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El momento de la plurarquía

Redes distribuidas, plurarquía, mar de flores… las categorías sobre las que pensamos la comunicación en Internet están dando el salto, a través de experiencias novedosas en la empresa y la organización local, al mundo social en general

Siempre me maravilló que pulsando con el ratón un icono se abriera la bandeja del CD. Había en ello una promesa implícita. La promesa de que lo que vivíamos como una interacción simbólica, virtual, como mera comunicación inmaterial, podría un día ordenar también nuestra vida productiva, nuestro entorno social inmediato.

Intuitivamente casi todos los que llegaron a finales de los 90 a Internet sentían el vértigo de la promesa de un mundo que apenas se definía como libre. Una libertad que se contaba sin aliento, rápida y fugaz como los relatos de aquel Wired de los noventa. Era un mundo libre, pero era libre en una manera completamente nueva.

Por eso la aparición del concepto de plurarquía y su fundamentación sobre las topologías de la red fue tan importante como la misma expansión de Internet. Tras él vendrían los plurarquismos. La comprensión del mundo como un mar de flores, como un conjunto de redes y no como una red.

Cuando hoy vemos el pensamiento norteamericano sobre la red, desde Berlin Johnson al último libro de Scott Adams, o sus ecos locales, nos parece cojo, simplista, antiguo.

Es cierto que muchos años antes la Economía del Bienestar, una rama ya venerable del análisis económico, demostró desde el Teorema de imposibilidad de Arrow al principio de liberalismo mínimo de Sen la imposibilidad de una función de agregación de preferencias que respondiera a lo que cualquiera juzgaría unos mínimos exigibles (como el principio de no dictadura, la transitividad de las elecciones finales o tener en cuenta el principio paretiano de eficiencia).

Pero hacía falta la experiencia social de la Wikipedia, digg o menéame, con el inevitable primer enamoramiento, la aparición de oligarquías participativas y la consecuente puesta en cuestión de la lógica que al defender la existencia de una única red social cree alcanzable una única verdad social, para que nos dieramos cuenta de que pulsábamos el botón equivocado.

Lo maravilloso hoy es ver las primeras experiencias de plurarquía en la organización local y en la empresa.

La plurarquía está saliendo de su nido original.

Pulsamos en la pantalla sobre el icono y la bandeja del CD se está abriendo.

«El momento de la plurarquía» recibió 0 desde que se publicó el miércoles 27 de febrero de 2008 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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