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El renacer de los pies polvorientos

¿Puede una nueva generación de «pies polvorientos» reconstruir los mapas del mundo desde la fraternidad y el comercio?

mercaderesAyer, arrancamos el día con conversación interesante. El debate sobre ética y empoderamiento, de la mano de Javier, va ampliando foco y explorando cómo una pequeña filé como la nuestra puede estructurar su entorno sobre sus propios valores empoderando a personas que no necesariamente tienen por qué unirse al proyecto. Javier apuntaba que el camino de la construcción de valores sociales no pasa tanto por la formación como por la práctica de un «hacer juntos» que descubra su propio sentido.

David apuntaba al mito del Arte y los juegos online de viaje y comercio cuando sonó el teléfono. Teresa, el verdadero genius de Bilbao, nos avisaba de que mañana vuelve por la ciudad Miguel de la Quadra para organizar la expedición de la Ruta Quetzal de 2013. Y entonces se prendió la luz: David fue en la primera expedición, 1985, Javier lo hizo en la de 2004. Ambos cuentan que la experiencia fue muy importante para ellos, que les abrió la mirada y transformó el mapa de su mundo, adolescentes como eran, en una red transnacional adornada por mitos de exploración, aventura y viaje. El mito de las Indias.

Este año, gracias a Teresa, la Ruta Quetzal saldrá de Extremadura y pasará por Bilbao recuperando la historia de la Mesta en el primer tramo de la ruta de la lana para seguir luego hasta Flandes visitar lo que queda del Consulado de Bilbao en Brujas antes de salir hacia el istmo de Panamá.

Aceptando el reto de la Ruta Quetzal

La Ruta Quetzal, por su continuidad y su efecto sobre dos generaciones de adolescentes de tres continentes, es una experiencia única en el mundo latoc. Miguel ha hecho una potentísima siembra de inquietudes. Muchas han germinado. No es casualidad que Javier y David pasaran por ahí. Pero mientras Miguel ha seguido sembrando, nadie parece haberse preocupado de darle continuidad, no ya a la red de contactos de cada cohorte -que se bastaba a si misma para eso, sobre todo a partir de la extensión de Internet- sino a la lógica profunda del proceso: construir la vivencia de la relación entre conocimiento, exploración, viaje… y emprendimiento.

Tomemos la ruta de la lana, una red transeuropea que incluye la ruta de la Mesta (desde el Alentejo a Plymouth y Brujas pasando por Burgos, Santander y Bilbao), la ruta de la Calimala que unía los mercados Champaña y Brujas con Florencia y desde las repúblicas marítimas se extendía por el Este y el Oriente, la ruta de la Hansa que conectaba el comercio textil flamenco con Rusia a través de todo el Báltico y el ramal británico que desde Plymouth y Southampton llegaba hasta Escocia pasando por York. La ruta lanera es el camino de Santiago de los mercaderes y las primeras industrias, el circuito sanguíneo alrededor de los primeros mercados transcontinentales. ¿Puede haber un mejor tablero para revivir y traducir el espíritu subversivo y cohesionador de los pies polvorientos?

La idea

La idea es ambiciosa: bajo el patronazgo de Miguel y Teresa, convocaríamos a jóvenes entre 18 y 28 años dispuestos a ser pies polvorientos, mercaderes que hoy viajarían en compañías low-cost, ferries y rutas interminables de autobuses en vez de en carromatos, carracas y a pie, pero que revivirían el espíritu de aventura del comercio y las ferias que construyeron el primer metabolismo económico europeo preparando y dando alas al mundo Moderno. Aprenderían a emprender emprendiendo y compartiendo. ¿Cómo?
Con una estructura barata, distribuida y transnacional:

  1. Partiríamos de Consulados (podemos imaginarlos ya en Bilbao, Burdeos, Brujas y Edimburgo). Los consulados estarían formados por empresa y personas destacadas del mundo económico cuyo objetivo sería darles herramientas (cómo construir los mapas de oportunidades, como buscar pares, cómo hacer visitas, etc.) y dar puntos de llegada a nuestros jóvenes piés polvorientos.
  2. Estos se organizarían en Artes, pequeñas cooperativas que crearían bajo el patronazgo de los consulados y cuyo reto sería organizar los viajes y sostenerlos exclusivamente mediante sus propias iniciativas comerciales.
  3. Los Artes se encontrarían un par de veces al año en las ferias que los propios consulados convocarían en distintos lugares de la ruta con el objetivo de facilitarles el comercio, el intercambio y el aprendizaje común.

Perspectivas

De una dinámica así, ¿no saldrían de forma natural proyectos, cooperativas transeuropeas… y sobre todo, experiencias y relaciones, agendas e ideas para una nueva generación reviviendo el origen de los valores de fraternidad y la práctica de la libertad que nos unen a lo mejor de cada época?

«El renacer de los pies polvorientos» recibió 0 desde que se publicó el Domingo 9 de Diciembre de 2012 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Natalia Fernández.

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