismo en la obra de Ibn Jaldún» recibió 1 desde que se publicó el Lunes 5 de Mayo de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Alan Furth.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.

Diseño y programación por el Grupo Cooperativo de las Indias. Visita el blog de las Indias y suscríbete al videoblog.