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El mercado mundial de teletrabajo

Google Adsense, Amazon Turk… son los primeros pasos hacia un mercado global del teletrabajo. ¿A quien beneficia? ¿Hacia dónde apunta?

El autómata conocido como el turco, creado por Wofgang von Kempelen, era una máquina que pretendidamente jugaba al ajedrez. Contra ella jugaron grandes maestros como Philidor y figuras del mundo cultural europeo de finales del siglo XVIII y principios del XIX como Blake. Fue la gran atracción de su época y la inspiración de mitos posteriores como Frankenstein, el golem o los robots inteligentes… Pero había truco: bajo el mueble-tablero se escondía un jugador humano experto.

Hace poco fue presentado bajo el irónico nombre de Amazon Turkel turco de Amazon– un nuevo proyecto cuyos autores promocionaban del siguiente modo:

For software developers, the Amazon Mechanical Turk web service solves the problem of building applications that until now have not worked well because they lack human intelligence. Humans are much more effective than computers at solving some types of problems, like finding specific objects in pictures, evaluating beauty, or translating text. The idea of the Amazon Mechanical Turk web service is to give developers a programmable interface to a network of humans to solve these kinds of problems and incorporate this human intelligence into their applications.

Básicamente se trata de hacer tareas reiterativas de reconocimiento de imágenes que son difíciles para las máquinas. En otra palabra: vuelta al modelo industrial en el cual el hombre complementa a la máquina donde la tecnología no puede todavía desarrollar sistemas automáticos. Aunque ahora el trabajador no incorpore fuerza física, sino sólo inteligencia, el resultado no es menos alienante, no pide formación, sino adistramiento. Tampoco está mucho mejor pagado. Hace unos días Alejandro Rivero abría el debate sobre el nivel de precios, márgenes, etc. con el que opera. Pero, ¿realmente está tan mal pagado?

A día de hoy hay las bases para un mercado global libre de los inmateriales. Un mercado que por naturaleza es único, global, dificilmente tasable por el estado y sin barreras “fisicas” o naturales que lo frenen. En el entorno de empresas que conectamos por trabajo, veo que cada vez son más las que externalizan toda o parte de la programación web en Argentina o Uruguay, no creo que tarde mucho en pasar algo similar con el diseño gráfico, la documentación, el desarrollo de software genérico o el análisis de redes.

En el mundo anglosajón la India y esperemos que pronto Africa, empiezan a beneficiarse de esta demanda. ¿Pero es igual para todos? En realidad, si tomamos como ejemplo Amazon Turk, depende de tu conexión y de tu velocidad de comprensión en inglés.

Veamos, para una buena conexión española, con comprensión rápida y cierto entrenamiento como autómata, Amazon Turk te da 0.03 $ por 30 segundos. 60 minutos x 0.03$, significan menos de dos dólares hora, aproximadamente un 1.5€/hora

Es evidentemente un trabajo a destajo, así que no podemos pensar que sea inmediatamente multiplicable, hay un cierto coeficiente de descansos que es cultural y que los economistas solemos añadir en las ecuaciones de productividad, es decir, el salario esperado, en Europa, donde este coeficiente puede ser más o menos de entre un séptimo y un octavo, para una jornada de ocho horas sería algo menos de diez euros día, 200 euros mes.

A esto hay que descontar los costes de conexión, que rondarían si es tarifa plana, 30 euros, vamos que al final, Amazon está pagando por un trabajador a jornada completa unos 170 euros sin contar la amortización del ordenador y otros elementos.

¿Donde queda esto por encima o igual que el salario medio de un trabajo para la misma cualificación? En todo el “segundo mundo”. En Marruecos por ejemplo, o en Ucrania, donde los salarios de los técnicos especializados no pasan de los 150 euros mes y muchos de ellos tienen conexiones relativamente buenas de ADSL.

Ahora veamos cómo se valoran los blogs con Google Adsense. Mi experiencia es que por cada millar de páginas impresas genera 0.20$, eso en un blog normal con cierto número de visitas se convierte en 0.5$/día. Si bien es verdad que el tiempo medio de escribir el contenido diario para un blog varía muchísimo y normalmente no se sabe dónde empieza y dónde acaba la labor de documentación y exploración de un blogger, podríamos especular con que el tiempo medio dedicado a la redacción de posts, en el mejor de los casos es de media hora

Eso querría decir que Adsense estaría pagando para un blogger medio a razón de 1$ la hora de trabajo en la creación de soportes publicitarios, eso sí, a diferencia de Amazon Turk esta hora no sería escalable, porque si dedicamos el doble de tiempo a redactar o promocionar nuestro blog, no aumentaría, a corto plazo, los ingresos asociados.

¿Un trabajo más cualificado como la creación de contenidos está peor pagado que otro menos cualificado como el de autómata? Como Bruno Frey demostró hace más de diez años, todo trabajo creativo paga en si mismo a los creadores, es decir, estos perciben una remuneración no monetaria por el hecho de la verlo difundido o expuesto y sentirse reconocidos. Por eso existe la blogsfera, porque los costes para los bloggers son menores que los ingresos -en su mayoría no monetarios- recibidos.

¿Hacia dónde apunta todo ésto?

En realidad todo esto tiende a escenificar una nueva división internacional del trabajo intelectual. Pensemos, hacer de autómata puede ser toda una liberación frente a la miseria, incluso un reconocimiento profesional para medio mundo y abrir oportunidades para que se ofrezcan sus ciudadanos como ciberautómatas -es decir, abrir cibercafés y cibercentros- toda una línea de nuevas exportaciones y desarrollo para las administraciones locales en el segundo y tercer mundo.

Por otro lado, impone un nuevo coste de oportunidad para los autores de blogs o trabajos más creativos, porque ahora frente a un riesgo tiene la alternativa de un salario “seguro” como autómata. El blog y otras formas de trabajo intelectual creativo en la red serían inevitablemente más atractivas para aquellos cuyos mínimos están asegurados y puede compensarles hacerlo sólo a cambio de remuneraciones no monetarias o de una combinación de estas y pequeños ingresos publicitarios.

Pero este sólo es el primer paso, pues de momento las tareas de inteligencia requeridas son de muy poca cualificación -distinguir imágenes- pero como pasó con las máquinas industriales, es previsible que cada vez sean requeridos, ahora a nivel global, más elementos creativos, por lo general también más caros, al requerir inversiones previas en formación mayores.

Todo esto abre muchas puertas y muchas interrogantes. Pero para mi apunta claramente a que de aquí a diez años, lo que el mercado de trabajo demandará a precios atractivos -y por tanto asumibles también por los trabajadores de los países desarrollados- será creatividad y capacidad de análisis.

¿Se orientan a éso los sistemas educativos de hoy? ¿Podemos hacer algo por que así sea? ¿Se pueden crear complementos desde la red? Porque si esto es así, el salto al “mercado global de trabajo intelectual 2.0″ podría dar oportunidades iguales para todos, independientemente de su localización, y ayudar a más de una región a “saltarse” algunas de las fases más dolorosas del desarrollo.

«El mercado mundial de teletrabajo» recibió 0 desde que se publicó el Domingo 13 de Noviembre de 2005 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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