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El ingeniero que aprendió a escuchar

El encuentro de Oscar Korschelt y Honimbo Shuho no solo tuvo consecuencias. También tiene un gran simbolismo: el de dos hombres que aprenden a escuchar el tiempo que les ha tocado vivir y gracias a ello contribuyen a dar forma al tiempo histórico que les sucede.

Llegada del almirante PeryEl ascenso de los dos grandes imperialismos anglosajones cambiará el mapa de Asia durante el siglo XIX. En 1839 y 1842 Gran Bretaña forzará, con las guerras del opio, la apertura de sus puertos en términos desiguales y la creación de una colonia en Hong Kong. En 1853 la presión de la armada norteamericana llevará al fin del aislamiento económico en Japón.

El club de los ingenieros nómadas

La respuesta japonesa, la Revolución Meiji, será un proceso acelerado y planificado de modernización tecnológica e institucional. Durante medio siglo Japón se convertirá en el principal destino de consultores, ingenieros, técnicos, médicos y expertos de toda clase, una larga estirpe de nómadas con la que ya nos hemos encontrado en al menos dos ocasiones en esta serie.

Oscar_KorscheltY es que en el Japón Meiji se copian no solo procesos o técnicas, sino sistemas enteros. Si se supone que la mejor marina de la época es la inglesa, la nueva marina imperial reproduce hasta la dieta de la marinería, para lo cual se deben importar nuevos cultivos y crear nuevos sabores.

El sistema de enseñanza e investigación médica usado como referencia será el alemán. Erwin Bälz, se convierte en el médico personal del Emperador. Con él habían llegado seis jóvenes más en 1875, entre ellos un ingeniero químico de tan solo veintidós años: Oskar Korschelt, que enseña Química y Matemáticas en la escuela de Medicina, antes de un año integrada en la fundación de la Universidad de Tokio.

En 1878 Korschelt publica «El sake». Su idea principal: cambiar la base del sake de arroz a cebada, un producto cuyo tratamiento era mucho mejor conocido por los químicos alemanes. La idea no fructifica: una cosa es copiar y usar nuevos productos, otra transformar significativamente lo tradicional. Cae enfermo y pasa meses postrado. El aburrimiento y la actividad le permiten acercarse a elementos cotidianos de la vida japonesa que hasta entonces había ignorado. Empieza a escuchar. Cambia.

Una larga enfermedad me dio el tiempo necesario para superar el desinterés e incluso ahora disfruto de las lecciones del más importante de los maestros japoneses en lo que la perspectiva me permite valorar como un juego noble y de igual rango que el ajedrez, el juego de Go

Korschelt ya no es más el europeo que ignora la cultura local. Empieza a hacerla suya. Y al cambiar, cambia la forma en que su entorno le trata. Poco a poco gana el aprecio de los japoneses. En 1880 se convierte en asesor científico del Ministerio de Agricultura y Comercio. Analiza, por primera vez en Japón, un meteorito; publica infinidad de artículos; incorpora la tecnología occidental a la producción de sal y cerámica.

Go para occidentales

honimbo shuhoSigue con sus clases de Go. El «más importante de los maestros japoneses» no es otro que Honimbo Shuho, el jefe en aquel momento de la casa Honimbo, la histórica primera escuela japonesa de Go. Con todo el país en transformación radical, las escuelas de Go están pasando por un pésimo momento financiero e identitario. Shuho, autor del último gran libro clásico de enseñanza del juego, el Hoen Shimpo, se toma en serio a Korschelt. Ha encontrado en él una puerta para el Go en el nuevo mundo en occidentalización.

El resultado es «Das Go Spiel» (1880), el primer libro de enseñanza del Go en lengua occidental. El libro, abrumador en la cantidad y nivel de sus contenidos, usa la notación del ajedrez y resulta difícil de seguir, pero es la pieza que falta para que el Go prenda por fin en Europa y Estados Unidos.

A finales de 1884, Korschelt vuelve a Alemania, donde prosigue su carrera científica. Es un hombre diferente, no menos curioso ni inquieto intelectualmente. Pero más sereno, más abierto. Colaborar con grandes figuras de la época como Tesla o Reich y publica varios libros de problemas de ajedrez, aunque no consigue cuajar un grupo de jugadores de Go a su alrededor. Cuando por fin, en los años treinta, el juego prende en Alemania, se convierte en una referencia para algunos jóvenes jugadores con los que gusta de compartir su mirada sobre aquel juego que le apasionó en la juventud:

El Go tiene una belleza especial que no tiene el ajedrez (…) a menudo fluctúan las expectativas de victoria o derrota hasta el final mismo de la partida (…). En el Go no existe la fortuna, solo deciden la prudencia y la sagacidad, pero han de jugarse con pasión.

Conclusiones

honinbo shuhoEl ingeniero nómada que no fue capaz de ver en el sake más que una primitiva cerveza de arroz, que había aprendido a escuchar y conocido el Go solo cuando la enfermedad y el aburrimiento le habían obligado a mirar la cotidianidad japonesa, se había convertido en el primer difusor del juego en Europa y su libro en la gran referencia occidental.

Honimbo Shuho, que moriría en octubre de 1886, no conocería el estallido del Go en Occidente, pero su gesto, aceptar un alumno occidental en un momento en el que los consultores extranjeros seguían siendo llamados «gaijin», bárbaros, había tenido consecuencias. Seguramente más de las que pudo esperar.

Pero el encuentro de ambos no solo tuvo consecuencias. También tiene un gran simbolismo: el de dos hombres que aprenden a escuchar el tiempo que les ha tocado vivir, y gracias a ello contribuyen a dar forma al tiempo histórico que les sucede.

«El ingeniero que aprendió a escuchar» recibió 7 desde que se publicó el Jueves 19 de Junio de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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