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El guardián de la kvutza

Primera entrega de una nueva serie de Historia contada a través de postales. Arrancamos con una imagen que representa mejor que ninguna otra el paso de una generación de víctimas a sujetos y dueños de su propio destino.

shomer

En 1935 la mayor parte de los judíos europeos viven en la Galitzia, una región que se extendía por el sur de las actuales fronteras de Polonia y Ucrania. Aunque hoy la recordemos por la mirada tierna e irónica de las obras de Isaac Bashevis Singer, la vida de las personas comunes distaba de ser idílica: la pobreza endémica se unía a una exclusión social y legal creciente alimentada por un antisemitismo cada vez más agresivo. El tradicional «pogrom» cristiano, el linchamiento y matanza en barrios y pueblos judíos, estaba siendo sustituido poco a poco por nuevas formas nacionalistas, sistemáticas y organizadas, cada vez más virulentas. Incluso en la ilustrada y culta Alemania, donde los judíos son una pequeña minoría casi indistinguible, el crescendo que llevará a las primeras deportaciones masivas y la «Noche de los cristales rotos» ya ha comenzado.

Entre la emigración judía al Mandato Británico de Palestina, la situación también está cambiando a peor. En 1933 la radicalización de la dirigencia árabe cambia de táctica. En su pretensión de que los británicos paren la inmigración judía y prohiban legalmente a los árabes vender tierras a los emigrantes, el nuevo foco será el asesinato puro y simple de granjeros y kibbutzim. Las revueltas de 1933 tienen ya formas de pogrom y antenceden la «gran revuelta» de 1936 que arrancará bajo el llamamiento al exterminio.

En la Rusia soviética, a pesar de la condena formal al antisemitismo, Stalin prepara ya sus purgas masivas, que tendrán un fuerte componente antisemita, con la prohibición de actividades sociales y culturales comunitarias.

Los judíos son universalmente víctimas y se ven como víctimas. La imagen arquetípica del judío europeo no vendrá dada por los intelectuales berlineses sino por los campesinos y obreros de Polonia y Ucrania: pobres, atrasados cultural y económicamente, serán representados una y otra vez con figuras viejas y encorvadas, mezquinas y oscuras. Por supuesto, en el mundo judío están pasando muchas cosas en ese momento y tanto la cultura como los movimientos sociales judíos están en verdadera ebullición. Las imágenes, la imaginación que el mundo y los propios judíos tienen de sí mismos son un campo de batalla, y no el menor.

En 1935 Yaakov Benor Kalter, un fotógrafo emigrado a Israel en 1921, prepara una serie de imágenes para el Histadrut, la organización de los trabajadores judíos en Palestina, que publicará más tarde en «Fotografías de la Nueva Palestina Trabajadora».

Visita las primeras escuelas de agricultura y la kvutza Schiller, un «pequeño kibbutz» de inspiración gordoniana fundado en 1927 por doce profesores y maestros de Lviv -hoy Ucrania, entonces Polonia, ayer y hoy capital del antisemitismo- y Galitzia. En ese momento su fotografía está cada vez más influida por el constructivismo ruso. El tono melancólico y romántico, lleno de «exotismo», de sus primeros trabajos, deja lugar a una mirada cinematográfica en la que el trabajo será presentado con ribetes épicos como una forma de mejora y superación individual y colectiva.

La imagen de un miembro del «shomer», la guardia de la kvutza que protege a sus compañeros de los atentados mientras trabajan la tierra, un joven guapo, atlético, montado a pelo sobre el caballo, vigilante y relajado con su rifle, vestido con un polo deportivo y tocado con un pañuelo palestino para cubrirse del Sol, se convertirá en un icono global. La postal, publicada por S. Adler en Haifa e impresa mediante fotograbado en Viena, será el símbolo de una nueva generación que ve en la emigración y el trabajo igualitario en comunidad, la superación y la ruptura de los tópicos culturales de la judería, la forma de escapar de la exclusión y la perspectiva de la matanza.

Pocas fotos muestran el empoderamiento de una generación con tanta claridad, el paso de víctimas a sujetos que toman la rienda de su destino, cuidando de sus hermanos, asumiendo riesgos y aprendiendo a ser mejores.

«El guardián de la kvutza» recibió 2 desde que se publicó el sábado 5 de diciembre de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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