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El hombre que consiguió vender las estrellas

A Richard Branson no le gustaba como le trataban en British Airways y se hartó de las facturas incompresibles de Vodafone. Así que montó una línea aérea y una empresa de telefonía móvil… entre otras muchas cosas. Ahora trabaja sin descanso para mandar turistas al espacio. Aunque no lo consiga, como auguran sus críticos, al menos será el primer hombre que vendió las estrellas.

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Richard BransonEn el mundo protestante, eso de ser multimillonario se lleva mucho mejor que en los países católicos, donde los ricos son discretos hasta cuando hacen obras de caridad. En Estados Unidos, por ejemplo, es normal que los primeros de la lista Forbes aparezcan en los medios no solo para hablar de subidas en bolsa, nuevas aperturas o políticas fiscales. También sientan cátedra, escriben libros y publicitan abiertamente sus obras sociales. Hacen bien. Si tienes dinero para hacer grandes cosas ¿por qué ocultarlo?

Pero algunos de estos personajes son más divertidos que otros, sus motivaciones, sus historias, sus vidas no siempre son interesantes. Un millonario, aunque nos cueste creerlo, puede ser increíblemente aburrido.

Richard Branson en los 50No es el caso de sir Richard Branson (1950), un millonario excéntrico y de lo más divertido, o según algunos, loco como una cabra y más british que los fish & chips, que fundó un imperio pasándoselo muy bien, que es como se deben hacer las cosas. Es otro de esos hijos de padres estimulantes que agitan los pompones ante el primer negocio absurdo de sus pequeños, pensando que «no tiene por qué salir mal si el chiquillo lo hace con pasión» en lugar de animarle a que se presente a unas oposiciones.

Así, el joven y disléxico Richard, al que se le daban mal los estudios pero tenía olfato y don de gentes, fracasó en dos aventuras empresariales con la cabeza bien alta antes de cumplir los 16 años. Una de ellas por ejemplo consistía en criar y vender periquitos australianos. Tenía todas las papeletas para fracasar pero su padre, en vez de decírselo, le construyó una gigantesca pajarera para poder alojar el inmenso stock de pajaritos previsto en su plan de negocio.

Student magazineA los 16 años dejó los estudios para iniciar su primer negocio exitoso, una revista que paradójicamente se llamaba Student. La revista en realidad nunca dio dinero, pero tenía su público, por lo que le sirvió para posicionarse, y sobre todo, para publicitar su primer negocio realmente rentable, cuyos anuncios en Student le dieron la difusión que necesitaba. El negocio consistía en vender discos por correo a un precio menor que el de las tiendas tradicionales. En esa época, los discos todavía estaban sujetos a un precio regulado por lo que Branson acabó en los tribunales, pero también inició el camino para el cambio legislativo que liberalizaría su venta.

Cuando dejó el colegio para fundar Student, el director del centro ya le había mandado una nota que decía «Felicidades, Branson, le auguro que acabará usted en prisión o haciéndose millonario». En este caso se libró de la cárcel gracias de nuevo a sus padres, que hipotecaron la casa para pagar el importe exigido por el juez como acuerdo para no encerrarlo. El negocio se llamó Virgin, a sugerencia de uno de sus ayudantes, porque todo el personal, incluido Richard, se consideraba virgen en los negocios, algo propio de los serios y pomposos adultos.

Virgin Records en Notting HillDespués del incidente con la justicia, Branson abrió su primera tienda de discos en Oxford Street y solo tardó un año en darse cuenta de que lo que tenía que hacer era grabar él mismo la música. Así nació el sello Virgin Records, en el que una de las primeras apuestas fue un desconocido Mike Oldfield, que convirtió en millonario a Branson cuando un fragmento de Tubular Bells fue utilizado en El exorcista. Virgin Records descubrió a grupos como Culture Club, Human League, Simple Minds o Genesis (entre otros muchos) pero siempre será recordado por editar, cuando nadie quería hacerlo, el único disco de los Sex Pistols, lo que llevó a Branson de nuevo a los tribunales por la supuesta indecencia del título.

Virgin Atlantic. Años 80Pero todo eso fue solo el principio. Branson afirma que no crea empresas para hacerse rico sino porque no le gusta la forma en la que los demás llevan las suyas. Y efectivamente todos sus nuevos negocios no han sido ideas nuevas, solo formas nuevas de llevar negocios ya existentes, aquellos tan grandes y asentados, tan poco accesibles para cualquiera que se pueden permitir no evolucionar y maltratar al cliente. Branson ha creado líneas áreas, una empresa de telefonía móvil, una proveedora de acceso a Internet, una empresa de servicios financieros, servicios de salud… casualmente todos aquellos servicios especializados en coleccionar reclamaciones. Puede que las empresas de Branson acaben siendo igual de ineficientes, ¿pero quién no contrataría los servicios de un loco escandaloso que sale en sus propios anuncios publicitarios y hace cameos en películas de James Bond?

Virgin OceanicAdemás de las arriba citadas, Branson ha creado una concesionaria de servicios ferroviarios, redes de gimnasios, varias agencias de viajes y cruceros, una editorial de libros y otra de comics, festivales de música, videojuegos, viajes en globo, biocombustibles, hoteles, emisoras de radio, tiendas de vinos, un refresco de Cola, un vodka propio o un banco de células madre, entre otras muchas aventuras en Reino Unido, Estados Unidos, Europa, Rusia o Sudáfrica. También se metió en la Fórmula 1, lanzó el proyecto Virgin Oceanic, un submarino de exploración profunda, y ha cruzado el Atlántico en barco y en globo (estando a punto de morir varias veces). Incluso su domicilio fiscal es una empresa en sí, ya que se trata nada menos que de una isla privada en el Caribe que alquila por 50.000 dólares la noche a otros millonarios.

Branson también destaca por las generosas donaciones que realiza a obras sociales, sobre todo a través de su propia fundación Virgin Unite, a la que destina algo más de 8 millones de euros anuales. También anda muy preocupado por el efecto invernadero desde que Al Gore le convirtió a la causa, por lo que desde entonces destina los beneficios de sus empresas de transporte a desarrollar energías limpias (su empresa de biofuels trabaja en un combustible limpio para aviones) y creó un premio de 18 millones para aquel capaz de acabar con el efecto invernadero sin modificar nuestro modo de vida.

Virgin GalacticPero su proyecto definitivo, el único verdaderamente original y sin duda el que más da que hablar, es Virgin Galactic, el proyecto para llevar turistas al espacio. El primer vuelo aún no tiene fecha, pero ya hay lista de espera para ver la Tierra de lejos.

Como no podía ser de otra manera, alguien como Branson tiene numerosos enemigos y críticos, que ven fatal que tenga su domicilio fiscal en las Islas Vírgenes o que enseñe los calzoncillos en público. Incluso tiene una especie de troll en forma de periodista que ya no escribe artículos sino libros sobre él. En el último publicado afirma que los aviones espaciales de la Virgin Galactic nunca despegarán y que el proyecto es una estafa.

Richard con su mujer y sus hijos tras cruzar el Atlántico en tiempo record  (1986)En fin, sería raro que alguien con una forma radical y diferente de ver la vida y los negocios, que ha creado más de 50.000 puestos de trabajo solo en su país natal, que se encuentra entre los primeros donantes para proyectos sociales y que se compró una isla con 28 años, no tuviera este tipo de críticos absurdos. Cuando un preservativo Mates (una de sus empresas) falló, fue el padrino de la criatura. Así es como reacciona Branson ante los problemas. Puede gustarnos o no, pero al menos reacciona.

No creo que nadie haya obligado a Angelina Jolie o a Leonardo di Caprio a pagar la fianza para su viaje espacial. Si al final no sale (como no han salido muchos de sus proyectos), al menos habrá intentado hacer realidad un sueño más. Lo que nadie le podrá quitar a Virgin Galactic es haber conseguido vender estrellas a las estrellas. Quizá los retrasos en el proyecto se deben a que Branson anda corto de retos y quiere dilatar el momento de triunfo. Yo no me preocuparía, si pierde la inspiración le invito a que ponga un mensaje en formularios. Le mandaremos unas cuantas ideas locas.

«El hombre que consiguió vender las estrellas» recibió 8 desde que se publicó el Jueves 6 de Febrero de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

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