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El genio maldito del pop americano

Su juicio por asesinato fue uno de los más seguidos en todo el mundo. Y es que Phil Spector era realmente famoso, algo raro en el gremio de los productores siempre en la sombra. Todos sabían que un trabajo producido por Spector sería un éxito seguro. Todos los solistas y grupos querían contar con su talento. Hasta que el Rey Midas de la producción musical cayó en un pozo negro de repulsa y descrédito.

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Cuando se tiene debilidad por la música americana de los 50 y 60 no puedes evitar sentir curiosidad por el genio maldito de la producción pop de la época: Phil Spector. La máquina de crear hits, la lanzadera al estrellato, el primer productor y compositor musical casi tan famoso como las estrellas que él mismo fabricaba. Una vida interesante echada a perder que aún así te atrapa cuando te preguntas por qué no puedes quitarte ese maldito estribillo de la cabeza.

Phil SpectorSu mala costumbre de ir a todas partes con un arma, sacarla cuando no tocaba y disparar al aire en el estudio de grabación cuando las visitas se desmadraban, no podía traerle nada bueno. Supongo que tampoco ayudó el haberse convertido en un excéntrico maniático con muchos enemigos. El pasado diciembre celebró su 74 cumpleaños en la prisión de Corcoran (California) de donde saldrá con 89. En 2009 fue condenado por el asesinato de la actriz de películas de bajo presupuesto Lana Clarkson, crimen del que él se declara inocente, y que leyendo la información de la prensa, pareciera que cometió (probablemente) por accidente.

The Teddy BearsPero mucho antes de eso, Phil era un simpático chico judío (su apellido viene de Spekter) de una familia pobre del Bronx que se mudó a California cuando Phil era niño, tras la muerte de su padre. No era buen estudiante pero le gustaba tocar instrumentos musicales, y al crecer montó un grupo con unos amigos del instituto: The Teddy Bears. El éxito solo duró unos cinco años, pero fue una etapa decisiva. Su primer productor en Gold Star Studios, Stan Ross, apadrinó a Spector en el oficio de la producción, enseñándole todo lo que sabía.

Phil Spector con Ronnie BennetAdemás, el joven Phil compuso dos super hits para el grupo: «Don’t You Worry My Little Pet», y sobre todo «To know him is to love him» (nº1 en la U.S. Billboard Hot 100), título que tomó del epitafio de su padre. Un tema lento aparentemente soso que tiene ese «qué sé yo» que te hace desear oírlo una y otra vez. Siempre tuve la fantasía de utilizar ese tema en una película en la que un asesino en serie cometiera un crimen cada vez que la escuchara… o la escuchara cada vez que cometiera un crimen (¿?). No me pregunten por qué. Algo tiene esta canción simplona para haber sido interpretada posteriormente por Dolly Parton, Emmylou Harris y Linda Ronstadt, The Beatles, John Lennon en solitario, Jill Johnson y Lisa Miskovsky, Amy Winehouse y Pink Floyd.

Tras la caída en picado de los Teddy Bears, Spector se dedicó de lleno a componer para otros y producir (tras un breve intento con The Spectors Three), fundando su propio sello, Philles Records, junto al promotor Lester Sill, del que también se separaría con el tiempo. En los 60 empezó siendo co-autor de «Spanish Harlem», tocando la guitarra para The Drifters en «On Broadway» o produciendo la versión original de «Twist and shout» y la «Corrina, Corrina» de Ray Peterson. Pronto descubrió y produjo a The Crystals, Gene Pitney, The Ronettes, la versión del 65 de «Unchained Melody» que posteriormente saldría en «Ghost», algunos temas para los Rolling Stones, y el disco navideño más vendido de todos los tiempos «A Christmas Gift for You from Philles Records», entre otros éxitos.

Después llegaron Ike & Tina Turner, con quienes tuvo su primera crisis grave cuando un temazo que compuso y produjo para ellos, «River Deep, Mountain High», no tuvo el éxito esperado por él en Estados Unidos. Después del bajón volvió a trabajar para The Beatles, cuando le fueron a buscar para que sacara algo decente de los temas de «Let it be», e incluso hizo un cameo en Easy Rider. A partir de los 70 su carrera, o más bien su reputación, empezó a caer, a pesar de lo cual produjo a John Lennon, George Harrison, Cher, Harry Nilsson, Leonard Cohen o los Ramones.

Aparte de su ocasional buen ojo para descubrir diamantes en bruto, el éxito de Phil Spector radicaba en dos cosas: componer temas sencillos y pegadizos y la técnica de producción inventada por él, conocida como «wall of sound», que consistía en crear un sonido denso, con muchas capas, básicamente a base de juntar muchos instrumentos. Si el tema tenía una guitarra, Spector la enriquecía con 10 guitarras más, añadiendo instrumentos sin reparar en gastos hasta formar auténticas orquestas en el estudio, con las que generaba una «masa» o «muro de sonido», ideal para la reproducción en las juke-box de la época o en las radios domésticas y que conformó el «sonido de estudio» a partir de entonces.

Su juicio por asesinato fue uno de los más seguidos en todo el mundo, y es que Phil Spector era realmente famoso, algo raro en el gremio de los productores, siempre en la sombra. Todos sabían que un trabajo producido por Spector sería un éxito seguro. Todos los solistas y grupos querían contar con su talento. Era el Rey Midas de la producción musical. Suficiente, podríamos pensar, para sentirse realizado profesionalmente y jubilarse en paz.

Parece indudable que era una persona difícil que sufría crisis anímicas periódicas, pero, ¿podemos realmente creer en su leyenda negra cuando las fuentes son estrellas de la música, famosas a su vez por su megalomanía? Dave Thompson escribió su biografía, «Wall of Pain», para tratar de contar su historia más allá de mitos y rumores, y Al Pacino interpretó el año pasado un biopic para la HBO sobre la historia de Spector con su abogada.

Los críticos atacaron ferozmente al director y guionista, David Mamet, por sembrar la duda sobre la culpabilidad de Spector (algo muy mal visto cuando los medios ya le habían condenado) y por no parecerles suficiente el disclaimer que advertía que «no está basada en hechos reales». ¿Por qué Spector se empeñó en declararse inocente cuando claramente no le convenía a la vista de las declaraciones que hicieron los agentes (testigos fiables) que llegaron al lugar del crimen? Nunca lo sabremos. Quizá si le preguntamos a Phil solo se encoja de hombros y responda da do ron-ron-ron, da do ron-ron.

«El genio maldito del pop americano» recibió 14 desde que se publicó el jueves 20 de febrero de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

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