LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

El hombre que iba a los entierros

Lecturas de verano. Para las crisis de decisión ten siempre cerca un librito de Camilleri. Más o menos melancólico pero nunca falla. Inspira en la cocina, hace reír; te parece que el mar está más cerca y te das cuenta de que hasta el peor enfrentamiento entre familias mafiosas tiene su origen en un mal entendido.

Un hombre solitario trabaja de estibador en un pequeño puerto de Sicilia hasta que en medio de una terrible tormenta un cabo suelto le corta de cuajo una pierna.

Inhabilitado se dedica a observar el día entero los movimientos del puerto hasta que éste deja de ser parada de las grandes líneas y sólo quedan los pescadores locales.

Entonces el ex-estibador traslada el observatorio a un guardaruedas del centro del pueblo. Un día pasa un cortejo fúnebre y sin saber muy bien por qué se une a la comitiva.

Así, comienza su extraña costumbre de asistir a todos los entierros del pueblo sin perderse uno, aún a riesgo de dislocarse la cadera cuando hay varios en un mismo día en diferentes puntos de la localidad.

Con su vida entregada a esta costumbre, llega la desesperación cuando pasan los días sin ningún sepelio, pero pronto llega algún paisano amable a tranquilizarle: parece que a fulanito el cura le ha dado la extrema unción o dicen que el hijo de menganito que tuvo el accidente no pasa de mañana

Un día nuestro protagonista no acude a un entierro y el hijo del fallecido se ofende (como es de esperar) profundamente así que va a buscarle para pedirle explicaciones y se lo encuentra a punto de morir tras un accidente doméstico.

Así surge en el pueblo la leyenda de que este hombre se salvó de la muerte por obra y gracia de todos los muertos a los que acompañó en su último paseo.

Este es más o menos el planteamiento de uno de los cuentos cortos de Andrea Camilleri protagonizado por el comisario Montalbano que el autor reúne bajo el título Un mes con Montalbano.

Este cuento, tiene para mí la pega, como muchos otros del libro, de un final triste pero no digáis que con este planteamiento no merece la pena y que este tipo de cosas sólo ocurren en el Mediterráneo y sólo aquí y para los de aquí, resultan tan entrañables como perfectamente creíbles.

Otro de los cuentos trata, como muchos episodios de Camilleri, sobre las dos familias mafiosas de Vigàta, el pueblo del sur de Sicilia donde se desarrollan las novelas. En este caso cuenta como las dos familias se han estado matando entre ellas durante años en la búsqueda continua del empate. En el momento en el que las dos familias estaban empatadas a muertos se pactaba automáticamente una tregua.

Pero un día la tregua se rompe. La familia afectada responde matando a un miembro de la segunda familia que asegura no saber nada de la primera muerte a pesar de que lleva su sello, así que responde a su vez con un nuevo ataque.

Esta a punto de estallar una cruenta guerra entre las dos familias cuando Montalbano las reune para contarles que el primer asesinato fue cometido en realidad por la mujer de la víctima, no recuerdo si por celos o para fugarse con su amante, haciendo que pareciera un crimen de la mafia para librarse de la investigación.

Este fin de semana en una de las tradicionales y maravillosas pisci-wifis de Rosa le hablé del cuento a Moeh y éste me contó que eso había sucedido de verdad, no en Sicilia pero sí en Italia y que él lo había leído en el periódico.

No nos sorprendió a ninguno y seguramente Camilleri lo escribió antes de que sucediera de verdad sin que la culpable se inspirara necesariamente en el cuento.

La fantasía de Camilleri es así. Oyes a los personajes cuando lo lees (siempre que le pongas acento italiano), saboreas su comida cuando comen y nada de lo que hagan te parecerá fantasía es más, te dará siempre la sensación de haberlos visto antes en alguna parte.

«El hombre que iba a los entierros» recibió 1 desde que se publicó el Lunes 24 de Julio de 2006 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.