LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

El hacker en la empresa democrática

En un conocido documento titulado How to become a hacker, Eric S. Raymond enumera las cinco características que serían definitorias de la actitud hacker.

1. El mundo está lleno de problemas fascinantes por resolver.
2. Ningún problema debería tener que ser resuelto dos veces.
3. El aburrimiento y la rutina son el mal.
4. La libertad es buena.
5. La actitud no es sustitutiva de la aptitud.

Aunque se incorporó pronto a las nuevas ediciones de su famoso libro The Cathedral and the Bazaar1 este artículo fue originalmente escrito en 2005, ocho años después de la primera edición. En ese momento, los modos y valores de la cultura hacker ya han excedido con mucho el ámbito de los programadores de élite. Linux es ya entonces un movimiento social masivo con un discurso que desde el underground ha conseguido permear instituciones de todo tipo; la blogsfera -heredera de la ética del hacker descrita por Himanen2 en el ámbito de la comunicación- es ya el primer gran medio de comunicación social distribuido3.

Dicho de otro modo, este texto de Raymond es más un epitafio que un programa del viejo hackerismo estrictamente anglófono e informático, hijo del sesenta y ocho americano y de las subvenciones militares a las universidades de la Ivy League.

Y precisamente por eso el quinto punto es especialmente llamativo: La actitud no es sustitutiva de la aptitud. O dicho en los términos que usamos en este libro: las identidades no se adoptan, se desarrollan como una demostración continua. Como demuestra la experiencia de las comunidades conversacionales, un entorno de red donde el coste de cambiar de nodo o crear uno nuevo es relativamente bajo, genera un continuo bullir de comunidades e iniciativas. Un ecosistema que en expresión de William Gibson se comporta como

Un perverso experimento de darwinismo social, ideado por un investigador aburrido que mantuviese el dedo permanentemente apretado en el botón de avance rápido4.

Cuando el nivel de interacción social es tan alto, la permanencia de un nodo en el tiempo es algo valioso en si mismo. Permite afrontar proyectos a medio plazo y enmarcar el trabajo en una perspectiva vital. Y sin embargo no cabe la ilusión del puesto de trabajo. Con la información fluyendo de todos a todos, con un demos que asume la gestión colectiva, no hay lugar en la empresa que permita la invisibilidad ni que genere dependencia a la organización. Los cuellos de botella duran tanto como lo que el email que lo relata tarde en ser leido y asumido por los demás. El mundo del capitalismo que viene, es un mundo en el que, en palabras de Juan Urrutia, las rentas se disipan5.

El éxito es una proporción estadística. Cuanto más juegues, cuanto más explores, más seguro es que un aporte tuyo se una a la historia de la comunidad como parte de su identidad. No es sólo la actitud (aprender, experimentar, perseverar, hacer cosas nuevas con viejas herramientas). Se trata de tirar tantas veces los dados de tu ingenio y tu perseverancia como para que no pase una estación sin resultados, sin un nuevo concepto, un nuevo producto o una nueva mejora organizativa o administrativa. Aptitud es conocimiento. Conocimiento es interacción e inteligencia desde un contexto. Las aptitudes técnicas se subcontratan. Las aptitudes que se persiguen son aquellas que parten de mirar las herramientas disponibles de una manera nueva. Por eso se comparten porque sin compartirlas no pueden integrarse.

En este sentido, las características definitorias de la ética hacker (concepción del trabajo, valoración del dinero, liberación de la información y el conocimiento) se proyectan por agregación como parte de la identidad política de la empresa democrática. La empresa democrática pone el modo de organización técnica de la empresa al servicio del compartir información y saberes. Se deja permear por su comunidad, se promociona compartiendo y liberando ideas, herramientas y técnicas.

De ese modo el ethos del hacker se convierte en la política de la filé.


1. Eric S. Raymond, The Cathedral and the Bazaar , Oreilly, 2001.
2. Pekka Himanen, La ética del hacker y el espíritu de la era de la información, Ediciones Destino, Barcelona, 2002.
3. Véase El poder de las redes
4. William Gibson, Quemando Cromo, Editorial Minotauro.
5. Juan Urrutia, El capitalismo que viene, El Cobre 2008

«El hacker en la empresa democrática» recibió 0 desde que se publicó el Lunes 13 de Abril de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.